El ex viceministro de Economía, Fernando Morra, puso en duda la viabilidad del esquema financiero diseñado por Luis Caputo para blindar el año electoral y advirtió que "no está asegurado que vayamos a tener un año de plena tranquilidad cambiaria". En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el exfuncionario argumentó que "la visión del mercado es que el programa financiero" para afrontar los compromisos de deuda "no estaría siendo completamente convincente".
Fernando Morra es un licenciado y magíster en Economía por la Universidad Nacional de La Plata y candidato a doctor en Economía por la misma institución. Dicta clases de grado y posgrado en la Universidad Nacional de La Plata y ha ejercido la docencia en la Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó como secretario de Política Económica de la Nación entre 2021 y 2022, bajo la gestión del ministro Martín Guzmán. Se desempeña como director de análisis macroeconómico en Suramericana Visión, un espacio de investigación económica y debate de políticas públicas.
—Estábamos conversando recién con el analista Carlos Fara y él marcaba que era muy difícil electoralmente vencer climas de caída de la calidad de vida producto de una economía que no genera derrame. Puso el ejemplo de la época del último año del gobierno de Alberto Fernández y lo comparaba con este año y lo que podría ser el próximo del gobierno de Milei. ¿Cómo ves vos el avance de la economía respecto a este punto en particular que es: cuál va a ser la situación de la mayoría de los argentinos desde el punto de vista económico?
—Acá tenemos dos cosas que son bien diferentes. Hay dos elementos clave. El primero es: por ahora la economía, en los grandes números, se está recuperando, pero no está generando empleo —no por lo menos empleo formal— porque los sectores que están creciendo no son sectores que normalmente sean generadores de empleo. La industria y la construcción, que son los dos grandes sectores que traccionan, y yo agregaría el comercio, están en una fase en donde no terminan de recuperarse después de la caída del 2024.
Con lo cual, lo que tenés es como una especie de economía que va funcionando en dos carriles bastante distintos. Y yo te diría que la gran preocupación de cara al año que viene, uno podría decir que es si efectivamente los problemas que va a tener la economía con los vencimientos financieros que tiene por delante, mi impresión es si van a resistir o no el año electoral. Y creo que ahí es donde los crecimientos económicos que hoy están dando los organismos internacionales —algo alrededor de 3,7%, 4%—, en qué tipo de escenarios se sustentan, de alguna manera.
—O sea, vos agregás otro elemento más. No simplemente que a la macroeconomía le vaya bien y al consumo de los argentinos no le llegue esa mejora, sino que pueda dañarse la macroeconomía.
—Exactamente. Estábamos todos un poquitito más concentrados en el mundial que en lo que estaba pasando con las noticias económicas, pero durante estas semanas el ministro Caputo y el presidente del Banco Central, Bausili, cerraron dos operaciones bastante importantes con bancos internacionales para refinanciar deuda del Banco Central y del Tesoro. La gran noticia ahí es que el Gobierno se está endeudando a una tasa del 8%. Y para traducir eso en algo concreto es: el mercado todavía pone a la Argentina como un país muy riesgoso, con casi dos o tres puntos arriba que el resto de la región, que países que tienen acceso al mercado (Colombia, Brasil, Perú).
Con lo cual, de nuevo, la visión del mercado es que el programa financiero que presenta el Gobierno de los dólares que va a tener el año que viene con los vencimientos que tiene, no estaría siendo completamente convincente. Y, de nuevo, estamos entrando en un año electoral. O sea, creo que la pregunta más relevante ahí es qué capacidad va a tener el Gobierno de mantener de alguna manera calmado el mercado de cambios. ¿Por qué digo esto? Porque todos sabemos que si el tipo de cambio, el dólar, se acelera en Argentina, se acelera la inflación, los ingresos en general van con un rezago por atrás y la actividad económica tiene problemas. Con lo cual, mi pregunta principal para el año que viene tiene que ver con eso que la semana pasada tanto el presidente del Banco Central como el ministro de Economía se intentaron de ocupar de despejar dudas; pero creo que hay más dudas que certezas.
