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Rodríguez Larreta: "A Patricia la escuché decir 'las ideas de Milei son malas y peligrosas', lo de Mauricio es distinto"

Tras la derrota en las PASO, el Jefe de Gobierno saliente de la Ciudad de Buenos Aires está en proceso de duelo, asumiendo ese golpe emocional. De regreso al escenario político, que en JxC está en pleno proceso de reconstrucción luego de quedar fuera del balotaje y de la ligereza de Macri y Bullrich en apoyar a Milei, Larreta se toma el tiempo para reflexionar y tratar de entender cómo de los vaticinios que lo daban como el próximo Presidente, pasó al trago amargo de asumir una derrota estrepitosa. Ahora piensa en qué rol le tocará jugar después del 11 de diciembre.

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Horacio Rodriguez Larreta y Jorge Fontevecchia. | marcelo dubini

—¿Qué significó pasar de ser la persona que todo el mundo consideraba que era el presidente cantado de la Argentina, a perder en las elecciones primarias? 

—Fue un golpe duro. Tenía toda la ilusión, toda la expectativa, me venía preparando hace mucho tiempo, muchos años. Tengo mucha experiencia pública que creo que es valiosa, y en los últimos años, estudiando mucho los temas nacionales, recorrí el país, habré dado tres o cuatro vueltas por el país, siempre con inquietud de aprender. Tenía una gran ilusión, una convicción de que el camino para sacar la Argentina adelante es a partir de un acuerdo amplio, como siempre dije en la campaña, en base al diálogo, en base al consenso, terminando con las agresiones, con los insultos en la política, con esta construcción de que el que no piensa como yo es un enemigo. Creo eso, independientemente del resultado electoral, pero estaba muy ilusionado y me di un golpe duro, y además para mí fue sorpresivo. Alguno podrá pensar que ya sabía. No. Hasta el domingo ese a las ocho de la noche, que me dieron los resultados ya definitivos casi, o que ya eran inamovibles, pero hasta ahí pensé que ganaba.

“Estoy convencido  que el camino para sacar a la Argentina adelante es a partir del diálogo”
 

—El sábado a la noche previo a la elección, creías que ganabas, ¿Qué pasó con las encuestas, las informaciones que tenías qué indicaban? 

—Las encuestas una semana antes, un promedio de ocho o diez encuestas, algunas que hacíamos y otras que a uno le llegan, daba un empate, pero yo venía de abajo para arriba, venía subiendo, con lo cual la tendencia venía bien. La última semana fue bastante turbulenta, el asesinato de la chiquita en Lanús, hubo toda una situación en la 9 de julio también donde falleció una persona, después asesinaron a un médico en el conurbano, hubo toda una situación de inseguridad muy fuerte esos días, que tomó toda la agenda pública, suspendimos los actos de campaña. O las encuestas estaban mal o el escenario cambió la última semana, una de dos. Y si cambió en la última semana, los hechos más notorios fueron éstos, no sé bien qué pasó. En lo electoral siempre es difícil aislar variables,  decir “pasó esto” y a partir de esto es que cambió. No lo sé. Por ahí las encuestas estaban mal y ya veníamos mal antes. Lo que sí, no tengas dudas que pensé que ganaba, por eso el golpe fue maduro, es un duelo en definitiva, después de un golpe en la vida es un duelo que lleva tiempo, que no es de un día para el otro, que no hay que acelerar el duelo. Uno a veces cae en la ansiedad de “y ahora que hacemos”, no, hay que hacer el duelo, hay que buscar ese sano equilibrio entre aprender de lo que pasó, aprender de los errores, ver como uno crece en la vida, pero aprender y no irte del otro lado y que aprender no sea flagelarte por cada cosa que hiciste. Si lo hubiera hecho distinto, ganaba y si esto lo hacía distinto, te podes volver loco con el autoflagelo.

—¿Sos creyente?   

—Si soy creyente.

—¿Crees que por algo, que es para algo?

—Sí, creo que es para algo, tengo un sentido siempre muy optimista y de mirar el futuro y acá estoy, pero también uno tiene que aprender de las situaciones. Tampoco quiero caer en negar todo, en decir, hubo un cambio de contexto, la gente miró para otro lado y por más que yo hice todo bien, la gente decidió otra cosa. No, tampoco en eso. Esa es la fácil. Es la típica la política. Yo no tuve nada que ver, la gente se equivocó porque no me votó, miro para otro lado, fue al extremo. Esa reacción tampoco me gusta. Creo que es un sano equilibrio entre no flagelarse, no negar y en el medio es aprender. Y eso es lo que estoy transitando, con idas y vueltas, en las emociones nunca es lineal, te recuperas, después bajas, es una especie de subibaja, pero siempre con una tendencia cada vez mejor. 

