miércoles 16 de junio de 2021
OPINIóN opinion
30-05-2021 00:49

¿Se llega a las elecciones con el dólar bajo control?

30-05-2021 00:49

Dinámica fiscal/monetaria. Producto de una mejor recaudación por derechos de exportaciones por el rally del precio de la soja, el ingreso fiscal por el Aporte Solidario de las grandes fortunas y la aceleración de la inflación (60% de ritmo anualizado en el margen vs el 29% anual del presupuesto), el Gobierno se hará de 1,5% del PBI de aire fiscal en el año electoral. A contramano de la agenda de Martín Guzmán de consolidación fiscal y acuerdo con el FMI, todo parecería indicar que el ala política usará ese colchón fiscal para “poner plata en el bolsillo” de la gente, en pos de maximizar capital político en el año electoral y financiar gasto por el endurecimiento de las restricciones del confinamiento. Dado el financiamiento monetario disponible del Banco Central al Tesoro y el target de endeudamiento neto en el mercado local de capitales en un contexto de cepo y restricciones cambiarias, el financiamiento de un déficit primario de hasta 4,2% del PIB no debería complicarse. En todo caso, el límite estará marcado por la demanda de dinero/inflación.

Inflación. Por ahora, el ancla cambiaria/tarifaria, la esterilización del excedente de pesos, la puja distributiva contenida y el control de precios no están funcionando para bajar el ritmo de inflación y coordinar expectativas a la baja. La incertidumbre, el costo de reposición de la mercadería, el desajuste de precios relativos y la emisión monetaria pasada siguen pasando factura. Pero si el BCRA sigue comprando los dólares de la liquidación de la cosecha y aumentando el colchón de reservas para controlar el mercado cambiario, la inflación debería desacelerarse transitoriamente en la previa de las elecciones.

Las municiones para controlar el dólar hasta las elecciones. El juego cambiario hasta las elecciones dependerá del colchón de reservas netas con el que el BCRA llegue al final de la cosecha gruesa hacia fines de junio/mediados de julio (US$ 7.000/8.500 millones) para usarlo de munición cuando se recaliente la brecha, siendo la variable de ajuste la restricción a las importaciones. No habrá pago al Club de París por los US$ 2.400 millones y probablemente se termine usando la ampliación de DEGs por US$ 4.300 millones para pagarle al FMI el vencimiento de capital de septiembre y diciembre por un total de US$ 3.768 millones.

Con estos colchones, creo que el BCRA llega a las elecciones de noviembre controlando sin mayores problemas la dinámica del tipo de cambio oficial (consistente con un ritmo mensual promedio de 1%/2%) y con margen de maniobra para amortiguar presión en la brecha cambiaria. Eso sí, acumulando distorsiones de precios relativos, consumiendo stocks de reservas del BCRA, atrasando el tipo de cambio real y tirando de la cuerda de la dinámica fiscal/monetaria, lo cual demandará alguna corrección para el escenario post elecciones.

De todas formas, no podemos descartar que haya un susto cambiario en los “dólares financieros” si hay complicaciones en la negociación con el Fondo, en las licitaciones de Finanzas, tensión política con el campo y/o desmadre fiscal/monetario en el año electoral.

¿Poselecciones? La combinación hoy del precio de soja (US$ 550 la tonelada) y el tipo de cambio real (123; base 100 = 17 de diciembre de 2015) se remonta a la de marzo de 2008. Difícil que, con esta combinación de tipo de cambio real y precio de la soja, la política no intente apalancarse en este colchón para seguir de largo con el atraso del tipo de cambio real para intentar una recuperación del salario real desde el subsuelo.

Obviamente, dada la inercia inflacionaria de partida, el bajo colchón de reservas netas y el alto nivel de brecha/riesgo país, sin un acuerdo con el Fondo que permita delinear un programa monetario/fiscal que descomprima brecha/riesgo país, las chances de transitar dicha trayectoria sin un shock nominal son bajas.

 

*Director de EcoGo / Economista UBA / Magíster en Finanzas y Profesor en la Universidad Torcuato Di Tella.