martes 09 de agosto de 2022
OPINIóN Monumento

San Martín, entre el bronce romántico y el corazón de su Patria

Hace 160 años se inauguraba en la plaza del Retiro el monumento en honor al Libertador de América, General José de San Martín, realizado por el escultor francés Louis Daumas. Pero el anhelo del Padre de la Patria no era perpetuarse en el frío bronce sino al calor del corazón de Buenos Aires.

13-07-2022 08:00

¿Qué cree usted que estaría haciendo un día como hoy si hubiese nacido hace dos siglos atrás? Probablemente, estaría preparado para asistir al multitudinario acto de inauguración del Monumento al General San Martín en la plaza homónima que, por entonces, llevaba el nombre de Plaza de Marte.

El Padre de la Patria –que no tenía un caballo blanco- debía quedar inmortalizado en el lugar desde donde partieron las tropas libertadores para el combate histórico que duró 15 minutos. Sí, la batalla de San Lorenzo terminó antes de que usted termine de leer los titulares de este diario.

Chile ya había contratado a Louis-Joseph Daumas para hacer una estatua ecuestre de bronce en homenaje al gran protagonista de las guerras de independencia hispanoamericanas. Enteradas de esto, las autoridades de la Ciudad viajaron raudamente a Francia para no ser menos y contrataron al mismo escultor francés para que funda una réplica.

Monumento al General San Martín en la Plaza San Martín 20220712
Monumento al General San Martín en la Plaza San Martín.

No vayan a pensar que el escultor “for export” tenía el prestigio de Auguste Rodin pero, insisto, teníamos que ganarle de mano a Chile y, en rigor de verdad, Daumas no se anduvo con chiquitas; se basó en los monumentos ecuestres a Pedro El Grande, y a Napoleón.

La versión argentina de la estatua de San Martín tiene algunas variantes respecto de la del otro lado de la Cordillera de los Andes. El dedo índice de la mano derecha del General señala el camino de la libertad en lugar de llevar una bandera, y la cola del equino no se apoya sobre el pedestal sino que queda suelta hacia el viento

Arribó desarmada a la Argentina y las críticas no tardaron en llegar: que al monumento le faltaba fuerza, que los rasgos de San Martín parecían europeos, que el caballo no estaba encabritado y que, además, su imagen no se correspondía con las características típicas de un corcel criollo.

San Martín íntimo

Puede que el escultor haya tenido una visión más romántica que guerrera pero hay que reconocerle el nivel de detalle que alcanzó al replicar los elementos característicos del Libertador, como el sombrero falucho, el sable, las charreteras en los hombros y botas granaderas con espuelas.

Para el Centenario de la Patria, la obra debía cobrar monumentalidad. Es por ello que se cambió su dirección hacia occidente, indicando la Cordillera de los Andes, y se modificó el pedestal. Además, se añadieron grupos escultóricos y relieves en honor a los ejércitos de la Independencia que fueron realizados por el escultor alemán Gustav Eberlein.

Con buen tino, el héroe de bronce yace en el preciso lugar donde se gestó el Regimiento de Granaderos para “perpetuar el recuerdo de sus altos hechos”, como dijera Bartolomé Mitre (a cargo del Poder Ejecutivo Nacional) en su discurso del 13 de julio de 1862, pero ¿qué era exactamente lo que quería San Martín?

Monumento al General San Martín en la Plaza San Martín 20220712
Monumento al General San Martín en la Plaza San Martín.

Que su corazón descansara en el corazón de Buenos Aires. Así lo dejó expresamente indicado en la cláusula cuarta de su testamento:

“Prohíbo que se me haga ningún género de funeral y desde el lugar en que falleciere se me conducirá directamente al cementerio sin ningún acompañamiento pero sí desearía que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires”

Su deseo fue cumplido en 1880, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda. La lámpara votiva en el frente de la Catedral nos recuerda que allí descansan sus restos sagrados y arde por siempre el fuego de su espíritu patriótico.

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