Jorge Capitanich volvió a fijar posición en el Senado sobre el acuerdo Mercosur–Unión Europea y confirmó que el interbloque de Unión por la Patria respaldará el entendimiento comercial. Sin embargo, dejó en claro que el acompañamiento estará condicionado a la implementación de herramientas que eviten impactos negativos en sectores vulnerables.
Durante una exposición de más de veinte minutos, el legislador chaqueño sostuvo que “todo acuerdo de carácter comercial requiere medidas complementarias” y advirtió que las asimetrías productivas entre países pueden generar ganadores y perdedores si no existe una estrategia estatal clara.
Comisión bicameral y control parlamentario
En ese marco, propuso que a partir del próximo período ordinario el Congreso debata la creación de una comisión bicameral de seguimiento de tratados comerciales, con facultades para evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos y el impacto real en la estructura productiva argentina.
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Además, planteó la necesidad de establecer un sistema de consultas previas con evaluación de impacto ambiental y productivo, especialmente orientado a pequeñas y medianas empresas. Según explicó, el objetivo es anticipar efectos adversos y activar mecanismos compensatorios cuando sea necesario.
Para Capitanich, la apertura comercial sin planificación puede profundizar desequilibrios estructurales. “Muchos sectores pueden beneficiarse, pero otros pueden verse seriamente afectados si no existe una política industrial activa”, remarcó.
Geopolítica y tensiones comerciales
El senador encuadró el debate en un escenario internacional atravesado por disputas comerciales y reconfiguración de poder. Señaló que las principales potencias aplican políticas arancelarias y estrategias de protección sectorial por razones de seguridad económica y tecnológica.
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En esa línea, advirtió que el comercio global se desarrolla en un contexto de competencia por cadenas de suministro estratégicas y tecnologías críticas, donde los Estados sostienen instrumentos de promoción industrial y defensa de mercados internos.
Durante su intervención, Capitanich repasó cifras históricas del comercio exterior argentino y señaló que en las últimas décadas el país registró saldos mayormente deficitarios con Brasil, Estados Unidos y China, mientras que con la Unión Europea el resultado acumulado fue levemente favorable.
También subrayó que la participación europea en el comercio exterior argentino cayó significativamente en las últimas décadas, al tiempo que creció el intercambio con China. En ese contexto, sostuvo que el país debe diversificar mercados, pero sin descuidar la estructura productiva local. “El problema no es comerciar más, sino hacerlo con competitividad sistémica”, afirmó, y enumeró como condiciones clave la infraestructura logística, el acceso al crédito productivo, la estabilidad macroeconómica y el financiamiento para bienes de capital.
Impacto en Chaco y economías regionales
En clave provincial, el exgobernador sostuvo que, tras analizar distintas cadenas de valor, el impacto del acuerdo podría ser positivo para el Chaco, aunque reconoció que otras jurisdicciones presentan realidades productivas diferentes.
El tratado contempla desgravaciones graduales, cupos y salvaguardas sectoriales, con plazos que pueden extenderse hasta quince años para alcanzar niveles superiores al 90% de liberalización comercial. Para Capitanich, ese esquema debe ser acompañado por estímulos específicos que fortalezcan a las pymes y protejan el empleo.