REPORTAJE DE FONTEVECCHIA A HORACIO RODRIGUEZ LARRETA 20231102
“El PRO se debe un debate interno, tener un diagnóstico común o 
por lo menos discutirlo respecto del pasado”. (FOTO MARCELO DUBINI)

—Convertir pérdida en activo, alguien que estudió economía sabe que ambas están en la column del debe, implica sacar enseñanza aprendiendo de lo que hizo mal, ¿qué hiciste mal? 

—Primero, la campaña fue una vorágine de querer recorrer todo el país. Yo soy jefe de gobierno de la ciudad, con lo cual, no me podía ir toda la semana, entonces me iba de jueves a domingo, ponele. Y también, andaba corriendo por todos lados recorriendo, iba a un lado al otro, a La Rioja, a Tucumán, a San Luis, en cuatro días, y al final no iba a ningún lado. Estaba ahí, pero estaba con la cabeza mirando el reloj, que no pierda el vuelo, esa vorágine de campaña en la que te metés, en definitiva, y te vas envolviendo, vas tachando, ya fui tal provincial, a otra, otra ciudad. Al fin y al cabo no conectas, eso es algo para aprender. Por ahí ir a menos lugares o ir menos veces, pero más profundo, a escuchar más que hablar. Yo iba, hablaba en los medios, hablaba con los dirigentes, otro discurso, y seguíamos, en otro lugar volvía a hacer un poco lo mismo. Y hay un tema de conexión con la gente que así no lo lográs, de ninguna manera. Eso primero. Segundo, efectivamente hubo un cambio de clima en la gente. En la elección del 21, fui con el mismo discurso de construcción a partir del acuerdo, y ganamos en el 21. Ahora, con un discurso similar, dos años después perdimos. Hubo un cambio de contexto, de demanda en la gente que por un lado, hay una convicción que no va a cambiar porque la gente cambie la demanda. Si yo creo que el camino para sacar a la Argentina adelante es a partir del diálogo, a partir de buscar un acuerdo amplio, porque la gente no piense eso y vaya por otro, no voy a cambiar mis convicciones. Eso en términos generales, pero sí hay un tema de demanda de la gente que obviamente hay que saber sintonizar, y creo que nosotros nos quedamos muy en nuestro libreto, “esto es lo que la Argentina necesita”, no digo que no me importa lo que la gente dice, pero “esto es lo que la Argentina necesita” y no salimos de ahí. No hubo matices en eso. Y después, un tercero, que me iluminó bastante, conocí un francés que nos ayudó en la campaña y dijo que es muy difícil ser el que puntea, como vos decís, el presidente puesto dos años antes. Te genera dos problemas estar tan arriba tanto tiempo antes. Primero, que sos el muñeco a voltear, con lo cual todo el resto empieza a hacer campaña pegándote vos. Arrancó primero Milei, pegaba y pegaba, no le contestemos, en realidad, no lo subamos al ring, no le demos entidad. Pegaba, pegaba, pegaba. Hizo campaña durante más de un año, pegándome a mí al extremo, insultándome. Me dijo desde rata hasta que me quería pasar por arriba y matar, cualquier disparate. Y después también la interna nuestra, donde Patricia hubo varias situaciones donde nos pegó si querés. Y yo siempre con la actitud de no contestar, y al fin y al cabo las balas van entrando. Primero te transformas en el muñeco a voltear y segundo, cuando vas tan arriba tan temprano, te volvés conservador.

Debería haber buscado un rol de mayor liderazgo, no en el PRO, en la oposición”.
 

—¿Deberías haber contestado?

—Debería haber contestado. No digo todas, no digo haber entrado en el barro, jamás haber insultado, porque eso no es lo que yo hago. Pero sí contestado, explicado, replicado en algunos casos. Pero el otro problema también es grave, de ser el que puntea muy temprano, que no tomas riesgo. 

—Otra hipótesis, creíste que ya habías ganado y que entonces eras el candidato indiscutido del PRO, subestimaste las posibilidades que podría tener Patricia Bullrich, la importancia que podía tener Macri apoyándola, y como en aquellas películas de western en que se decía que no se puede dejar a alguien herido, no remataste la victoria. 

