OPINIóN
Efemérides 4 de marzo

La misteriosa muerte de Mariano Moreno

Entre sospechas, desencantos y conspiraciones, el creador de La Gaceta se embarcó a Londres en misión diplomática, tras renunciar a la Primera Junta en 1811. Murió en altamar, lo velaron con una bandera británica y canciones fúnebres en inglés.

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Mariano Moreno | Cedoc Perfil

Luego de renunciar a la Primera Junta, Mariano Moreno solicitó ir a Londres, en misión diplomática, a gestionar apoyo para la Revolución. 

El 24 de Enero de 1811 embarcó en Buenos Aires hacia Ensenada, en la corbeta de guerra británica Mistletoe, comandada por su amigo, el capitán Robert Ramsay. Dijo al partir: “Me voy, pero la cola que dejo será larga”.

Ensenada es una bahía a 65 kilómetros al sudeste. A las 18:30 hs del día siguiente trasbordó a la fragata mercante británica Fama, de mayor porte y mejor comodidad, para un viaje transatlántico. A bordo estaban sus dos jóvenes secretarios: su hermano Manuel y Tomás Guido. Les dijo: “algo funesto se anuncia en este viaje”.

El 27 de Enero partió el convoy integrado por la Fama y tres fragatas más, escoltadas por la Mistletoe. Desde que habían salido de Buenos Aires, Ramsay le había ofrecido a Moreno que viajara con él. Mariano declinó cortésmente la invitación.

La Mistletoe los escoltó hasta asegurarse que la flota realista de Montevideo no pudiera interceptarlos. Después de un último y vano intento de convencer a Mariano de llevarlo consigo, Ramsay se separó, y por su mayor velocidad, siguió a toda vela.

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Se queja Manuel Moreno que: “un cruel destino había dispuesto que se diera la preferencia a  una embarcación de comercio, mandada por un desconocido, quizá perverso, sin auxilio facultativo para caso de enfermedad, y sin más que 8 marineros, por ser de porte, y presentar en apariencia mayor comodidad que la pequeña ‘Misletoe’… la navegación continuó medianamente buena, pero muy demorosa. Desde que perdimos de vista las Costas, una continuación de vientos contrarios nos acompañó incesantemente, de manera que à principios de Marzo nos hallábamos aún a los 28 grados Sur de la Línea”.

Mariano, que nunca gozó de buena salud, y que jamás había navegado, empezó a sufrir mareos y malestares. Estuvo varias veces al borde de la muerte. Tuvo viruela de niño, enfermedad que le picó el rostro, y que solía ser mortal.

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Cuenta Manuel: “Desde antes de embarcarse la salud del Dr. Moreno se hallaba grandemente injuriada por la incesante fatiga en los asuntos públicos. Los últimos disgustos abatieron considerablemente su espíritu, y la idea de la ingratitud se presentaba de continuo a su imaginación, con una fuerza que no podía menos de perjudicar su constitución física. En vano era que la reflexión ocurría a aliviar las fuertes impresiones causadas en su honor, por el ataque injusto de las pasiones vergonzosas de sus contrarios. Su extrema sensibilidad le hacía insoportable la más pequeña sombra de la irregularidad absurda que se atribuía obscuramente à sus operaciones”.

La misteriosa muerte de Mariano Moreno

Años después, ya médico, dirá Manuel: “Sin los eventos que hacían urgente la salida, debiera el Dr. Moreno haberse detenido más tiempo, para reponer su salud, que se hallaba debilitada por la incesante fatiga del servicio. Antes de embarcarse había empezado á padecer el desorden lento y traicionero en las funciones digestivas, que proviene generalmente de mucha aplicación al trabajo, y se aumenta con la ansiedad de los negocios, y los pesares del espíritu. Por consecuencia de este estado sufrió un fuerte y largo mareo, que sin embargo no indicaba peligro inminente á su vida, antes se iba por grados rehaciendo... En fin, cuando el capitán Ramsay le dio la mano al despedirse á dos semanas de perder de vista las costas, nada anunciaba todavia el melancólico suceso que habia de terminar el viage”.

Cuando no sufría ataques de vértigo, náuseas o vómitos, traducía el libro El viaje del joven Anacarsis. Pero se sentía peor. No había médicos. No todos los barcos los tenían. Había un botiquín, con pocos fármacos; los más usados, y a arreglarse hasta llegar a puerto. Eran frecuentes muertes y enfermedades a bordo. 

Cesaron los vientos y las fragatas se desplazaban lentamente. Era la “calma chicha”. A un mes y medio de partir, la escuadrilla no llegaba a la isla de Santa Catalina y la salud de Mariano empeoraba. 

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Prosigue Manuel: “Aunque no retornó el mareo, las fuerzas del Dr. Moreno fueron sensiblemente declinando con la falta del ejercicio, los alimentos impropios de la mar, y especialmente por las afliciones mentales, hasta caer en una languidez profunda, que alarmó á los que lo observaban. Sus continuos padecimientos no le estorbaban el volver incesantemente su vista hacia su amada patria; y el estado en que la había dejado no podía por un instante separarse de su imaginación…

“El accidente mortal, que cortó esta vida, fue causado por una dosis excesiva de emético (4 gramos de antimonio tartarizado), que le administró el capitán en un vaso de agua, una tarde que lo halló solo y postrado en su gabinete. Es circunstancia grave haber sorprendido al paciente con que era una medicina ligera y restaurante, sin expresar cual, ni avisar o consultar a la comitiva antes de presentársela...

“A esto siguió una terrible convulsión, que apenas le do tiempo para despedirse de su Patria, de su Familia y de sus Amigos. Aunque quisimos estorbarlo, desamparó su cama ya en este estado, y con visos de mucha agitación: acostado sobre el piso solo de la camara, se esforzóen hacernos una exhortación admirable de nuestros deberes en el país en que íbamos a entrar, y nos dio instrucciones del modo como debíamos cumplir los encargos de la Comisión en su falta.

“Pidió perdón à sus amigos y enemigos de todas sus faltas; llamó al Capitán y le recomendó nuestras personas; a mí, en particular, me encomendó, con el más vivo encarecimiento, el cuidado de su Esposa inocente - con este dictado la llamó muchas veces. 

“El último concepto que pudo producir, fueron las siguientes palabras: ‘Viva mi Patria aunque yo perezca'. Ya no pudo articular más. 3 diase estuvo en esta situación lamentable: murió el 4 de Marzo de 1811 al amanecer, à los 28° 27’ Sur de la línea, en los 31 años 6 meses y 1 día de su edad.

“Su cuerpo fue puesto en la mar a las 5 de aquella misma tarde, después de haberle tributado las demostraciones compatibles con nuestra situación. La Bandera Inglesa à media asta, y las descargas de fusilería anunciaron à las otras fragatas del comboy, la desgracia sucedida en la nuestra, y el cadáver estuvo expuesto todo aquel dia sobre la cubierta, envuelto también en la Bandera Inglesa”.

Moreno expiró frente al balneario de Laguna, estado de Santa Catalina, Brasil. 4 marineros subieron su cuerpo a cubierta en una camilla. Lo pusieron en una bolsa de lona, cosida, y con una piedra, adentro. Lo velaron hasta las 17 hs. cubierto en una bandera británica: la única que había.

Luego, con salvas de fusilería, y oraciones, lo arrojaron al mar. Por 3 días y 3 noches los marineros entonaron canciones fúnebres, en inglés, en honor a Mariano.