La eliminación total de los aranceles a la importación de celulares, televisores y consolas de videojuegos empezó a regir este jueves con una promesa clara: abaratar la tecnología y “normalizar” precios históricamente distorsionados. Sin embargo, los primeros números muestran que el efecto será mucho más acotado de lo esperado. Incluso con arancel cero, la Argentina seguirá siendo cara en tecnología frente a países vecinos y a los principales mercados internacionales.
Aunque la brecha se achica, los precios locales continúan hasta un 100% por encima de los de Chile o Estados Unidos, según comparaciones entre distribuidores oficiales. El caso de los iPhone es ilustrativo: un modelo de alta gama vendido en la Argentina cuesta todavía entre 25% y 30% más que en Chile, y casi el doble que en el mercado estadounidense.
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La baja que ya estaba descontada
Uno de los factores centrales es que parte del ajuste ya fue absorbido antes de la entrada en vigencia de la medida. En mayo pasado, los aranceles habían bajado del 16% al 8%, y varios distribuidores anticiparon la quita total en sus listas de precios.
Desde MacStation, revendedor oficial de Apple, explicaron que la reducción impositiva ya fue incorporada en los precios de lanzamiento de la última generación de iPhone. En otras palabras: no habrá nuevas rebajas, porque el impacto ya se aplicó de manera preventiva. “El ajuste ya se hizo para acercar los valores locales desde el inicio de la comercialización”, señalaron desde la empresa. Ese movimiento limita ahora cualquier expectativa de una baja adicional inmediata.
La quita de aranceles no implica que el precio final baje en la misma proporción. En el valor que paga el consumidor siguen pesando otros factores: impuestos internos, IVA, logística, costos financieros y el tipo de cambio. A eso se suma un elemento global que no juega a favor: la escasez de memorias, insumo clave en la fabricación de celulares, impulsada por la demanda de la industria de la inteligencia artificial. Desde el sector advierten que, aun con arancel cero, difícilmente el beneficio se traslade de forma inmediata y completa al mostrador. La experiencia previa refuerza esa cautela.
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Las comparaciones regionales son elocuentes. Mientras un smartphone de gama alta se vende en la Argentina a valores superiores a los US$ 2.000, en Chile el mismo equipo cuesta hasta 65% menos, y en Estados Unidos la diferencia llega al 100%, según datos de la Cámara de Mayoristas y Distribuidores de Informática de la Argentina (Cadmipya), que estima que los precios en el exterior son 30% más bajos en promedio.
Esa brecha explica por qué sigue siendo más barato traer equipos desde afuera, ya sea mediante viajes personales o plataformas de e-commerce internacional, incluso contemplando impuestos y costos de envío.
Consumo contenido y promociones
En el mercado local, la reacción del consumidor fue moderada. Según cadenas especializadas, la demanda no se frenó esperando la baja, especialmente en los modelos más buscados. Donde sí se percibe impacto es en el segmento corporativo y en las estrategias comerciales: más cuotas, promociones agresivas y liquidación de stock. La electrónica cerró 2025 con una baja de precios promedio del 15%, impulsada por una combinación de mayor oferta importada y consumo debilitado. La eliminación de aranceles se suma a ese proceso, pero no lo revoluciona.