sábado 02 de julio de 2022
OPINIóN opinión

¿Una pausa en las relaciones entre España y México?

20-02-2022 00:19

Hace unos días el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (o AMLO) formuló unas declaraciones en la que manifestó su decisión de poner en “pausa” las relaciones con España, en protesta por la conducta de las empresas energéticas españolas en México. López Obrador dijo que la pausa “no es una ruptura de relaciones” con España, sino “nada más una protesta, respetuosa y fraterna, por los abusos y agravios cometidos en contra del pueblo de México y de nuestro país”.

La decisión del jefe de Estado mexicano generó reacciones tanto del gobierno español, que desmintió las acusaciones contras las empresas españolas, como de especialistas que afirmaron que la “pausa” o suspensión no es una categoría prevista por la Convención de Viena sobre Relaciones diplomáticas.

Sin bien es cierto que la suspensión no es una categoría prevista expresamente en la Convención, se trata meramente de una cuestión semántica porque las relaciones diplomáticas, como cualquier otra relación, dependen del impulso que las partes quieran darle. La Convención guarda silencio sobre las razones que pueden ocasionar la suspensión de las relaciones diplomáticas, pudiendo responder a causas de diversa índole (jurídica, política, económica, social, etc.). El Reglamento de las Representaciones Diplomáticas de la República Argentina contempla la suspensión de las relaciones diplomáticas en el artículo 291, inc. 1 (e).

Debido a circunstancias políticas excepcionales o a conflictos armados, puede suceder que los Estados decidan suspender sus relaciones diplomáticas con otros Estados. A diferencia de lo que ocurre con el establecimiento, la suspensión constituyen un acto de competencia discrecional que puede producirse a través de una decisión unilateral de un Estado o que, en ocasiones, puede ser adoptada colectivamente en el seno de una organización internacional. Se trata de un resorte que busca evitar una situación extrema y de mayor gravedad, como lo sería la ruptura de las relaciones diplomáticas, y adoptar otro tipo de medidas, como la retirada del jefe de misión, la llamada de éste “a consultas” o la reducción del personal de la misión. En casos de disputa, es común que el Estado acreditante retire al jefe de misión como señal de descontento, al tiempo que permite a la misión operar de manera más o menos regular a cargo de un encargado de negocios a.i., con facultades limitadas.

La suspensión, dado su carácter intrínsecamente transitorio, da lugar a pensar que las relaciones podrán restablecerse con mayor prontitud. Hacemos votos para que las relaciones entre México y España logren reencausarse en un futuro cercano.

*Profesor de Teoría y Práctica Diplomática y Consular (Universidad de Belgrano).