El Gobierno registró el primer déficit fiscal de junio de Milei y será “observado” por el FMI
—Vos lo que estás diciendo es que hay tanta preocupación por parte del ministro de Economía de salir a anunciar que tiene resuelto todos los pagos de los compromisos necesarios para llegar hasta las elecciones y no tener turbulencias cambiarias electorales, que eso demuestra el problema que realmente tiene.
—Es uno de los problemas. El otro problema es claramente el empleo, como lo señalabas al principio. O sea, tenemos una especie de modelo económico que no genera, no tracciona electoralmente, digamos. No tracciona consumo, no tracciona empleo. Ese es un problema. Creo que no es el problema que Caputo siente que pueda resolver, me da la impresión, o por lo menos no le quieren dar respuesta a eso, y está bien, es una apuesta. Pero creo que ellos están viendo que sí es el problema en donde ellos tienen injerencia importante... Mi sensación de la conferencia de prensa, mi sensación de los números que se presentaron el otro día, y haciendo un análisis de las operaciones que estuvieron haciendo con los bancos internacionales, me parece que ni el mercado ni el Gobierno tiene el problema resuelto de cara al año que viene.
Y eso sí es una gran preocupación. Porque ya todos sabemos lo que pasa en Argentina cuando la cuenta de los dólares no cierra, más si eso se monta sobre un año electoral. Recordemos que la última vez que pasaron estas cosas fue en el 2019. Es decir, un gobierno que no puede refinanciar la deuda, que entra en un proceso electoral, que se inestabiliza el mercado de cambios, etcétera, digamos, todo ese proceso es complejo desde el punto de vista, y se agrega un factor más que tiene que ver con la actividad económica, que es que tenemos un pronóstico de Súper Niño enfrente, que también puede ponerle algún, vamos a llamarle, condimento adicional al crecimiento económico. Porque Argentina es, obviamente, muy dependiente del resultado de la cosecha. Una mala cosecha agrícola hoy, con el nivel de reservas con el que va a llegar el Gobierno al año que viene y con los vencimientos financieros que tiene, sería un gran problema. A Sergio Massa le pasó en el año 2023: una mala cosecha genera aceleración de la inflación, problemas financieros, inestabilidad cambiaria, etcétera.
—Vamos a ponernos en estos términos. Hoy tenemos el techo de la banda más del 20% arriba del precio del dólar. ¿Alcanzaría ese aumento del 20% para poder contener una corrida cambiaria, junto con la cantidad de respuestas que le pueda dar, desde el punto de vista de venta de dólares, el Gobierno? Y si pasara eso, lo que vos decís es que un 20% de aumento del dólar todo junto en un mes produciría un aumento de la inflación, a lo mejor durante dos meses, o de un mes de más de un dígito.
—No te puedo decir qué es lo que va a pasar a futuro. Lo único que puedo ver es el conjunto de riesgos que están adelante, que va a enfrentar el país el año que viene. Mi impresión es: el problema de los techos de la banda... Yo te puedo decir: "Mirá, voy a poner un techo de la banda de 1800, 1900", cualquier valor. El problema es tener los dólares suficientes como para que ese techo se pueda sostener. El Banco Central ahora recuperó, más o menos, en reservas netas, está levemente positivo. Pero no tenemos la espalda final. No tenemos la espalda final financiera para pagar los vencimientos del año que viene sin tener acceso al mercado, si no hay refinanciamiento. Y además, si arriba le ponemos un problema potencial sobre la cosecha agrícola, yo lo que veo es: no está asegurado que vayamos a tener un año de plena tranquilidad cambiaria. Si fuera ministro, por lo menos estaría preocupado con eso.