—No diría que ya me la creí, lo último que hice fue bajar los brazos, le di a una campaña a morir, le puse todo. 

—¿Fuiste benevolente con tus adversarios?

—Fui conservador en el término de no arriesgar, no hagamos olas porque estamos bien. Vamos por el conservador, no hagamos nada demasiado grandilocuente, no nos peleemos con el otro, no le contestemos al tercero, y al final perdés, porque te volvés conservador, porque crees que tenés que conservar el lugar que tenés. Y en esto hay que arriesgar a veces siendo firme en posiciones políticas, siendo claro respecto de otras personas. Esto de no arriesgar, de no pelearte con nadie los americanos lo llaman el ‘catch all’, agarrar a todos, que todos nos apoyen, donde hay un componente político, pero también debe haber algún componente psicológico de que querés que todos te quieran, y al final hacés equilibrios tan grandes para que te quieren, que perdés nitidez en la política. Todo eso son las cosas que uno va aprendiendo. Analizar todo esto sí es constructivo, lo que no hay que caer es en el flagelarse por cada decisión, “cómo no dije tal cosa, tal día” y te rompés la cabeza, eso no sirve. 

“Fui conservador en no arriesgar, cuando vas tan arriba 
tan temprano, te volvés conservador”

—Alfonsín decía, parafraseando a Borges, que “había derrotas que tenían grandezas que muchos triunfos carecían”.  ¿Te preguntabas si esta derrota es para algo, te enseña, te posiciona, te da oportunidades, y que a lo mejor no era este tu momento? 

—Que yo pueda aprovechar la derrota constructivamente, como decía Alfonsín, va a depender un poco de cómo transite este proceso. Si me pongo a negar todo y la típica respuesta, “la gente cambió, se fue por otro lado” y niego todo problema, no lo capitalizo bien, y tampoco hay que acelerarlo, no tengo que tener todo resuelto. 

—Freud dice que el duelo dura tres años, más de tres años es melancolía. 

—Es largo tres años. 

—Schiaretti, sacó 7% de los votos. Si se hubiera hecho el acuerdo con la Schiaretti, Juntos por el Cambio, independientemente de que seas vos o Patricia o quien fuera, ¿quien estaría en el balotaje sería Juntos por el Cambio?

—Los números dicen eso, más allá de que la política no es matemática, pero claramente hubiera sido un impulso. La verdad es que sacó una buena cantidad de votos, si hacés la cuenta, es un dato lo que estás diciendo, no es una opinión. Pero más allá del número matemático, siempre creí, antes y durante la campaña, y sigo creyendo hoy, en esta necesidad de ampliar para tener un espacio más amplio.

“Al final hacés equilibrios tan grandes para que te quieran, que perdés nitidez en la política”

—¿Tu idea era que Schiaretti fuera jefe de gabinete, por ejemplo?

—En ese momento era que compita él dentro de la PASO, por ejemplo, armar un espacio más amplio y que pueda competir. 

—Schiaretti no tenía la posibilidad de triunfar, obviamente sí de engrosar Juntos por el Cambio, pero y después si vos ganabas, ¿cuál era tu idea con Schiaretti? 

—No me gusta eso de darle un cargo a alguien, además fue candidato a presidente hasta hace dos semanas, pero que me hubiera gustado en ese momento en esto de ampliar y trabajar con él, sí. Y de vuelta, los números lo muestran, hoy estaríamos en otra situación. 

—¿El duelo no es solo personal, de no haber podido crear las condiciones, no ya para que vos seas candidato, sino para que Juntos por el Cambio, pueda ser competitivo electoralmente?

—Sí, por supuesto que el duelo es todo. El duelo es respecto de mí, si querés vocación personal, pero también como espacio. Hicimos una elección que creo que perdimos contando la general casi 20 o 18 puntos respecto a la del 21. Claramente nos fue muy mal, y eso también requiere un análisis no solamente individual de qué me pasó a mí, sino requiere una autocrítica colectiva de Juntos por el Cambio de qué nos pasó, qué hicimos mal. Y como dije el otro día en una entrevista, a la gente lo único puedo pedirles es perdón. Perdón por no haber podido construir una alternativa mejor a las que tenemos hoy. Perdón por no haber podido construir una alternativa en base a mis convicciones de que lo que la Argentina necesita es el consenso, que requiere un acuerdo, perdón que no tenga una alternativa de ese estilo que represente esos valores. Lo único que puedo pedirle a la gente es perdón.

