OPINIóN
Pronóstico

Un 2024 desafiante tanto en lo económico como en lo político

Un plan de estabilización monetaria, sin dolarización inmediata mediante, significaría ajuste fiscal, emisión cero del Banco Central, unificación cambiaria y desarme de Leliqs y Pases. Los costos políticos, sociales y económicos serán altos, en los primeros meses.

Javier Milei - Encuesta de Opinión
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Después del balotaje, se esbozan diferentes escenarios para la economía 2024. Con un escenario extremo tendríamos dolarización y otro, más probable y menos dogmático, sería un programa donde se sostiene el peso y se acuerda un plan económico con el arco dirigencial.

Hoy muchos creen que sería poco probable pensar en un programa económico sin negociar con Juntos por el Cambio. Un programa puro implicaría o sería de shock con una liberalización inicial de tarifas y definiendo una cotización que rescataría los pesos en circulación. Los costos políticos, sociales y económicos en los primeros meses son altos.

Desde lo cambiario, el riesgo es que no se consigan los dólares para rescatar la base monetaria y los pasivos remunerados y avanzar con una eventual dolarización. Las reformas para la dolarización tienen que ser aprobadas por el Congreso, lo cual es una condicionante. En la transición hacia la dolarización, se eliminaría la brecha cambiaria y las reservas internacionales podrían crecer por el incremento en los encajes bancarios. Bajo el supuesto de un acuerdo con Juntos por el Cambio (sin dolarización), el plan de estabilización tendría como objetivo “despesificar” la economía. Y acá juegan ciertos elementos como claves. ¿Cuáles?

  • Ajuste fiscal
  • Emisión cero del BCRA
  • Unificación cambiaria
  • Desarme de Leliqs y Pases

 

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Federico Sturzenegger podría ser el nexo para que esto ocurra. En lo fiscal, se aplicaría un fuerte ajuste, especialmente en subsidios económicos (1%/1,5% del PBI) con un objetivo de déficit primario cero para 2024. En lo cambiario, se aplicaría una devaluación discreta para converger a una unificación cambiaria. Sería razonable que al inicio se acelere fuerte la tasa de inflación, con riesgo de una estanflación en los primeros meses de aplicación del plan.

De ser exitoso, el ajuste cambiario inicial permitiría un “colchón de competitividad” que facilitaría una recomposición de reservas del BCRA. Una de las condicionantes son las tensiones sociales.

En resumen, los desafíos son arduos y se requerirá de audacia política para estabilizar la macro y que el mercado no siga realizando el ajuste con más crisis. Los acuerdos, las alianzas y los consensos estarán en el centro de la escena. La agenda ha cambiado.

 

*profesor de la Universidad del CEMA