Las ciudades ya no compiten solo por infraestructura o tamaño de mercado. Compiten por talento, por capacidad de generar conocimiento y, sobre todo, por su habilidad para transformar ese conocimiento en desarrollo económico real. En ese escenario, construir ecosistemas de innovación dejó de ser una opción para convertirse en una política estratégica.
La experiencia reciente en South Summit Brasil, en Porto Alegre, es una muestra concreta de este cambio de paradigma. Allí, más de 500 referentes internacionales, startups, inversores y gobiernos locales se reunieron para discutir cómo la innovación está redefiniendo las economías. Pero más allá de las cifras o los paneles, lo relevante es otra cosa: las ciudades que entienden este proceso y actúan en consecuencia son las que logran posicionarse en el mapa global.
Brasil ofrece un caso claro. No solo concentra la mayor cantidad de unicornios de América Latina, sino que ha logrado articular políticas públicas, capital privado e infraestructura tecnológica para generar un entorno donde las ideas pueden escalar. No es casualidad: es el resultado de una decisión sostenida en el tiempo.
Argentina frente a la oportunidad histórica: la IA impulsa inversiones en infraestructura digital
Ahora bien, ¿qué implica para una ciudad trabajar su ecosistema de innovación? En primer lugar, entender que la innovación no ocurre en aislamiento. Requiere de vínculos: entre emprendedores, universidades, empresas, inversores y el Estado. Requiere espacios donde esas interacciones sucedan de manera sistemática y no excepcional. Y, sobre todo, requiere una visión que entienda a la innovación como motor económico y no como un concepto aspiracional.
En el caso del Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, ese es el enfoque. No se trata solo de alojar startups o generar eventos, sino de construir una plataforma que conecte talento con oportunidades concretas. Una plataforma que permita a un emprendedor validar su tecnología, acceder a financiamiento, vincularse con corporaciones y, eventualmente, escalar su solución más allá de las fronteras locales.

Participación argentina
Lo que vimos en South Summit confirma que este camino es el correcto. La participación de startups argentinas en la competencia —y particularmente el reconocimiento obtenido por UNIBAIO como la más sustentable— demuestra que el talento existe y que puede competir al más alto nivel. Pero también deja en evidencia algo igual de importante: sin una estrategia de internacionalización, ese talento difícilmente alcance su máximo potencial.
Ahí es donde las ciudades tienen un rol insustituible. No solo como facilitadoras, sino como articuladoras activas. Generar programas de soft landing, construir puentes con otros ecosistemas, promover la vinculación con inversores y abrir puertas a nuevos mercados no son acciones accesorias: son condiciones necesarias para que la innovación se traduzca en impacto.
Durante nuestra participación en Brasil avanzamos en acuerdos con instituciones como Instituto Caldeira y Tecnopuc, y en la construcción de vínculos con actores públicos y privados que permiten proyectar a nuestras startups en la región. Estos acuerdos no son simbólicos. Son herramientas concretas para que una empresa nacida en Buenos Aires pueda operar en Brasil, y viceversa. Para que el ecosistema deje de ser local y pase a ser verdaderamente regional.
Porque ese es el punto central: la innovación no crece en aislamiento. Crece en red. Y las ciudades que entienden esto no solo generan más startups, sino mejores empresas, más empleo calificado y mayor competitividad.
Pensar el futuro de las ciudades implica, necesariamente, pensar en su capacidad de innovar. No como un eslogan, sino como una política pública sostenida, medible y orientada a resultados. Implica asumir que el desarrollo económico del siglo XXI estará determinado por la capacidad de generar, atraer y escalar conocimiento.
En definitiva, trabajar el ecosistema de innovación no es una agenda sectorial. Es una estrategia de desarrollo. Y las ciudades que la adopten con decisión no solo estarán mejor preparadas para el futuro: serán las que lo construyan.
*CEO Parque de Innovación
LM