—Decís, “yo era jefe de Gobierno de la ciudad y tenía doble tarea, pero paralelamente la persona con la que competíste era la presidenta del partido, que tenía también la doble tarea que la delegó en el vicepresidente, que es una persona muy cercana a Mauricio Macri, ¿tu problema fue subestimabar la importancia que tenía conducir el partido? Por ejemplo, ¿si hubieras conducido el partido, podrían haber llegado al acuerdo con Schiaretti, independientemente del otro candidato?

—Por ahí sí, pero siendo jefe de gobierno de la ciudad y además candidato, no puedo ser presidente de partido. El día tiene 24 horas y yo laburo 20 de las 24, pero también hay un tema de responsabilidad. Mal puedo conducir el partido siendo jefe de Gobierno, que además en el Gobierno de la ciudad me meto hasta el detalle último. 

—¿Y que el presidente del partido fuera una persona tuya? 

—Sí. Sinceramente, no sé si hubiera cambiado, que no le di tanta importancia es cierto. Me preguntas si fue un factor determinante, si hubiera habido voluntad política, más allá del cargo de cada uno, de ampliar el espacio y si hubiera habido un entendimiento del aporte que podía hacer la ampliación, no solo con Schiaretti, las contras que tuvimos para incorporarlo Espert, también tuvimos que discutir, ir, volver. Si realmente hubiera una actitud y un consenso en la ampliación, el cargo formal del partido no cambia eso. 

“Sigo creyendo hoy, en esta necesidad de ampliar para tener un espacio más amplio”

—¿Por qué el partido no tenía una conducción unívoca? 

—En definitiva, no, en términos políticos, no, y menos cuando vas a una interna donde los dos candidatos son del mismo partido. 

—¿Puede un partido que no tenga una conducción unívoca pretender ganar una elección, no estaba ahí el problema estructural, que la gente terminó penalizando? 

—Si lo miras por el contrario, Milei no tiene partido, ni siquiera hay anomia, no hay partido. 

—Pero él no competía con nadie. 

—Y en el caso del peronismo, ¿quién conduce hoy? Primero, no sé ni quién es el presidente del partido peronista hoy. Está el rol de Cristina, está el rol del candidato, no hay una conducción unívoca y están competitivos. 

—Para ser competitivos decidieron que lo hubiera, y hoy el formal presidente y formal candidato y formal ministro de economía es la misma persona.

—Pero esa unificación fue hace un par de meses para la campaña. 

—Sí. 

—Sí, pero también es válido que haya un proceso de internas. En años anteriores las internas nos fortalecieron mucho. 

—Una cosa son las internas y otra cosa es ponerse de acuerdo en una estrategia común, como por ejemplo haber hecho el acuerdo con Schiaretti.

—La realidad es que para ese momento estaba tan avanzada la competencia y las tensiones que la competencia generan, que era muy difícil generar un ámbito para buscar una posición común, la realidad fue esa. 

—¿Te sorprendió el repunte de Massa?

—Sí, me sorprende que con la catástrofe de la situación económica que hoy sufren todos los argentinos, el ministro de Economía pueda ser competitivo en una elección. Si te soy sincero, me sorprendió. 

—¿En algún momento sospechaste de que había algún grado de alianza entre La Libertad Avanza o entre Milei y Massa? 

—A la luz de las listas, no es que conozca a cada una de las personas, pero he visto en un montón de casos donde hay gente muy cercana a Massa en las listas de Milei. Y si hay algo donde se plasman los acuerdos en la política es en la formación de las listas, y no es un caso aislado de uno que se le fue, hay casos a lo largo de todo el país. No me pidas nombres porque no conozco cada detalle, pero en términos generales.

—De hecho, ya hubo algunos, incluso que se fueron, con nombre y apellido. 

—Ahí está la prueba, pero así hay a lo largo de todo el país. 

—¿Vas a votar en blanco, vas votar afirmativamente, qué vas a hacer? 

