Lo que en un primer momento fue presentado como un intento de robo frustrado por un policía terminó derivando en un escándalo en la fuerza chaqueña. La Justicia y la investigación interna confirmaron que el asalto denunciado en Fontana nunca ocurrió y que el propio efectivo habría armado la escena, incluso autolesionándose con un arma de fuego, para sostener la versión.
El caso generó conmoción en la madrugada cuando se informó que un cabo de la Policía del Chaco, franco de servicio, había resultado herido al intervenir ante un presunto robo frente a su vivienda. Sin embargo, las inconsistencias en el relato y el análisis de cámaras de seguridad comenzaron rápidamente a derrumbar la historia.
Cámaras y contradicciones
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que, al reconstruir el recorrido indicado por los supuestos damnificados, no se detectó la presencia de terceros ni movimientos compatibles con un ataque. Las imágenes de videovigilancia y las declaraciones testimoniales terminaron de confirmar que la secuencia había sido inventada.
Con el avance de las diligencias, uno de los involucrados admitió que el episodio fue planificado por el propio policía, quien habría ofrecido dinero para simular el asalto. A partir de esa confesión, la Fiscalía ordenó las detenciones correspondientes.
Autodisparo y arma secuestrada
En paralelo, se secuestró un revólver calibre 32, con cartuchos y una vaina servida, arma que no era la reglamentaria y con la cual el cabo se habría autodisparado. Por este motivo, además de la falsa denuncia, se lo investiga por presunta tenencia ilegal de arma de fuego, en el marco del artículo 189 bis del Código Penal.
Según se informó oficialmente, el efectivo no tenía asignada su arma reglamentaria, ya que se encontraba bajo una medida preventiva dispuesta días antes.
Suspendido y bajo sumario
Además de quedar detenido a disposición de la Justicia, el cabo fue separado de sus funciones con retención de haberes. El área de Asuntos Internos inició un sumario administrativo para determinar responsabilidades disciplinarias, mientras se avanza con pericias psicológicas y toxicológicas.
Desde la fuerza admitieron que se trata de un hecho grave y excepcional, ya que el falso episodio activó recursos policiales y sanitarios por un evento inexistente.