Ariel Esteban Lázaro, conocido como “Pavita”, fue sobreseído en la causa por encubrimiento vinculada con la desaparición de su amigo Axel González, ocurrida el 17 de mayo en Fontana, Chaco. La resolución concluyó que no había elementos para atribuirle maniobras destinadas a desviar la investigación y que las pruebas reunidas respaldaban su versión sobre una persecución policial.
La sentencia N.º 220, dictada el 13 de octubre por la jueza María Laura del Valle Agüero, del Juzgado de Garantías N.º 3 de Resistencia, dispuso su sobreseimiento parcial y definitivo por esa acusación. La decisión no establece qué ocurrió con Axel ni quiénes son responsables de su desaparición, pero descarta el supuesto encubrimiento atribuido a uno de los últimos testigos que lo vio.
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De testigo de las últimas horas a acusado de encubrimiento
Axel había salido de su casa en Puerto Tirol el sábado 16 de mayo, con destino a la vivienda de su pareja en Fontana, adonde nunca llegó. Su familia comenzó a buscarlo al día siguiente y su madre, María Inés Gómez, denunció la desaparición el 18 de mayo.
La reconstrucción de aquella madrugada ubicó al joven junto a Lázaro en las inmediaciones del barrio La Anunciación. Según contó su amigo, ambos comenzaron a correr después de ser interceptados por un patrullero de la Comisaría Segunda de Fontana. La persecución se habría concentrado luego en Axel, quien buscó refugio entre la vegetación y terrenos próximos a una capilla.
Ese relato orientó la investigación hacia la actuación de los policías. Sin embargo, Lázaro quedó bajo sospecha por supuestas contradicciones en sus declaraciones: se investigó si había aportado versiones destinadas a proteger a otras personas y dificultar el esclarecimiento del caso. El avance de las medidas de prueba no sostuvo esa hipótesis.
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Las cámaras y el GPS que corroboraron su versión
Entre los elementos valorados por la Justicia aparecen registros de cámaras de seguridad que reconstruyen parte del recorrido. A la 1.55 del 17 de mayo, las imágenes captaron a dos hombres sobre avenida Marconi al 6000. A las 2, fueron registrados hacia la calle Los Aromos y, cuatro minutos después, un patrullero circuló en esa misma dirección con las balizas encendidas.
Los datos de geolocalización del móvil N-156, perteneciente a la Comisaría Segunda, también confirmaron la presencia del vehículo en el barrio La Anunciación durante esa madrugada.
A esas pruebas se incorporó el testimonio de Joel Leonel López, quien manifestó haber visto a Axel agitado y a policías ingresar a un terreno, saltar un cerco y recorrer un sector cercano al bañado del Arazá. Según su declaración, los efectivos se retiraron solos y Lázaro se encontraba angustiado por no saber dónde estaba su amigo.
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Qué resolvió la Justicia y qué sigue sin esclarecerse
La Fiscalía N.º 14 había solicitado el sobreseimiento el 6 de julio, al considerar que las declaraciones de Lázaro no contenían las contradicciones que se le atribuían. Por el contrario, entendió que los testimonios y los registros técnicos corroboraban sus manifestaciones.
La jueza también tuvo en cuenta declaraciones de autoridades policiales que reconocieron la falta de elementos incriminatorios contra él. Con ese sustento, resolvió desvincularlo de la imputación por encubrimiento, prevista en el artículo 277 del Código Penal.
La resolución respalda el relato sobre la persecución policial, pero no determina el destino de Axel ni atribuye responsabilidades por su desaparición. Desde el inicio, su familia había expresado sospechas sobre efectivos de la Comisaría Segunda y denunciado episodios previos de hostigamiento. Su madre, además, había pedido apartar a esa dependencia de la búsqueda y de la investigación por temor a que se alteraran pruebas.