Luis Caputo cruzó otra vez al periodista británico que criticó a la Selección: "Mocoso malcriado"
—Perdoname que te interrumpa. Vos fuiste parte del gobierno que refinanció la deuda que hoy está venciendo. Imagino que si en lugar de ser reelecto el actual presidente, fuera electo un candidato del peronismo, el riesgo país, aun la desconfianza con el mercado sería mayor. ¿Hay un error entonces en cómo se construyó la deuda? ¿Era impagable la deuda? ¿Tiene razón el kirchnerismo de que la deuda es el problema central y por lo tanto es impagable, porque nunca se va a poder salir a los mercados?
—La reestructuración fue en el 2020, pasaron siete años. Es bastante tiempo. Vamos a ponerlo así: el programa económico, como estaba planteado en ese momento, era: "Le pedimos a los acreedores un esfuerzo de tiempo, de ganar tiempo". Mientras tanto, el país tenía que acumular reservas, mientras tanto le pedíamos también al Fondo Monetario otro programa adicional para refinanciar el programa anterior. Esos siete años pasaron y el país no tiene reservas. Y ahí sí, si querés culpar a Alberto, Massa... Milei también tuvo parte en esta historia.
—Vos dejaste hace cuatro años, no hace siete. Quiero decir, de la mitad de los siete años que pasaron, la mitad les tocó a ustedes.
—La mitad nos tocó a nosotros. Si tenemos que mirarlo en términos de los supuestos macroeconómicos que tenía ese programa, obviamente había un problema. Hubo un problema en la discusión fiscal, que nosotros tuvimos una gran discusión sobre qué tanto avanzar en la reducción del déficit fiscal. Creo que en términos de reservas, había algo así como 5.000, 6.000 millones de dólares de reservas netas positivas, que después cayeron mucho más hacia el final del gobierno de Alberto o de la gestión de Sergio Massa. Yo creo que este año cambió de Milei, hubo una especie de, sobre todo en el marco de las elecciones, de populismo cambiario de abrir el cepo muy rápidamente. Terminar pidiéndole, cerca de las elecciones, un rescate financiero al gobierno americano, con lo cual tampoco hubo un alineamiento completo del Gobierno al objetivo de acumulación de reservas. Mi impresión fue que más bien fue todo lo contrario, por lo menos durante dos años. Creo que este es el primer año en donde vemos seriamente que el Gobierno está intentando cubrir ese flanco débil del programa económico. Está llegando un poco tarde y los problemas financieros se están empezando a acumular demasiado rápido.
—¿Qué significa la venida ahora, antes del fin de mes, de Kristalina Georgieva a la Argentina? ¿creés que tiene que ver de alguna manera con esto que vos estás diciendo?
—Hay un apoyo muy concreto tanto de Kristalina, como del Gobierno de Trump a la gestión económica. Los préstamos garantizados que acaban de firmar con bancos internacionales básicamente lo que hacen es generarle financiamiento al Gobierno, subsidiándole a los bancos internacionales un potencial problema en el futuro si hay un default. Eso es plata de los organismos internacionales puesta para tratar de resolver y generar un puente financiero. Pero el mercado todavía, más allá de todos estos gestos, no observa que Argentina pueda refinanciar los pagos que tiene enfrente con la cantidad de dólares que tiene. Lo veo como un gesto de apoyo, pero todavía los fundamentals, la parte más profunda, digamos, de la economía, no está alineada.
Y ahora te traigo un poco lo que vos me decís. La respuesta a eso puede ser: "El problema es que hay una percepción de que no se puede ganar las elecciones". Y yo también te digo: "Bueno, sí, pero el problema es que tenemos un programa económico que no genera empleo, no genera dinamismo interno", y eso obviamente también es muy malo para las elecciones. Y es el programa económico que planteó este gobierno. O sea, no es solamente un problema en donde uno dice: "Bueno, es un problema de los otros". Acá hay resultados de decisiones del propio Gobierno que generan esta debilidad, que afectan a los mercados, que afectan la percepción de apoyo político, que es muy importante para los gobiernos cuando uno está yendo a un año electoral, donde faltan dólares, donde hay elecciones y donde no es claro que el gobierno vaya a tener una fortaleza completa porque el mercado interno y el empleo están muy mal.
RM