—No voy a votar a Massa, definitivamente, no creo en Milei, tampoco voy a votar. El rol de Juntos por el Cambio, es el de consolidar la oposición más grande en términos de presencia legislativa y más sólida posible. Los dos candidatos que hay en la Argentina de hoy son malos. Con más razón, eso refuerza la responsabilidad nuestra como oposición, y todo lo que tenemos que hacer es para tratar de mantener la oposición lo más grande posible. Tener la mayor cantidad de diputados y senadores en los bloques nuestros para hacer una oposición a quien gane. Insisto, los dos son malos candidatos para Argentina, podemos ver los motivos de cada uno. 

—Vayamos a la génesis, al inicio de cómo se construye este alrededor del 40% que logró varias veces Juntos por el Cambio a partir del 2015, ¿coincidís con la interpretación de Marcos Peña en su momento que lo ha explicado en esta misma serie de reportajes, sobree que Cambiemos era una evolución del PRO, que era la evolución de un partido más orientado hacia la centroderecha que para poder ser mayoritario tenía que ampliar su base de sustentación corriéndose hacia el centro para hacer posible un ethos medianamente coherente con la Coalición Cívica, con los radicales. Y lo que hoy estamos viendo por parte de Macri, ya sin Marcos Peña y sin Jaime Durán Barba, es un regreso a aquella formación anterior d el PRO previa a Cambiemos u hoy Juntos por el Cambio? 

—Pareciera, y aún más, el PRO incluso en su génesis, podemos discutir si representaba una centroderecha, hoy se está acercando y aliando con alguien que es derecha extrema. Incluso la génesis del PRO era diversa, había gente que venía del peronismo al principio, del radicalismo, de partidos más liberales, una sana diversidad donde puede que se ha catalogado de centro derecha, pero jamás fue un partido extremo. Hoy las posiciones que uno escucha de Milei, son el extremo del extremo, volvieron a ratificar ayer el tema del mercado de órganos, volvió a ratificar ayer la santificación de la dolarización. Son posiciones extremas que el PRO nunca tomó, está siendo mucho más extremo que lo que era la génesis del PRO. 

—¿Hablas con Marcos Peña? 

—Sí, hablo con Marcos Peña, lo respeto mucho, no solamente un tipo muy inteligente, sino un tipo muy bien intencionado, las dos cosas. 

—¿Crees que el hecho de que no esté al lado de Macri, de alguna manera puede representar un regreso de Macri a su esencia, a lo que era originalmente? 

—Que Marcos ejercía una influencia, una posición positiva, no tengo ninguna duda. Decir que porque no está Marcos ahora, no sé si concluyó eso, pero a Marcos lo respeto mucho y no tengo ninguna duda que ejercía un rol muy positivo con Mauricio.

Horacio Rodríguez Larreta, con Jorge Fontevecchia en Periodismo Puro.
MAURICIO MACRI Y EL PRO Me siento muy identificado con la evolución del PRO hacia Juntos por el Cambio, que fue lo que llevó a Mauricio Macri a ser presidente de la Nación. (FOTO MARCELO DUBINI)

—Independientemente de que no lo compartas o la consideres moral o no, ¿Por qué crees que Mauricio Macri empuja al PRO a regresar a posiciones más a la derecha de lo que era originalmente, incluso antes de su necesidad de ir al centro para formar Cambiemos? 

—Primero, no la comparto, que quede claro. 

—Y eso lo tengo claro. 

—Me siento muy identificado con la evolución del PRO hacia Juntos por el Cambio, que fue lo que llevó a Mauricio Macri a ser presidente de la Nación, con lo cual, no solamente coincido ideológicamente, sino que además desde eso se construye un proyecto de poder. Y así quedó claro. Yo soy alguien que tiene vocación de poder, porque poder es poder hacer. No estoy para ser un partido testimonial, pero esa evolución en su momento, lo llevó a Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación. Con lo cual yo creo en eso, creo obviamente en rescatar los valores republicanos, pero en un mundo muy diverso, donde posiciones dogmáticas vienen fracasando país tras país, entonces estas posiciones de extrema derecha que en algunos otros países han ganado elecciones, después terminan fracasando. No creo en eso. Por qué lo hace, la verdad que no sé, te sugeriría hablar con Mauricio. No suscribo el irnos a posiciones extremas. 

—Vos siempre tuviste una posición más de centro, tu propia formación en Harvard, una universidad liberal lo que alli significa ser de izquierda, progresista. 

