La Argentina todavía paga el costo de su historia. Esa es, en síntesis, la lectura que hace Dante Sica sobre la desconfianza que persiste en los mercados internacionales, aun en un escenario de superávit fiscal y orden macroeconómico. “Es como poner un bar con un ex alcohólico: puede decir que hace dos años no toma, pero tomó durante 40”, graficó el economista.
En diálogo con el programa Economía 21, por Radio Splendid, Sica sostuvo que el pasado argentino de romper reglas de juego sigue pesando en las decisiones de inversión y explica por qué el riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos básicos.
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El acuerdo Mercosur–UE, un punto de partida
Más allá de ese diagnóstico, el exfuncionario destacó con énfasis el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, al que definió como “el tratado de cooperación, comercio e inversiones más importante que firmó la Argentina en los últimos 40 años”.
Según explicó, el impacto no será inmediato, pero abre una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad y atraer inversiones de largo plazo. “No es un punto de llegada, es un punto de partida. Los empresarios tienen que empezar a prepararse”, advirtió, al subrayar que el acceso a un mercado de más de 400 millones de consumidores con ingresos medios y altos cambia el horizonte productivo del país.
Nuevos ejes productivos y competencia
Para Sica, la discusión actual ya no se reduce a la clásica tensión entre campo e industria. En su visión, el Mercosur se proyecta hoy como proveedor estratégico en cuatro grandes áreas: alimentos, energía, minerales críticos —como litio y cobre— y tecnología vinculada a la inteligencia artificial.
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En ese marco, anticipó un 2026 de fuerte reconfiguración para el sector automotor. Reveló que en los próximos días llegará al país el primer embarque de BYD, con más de 5.000 vehículos, y señaló que la eliminación de aranceles para autos híbridos y eléctricos profundizará la competencia de precios, con impacto directo en el consumidor.
Riesgo país y reformas pendientes
Consultado sobre por qué el orden fiscal no alcanza para bajar el riesgo país, Sica volvió sobre la metáfora que resume su diagnóstico: “Aunque el país lleve dos años ‘curado’, el pasado genera desconfianza. Para los inversores, dos años no alcanzan”.
En ese sentido, sostuvo que la prioridad del Gobierno no debería estar en el tipo de cambio, sino en consolidar una agenda reformista que incluya cambios laborales, impositivos y regulatorios, capaces de dar señales claras y sostenidas al mundo financiero. Finalmente, relativizó el debate político sobre el carácter “fundacional” de la actual gestión. “Es el juego de la política. No hubiese habido un Milei si antes no hubiese habido un gobierno de Macri”, concluyó.