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OPINIóN / Pandemia mundial
lunes 13 julio, 2020

Libertad, economía y miedos en tiempos de coronavirus

El poder de la mente y cómo se ha perdido la libertad en esta pandemia.

Los primeros casos fueron descubiertos, a comienzos de abril, en Corea del Sur. Foto: Weekend

Un prisionero consiguió escapar de una cárcel del interior de China. Corrió a través de los campos sembrados de arroz, con desesperación. Sabía que, si lo capturaban, lo torturarían hasta morir. Mientras daba zancadas y sentía el agotamiento de sus fuerzas, vio como un tren de carga cruzaba la llanura, lentamente,siguió su derrotero tratando de alcanzarlo. Con el último aliento llegó a subirse, abrió y cerró la pesada puerta y se desplomó. Cuando se calmó, observó que estaba encerrado dentro de un vagón frigorífico. Trató de salir, inútilmente. Gritó, aunque nadie podía oírlo. ¡Qué absurdo! Había escapado de una prisión y ahora moriría congelado en una nueva. Comenzó a tiritar de frío y pensó en su vida, en lo cerca que había estado de la libertad.

Pasaron las horas y al llegar a destino, comenzaron a cargar el tren. Enorme fue la sorpresa al encontrar a un hombre muerto, con síntomas de haber sido congelado, en un vagón frigorífico que estaba totalmente desactivado.

El miedo nos ha transformado en prisioneros de un vagón frigorífico que está desactivado

¿Y si millones de personas, al mismo tiempo, estuvieran viviendo dentro de un vagón como ese? La mente produce embarazos, tumores, una variada sintomatología y patologías, simplemente cuando activa el enorme poder de sus creencias. El miedo nos ha transformado en prisioneros de un vagón frigorífico que está desactivado.

Cada día, miles de termómetros apuntan a las cabezas de los ciudadanos en busca de síntomas. La ciencia asume que no sabe. Sin embargo, afirma, confirma, luego desmiente, contradice sus propias verdades una y otra vez, en un círculo perverso. Los métodos de testeo dan falsos positivos. La célebre curva que nunca llega, justifica todo. Mientras tanto, las personas viajan recluidas en su vagón frigorífico, pensando en sus vidas y en su libertad perdida.

¿Y la economía? Crujen los cimientos. Los mercados se desploman. Las deudas no podrán pagarse. Cerrarán muchas fuentes de trabajo y crecerá la pobreza y el desempleo. El estado será el principal protector de la desesperanza.

¿Y el sistema político? Bien gracias. Los líderes continúan su vida, azuzando el miedo que baja las defensas y las resistencias, hasta niveles inverosímiles. Discursos sin sustento, falsa moral. Corto plazo. Poder sin límites.

Los líderes continúan su vida, azuzando el miedo que baja las defensas y las resistencias, hasta niveles inverosímiles

Este domingo escuché por cuarta vez a Eduardo Strauch, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, sin embargo, siempre hay algo nuevo en la misma historia. Comentó que se sentía prisionero, su cuerpo estuvo encerrado 72 días y 72 noches en el fuselaje del avión deshecho, pero su mente se expandía y sintió una conexión muy profunda con la montaña que nunca más volvió a sentir. Regresó quince veces al mismo lugar y jamás tuvo una experiencia de libertad y trascendencia igual a esa.

SM CP


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