La economía argentina atravesó en 2025 un proceso de reactivación sostenida, apoyado en el ordenamiento fiscal, la desaceleración de la inflación y la desregulación de sectores clave. Sin embargo, ese impulso no se reflejó de igual manera en las provincias del Nordeste Argentino (NEA), donde la actividad mostró comportamientos heterogéneos, condicionados por realidades productivas y comerciales muy diferentes.
De acuerdo al análisis del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y de los índices provinciales, la actividad nacional creció 5,2% interanual en los primeros nueve meses del año. En contraste, Corrientes fue la única provincia del NEA que logró un crecimiento sostenido (+4,2%), mientras que Chaco y Misiones registraron caídas en sus niveles de actividad (-2,9% y -1,5%, respectivamente). La ausencia de datos confiables dejó fuera del análisis a Formosa.
• Corrientes fue la única provincia del NEA que logró crecer en 2025, mientras Chaco y Misiones registraron caídas.
La explicación de estas diferencias aparece al observar el comportamiento de los cuatro grandes motores económicos: consumo, inversión, gasto público y exportaciones, que funcionaron a distintas velocidades dentro de la región.
Fondos nacionales: Corrientes entre las provincias que menos ATN recibió en el cierre de 2025
Consumo: mejora nacional, tensión en zonas de frontera
A nivel país, el consumo privado creció en promedio 9,1% durante 2025, impulsado por la recuperación del salario real y el mayor acceso al crédito. En el NEA, en cambio, el panorama fue más complejo. Las ventas en supermercados cayeron en términos reales en todas las provincias, con especial impacto en Misiones, donde la inflación superó ampliamente el crecimiento de las ventas.
El fenómeno se explica, en gran parte, por la menor brecha cambiaria, que modificó los hábitos de consumo en las ciudades fronterizas: disminuyó el ingreso de compradores extranjeros y aumentaron las compras de argentinos en Brasil y Paraguay, afectando de lleno al comercio local.
No obstante, el consumo de bienes durables funcionó como un factor compensador. El patentamiento de autos y motos mostró un desempeño destacado, especialmente en Chaco y Corrientes, superando el promedio nacional. A esto se sumó el fuerte avance del comercio electrónico, que registró un crecimiento del 79% interanual en facturación, con protagonismo de las tarjetas de crédito y las billeteras virtuales, un cambio de hábitos que también reconfiguró la dinámica comercial regional.
Inversión y gasto público
La inversión fue uno de los componentes más dinámicos de la economía en 2025, con un crecimiento promedio del 23,6% a nivel nacional. En el NEA, ese impulso se concentró casi exclusivamente en Corrientes, con proyectos vinculados a la bioenergía, la forestoindustria y la infraestructura. En Misiones hubo anuncios que no llegaron a concretarse, mientras que en Chaco y Formosa el nivel de inversiones fue limitado.
En sentido contrario, el gasto público actuó como un factor contractivo para la región. La reducción de transferencias nacionales, en el marco del equilibrio fiscal, impactó directamente en la obra pública y en el costo de los servicios básicos, como transporte y energía. En Corrientes y Chaco, el efecto negativo fue parcialmente amortiguado por el aumento de la inversión provincial.
El consumo fronterizo y la competencia de productos importados siguen siendo uno de los principales desafíos regionales.
Exportaciones y perspectivas
El frente externo mostró mejores señales. La balanza comercial cerró 2025 con un superávit superior a los 9.000 millones de dólares, impulsado por el crecimiento de las exportaciones de productos primarios y energía. En el NEA, Misiones y Corrientes se beneficiaron por el buen desempeño de la yerba mate, el arroz, la madera y el tabaco, mientras que Chaco sufrió el impacto de la sequía y la competencia de importaciones textiles.
Cuándo se paga el plus unificado de enero en Corrientes: fechas por terminación de DNI
De cara a 2026, las proyecciones apuntan a una continuidad de la recuperación, aunque con matices. Se espera un crecimiento económico nacional de entre 3,4% y 5,4%, acompañado por una inflación en descenso y mayor estabilidad cambiaria. En este contexto, el consumo podría fortalecerse de la mano de la formalización laboral y de nuevas opciones de financiamiento.
La inversión regional aparece atada a la aprobación de reformas clave, como el Régimen de Incentivos de Medianas Inversiones (RIMI), que podría favorecer proyectos productivos de menor escala, con beneficios impositivos y facilidades para la adquisición de bienes de capital.
En materia exportadora, el NEA mantiene expectativas favorables ante posibles cambios en la ley de cabotaje, la reducción de trabas burocráticas y la apertura de nuevos mercados, en un escenario atravesado por negociaciones comerciales internacionales.