El conflicto por el cierre de la textil Alal sumó un nuevo capítulo de tensión este lunes. Los 260 trabajadores despedidos volvieron a bloquear el tránsito en la Ruta Provincial N° 27, en el acceso norte a la ciudad correntina de Goya, para reclamar el pago de sus indemnizaciones y denunciar la falta de propuestas por parte de la patronal.
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La protesta es una continuidad del plan de lucha iniciado la semana pasada, que incluyó manifestaciones en el predio Costa Surubí durante los carnavales.
Según informaron fuentes gremiales, la situación es "delicada", ya que hasta el momento no hubo avances significativos en las negociaciones. Todas las expectativas están puestas en la audiencia prevista para este miércoles, donde se buscará destrabar el conflicto.
Desgaste físico y pedido de auxilio médico
El prolongado tiempo de exposición a la intemperie y el estrés de la pérdida de la fuente laboral comenzaron a hacer mella en la salud de los manifestantes. Silvio, uno de los operarios despedidos, realizó un pedido público a la comunidad para que profesionales de la salud se acerquen al corte de ruta.
"La lucha lleva mucho tiempo y genera un desgaste físico y emocional muy grande. Queremos preservar la salud de todos y contar con un respaldo ante cualquier descompensación o urgencia", explicó el trabajador en diálogo con Hechos Goya.
El pedido apunta a médicos y enfermeros que puedan brindar asistencia voluntaria mientras se mantiene el reclamo sobre la calzada.
El descargo de la empresa: importaciones y costos
La administración de la textil Alal emitió un comunicado oficial donde justificó el cierre de la planta y los despidos masivos apuntando contra la política económica de la gestión nacional de Javier Milei. La firma argumentó que la "apertura indiscriminada de las importaciones de hilados y prendas" —principalmente de origen asiático— destruyó la competitividad de la industria local.
A este escenario, la empresa le sumó un "combo crítico" compuesto por:
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La caída estrepitosa de la demanda debido a la pérdida del poder adquisitivo.
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Elevados costos energéticos y financieros.
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Una carga impositiva "asfixiante".
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Un marcado atraso cambiario que dificulta la exportación y favorece el ingreso de productos extranjeros, incluyendo fardos de ropa usada.
Mientras la textil alega inviabilidad financiera para continuar operando, los 260 trabajadores goyanos permanecen en la ruta, a la espera de una indemnización que les permita afrontar el incierto panorama laboral que atraviesa el sector.