—Creo tanto en el capitalismo como forma de crear riqueza, como en la necesidad de que haya equilibrios y que haya una distribución equitativa a partir de la igualdad de oportunidades. Son dos valores que son compatibles y hay muchos países en el mundo que han podido compatibilizar un capitalismo muy, en el buen sentido de la palabra, pujante, fuerte, con creación de valor y todo, con sistemas educativos de calidad que genera igualdad de oportunidades, con un sistema de salud que garantice la atención a todos, con sistemas sociales que realmente se ocupen de los más vulnerables en serio, sin que eso vaya contra la cultura del trabajo, se puede. 

—Dieciseis años de gobierno en la Ciudad, más tu experiencia pública durante los ‘90 previamente, ¿te fueron haciendo más sensible socialmente? 

—Definitivamente, porque uno va conociendo realidades concretas y me sensibilizó también más la campaña, porque la verdad que la Ciudad de Buenos Aires, y dejame atribuirme parte de toda esta transformación, en términos de la situación sociales más extremas, la brecha con el conurbano se ha ensanchado muchísimo y con lo cual las situaciones que realmente te parten el corazón, las ves el conurbano a diez minutos de donde estamos, no digo que no haya situaciones complejas en la ciudad. Y a mí la sensibilización me genera vocación, más ganas de pelearla y soy muy de seguir también, además de la política pública, el caso concreto. Es el día de hoy, después de 16 años en la Ciudad, que estoy mirand el reloj porque de acá me tengo que ir a Liniers a una reunión con vecinos, a recoger sus inquietudes, a ver cómo está el centro comercial, como está el costado de la vía del Sarmiento, y para mí eso tiene un valor enorme, lo hice ayer en Barracas y el sábado en Almagro. 

“El duelo es respecto de mí pero también como espacio, claramente nos fue muy mal” 

—¿A lo largo de estos 20 años fuiste recorriendo un proceso que te llevó cada vez más al centro?

—Sí, yo vengo de cuna desarrollista. El desarrollismo es una posición de centro también, que le da un valor al rol del Estado en el desarrollo, eso es lo que lo diferencia, si querés, de los liberalismos más extremos, cree en el rol del Estado, que fue un poco lo que impulsó a Frondizi en el ‘58. Lo que sí generó en mí este proceso, yo soy un apasionado de la gestión, pero el paso del tiempo en la gestión pública revalorizó mucho más todavía el rol de la gestión como forma de mejorarle la vida a la gente. Te transformas en alguien muy concreto, uno habla de la educación pública como un valor, a la educación pública la mejoramos con proyectos concretos, con decisiones concretas, podemos hablar de a todo el programa, si querés, de educación. Te lleva las cosas muy a la tierra, te da un valor de la gestión, de lo concreto, de los resultados, de tener un programa, un plan. 

Rodríguez Larreta, con Fontevecchia en Periodismo Puro.
EL FUTURO DE JUNTOS POR EL CAMBIO “Nuestra responsabilidad, gane quien gane, es ser una oposición constructiva, no somos quién para decirle a la gente a quién tiene que votar”. (FOTO MARCELO DUBINI)

—Por un lado tenemos un Horacio Rodriguez Larreta, que viene de un cuño desarrollista, que siempre consideró que el Estado era importante, fue a estudiar a Estados Unidos a la universidad más progresista, y al mismo tiempo, en el desarrollo del ejercicio de la función pública se fue sensibilizando. Y por otro, a un Mauricio Macri, que siempre estuvo en una posición más conservadora, simplificadamente más de derecha que vos pero los caminos se fueron abriendo y hoy, como vos decís, adscribe o considera una alternativa plausible la extrema derecha de Milei. Entonces la pregunta es ¿cuánto del PRO recorrió tu camino y cuánto el camino de Macri? ¿Qué es el PRO?

—Es una pregunta difícil, primero que está explicitación de las diferencias es bastante reciente.

—Quizás lo que es la explicitación, pero la cuestión de fondo estaba.

—Por eso, la explicitación y la extremización, no sé qué palabra usar, es más reciente. Entonces hoy no es que hay adeptos de un lado, adeptos del otro, incluso creo que hay más de uno que apoya a Milei, más porque siente que hay alguno del público nuestro que puede estar de ese lado que por convicciones propias. La convicción de la gran mayoría del PRO, coincide con esta visión histórica del PRO y de Juntos por el Cambio, en su mayoría. Porque de vuelta, en la simplificación no quiero caer que nosotros representamos la centroizquierda, no. Creo en el capitalismo, creo en el trabajo, creo en la generación de riqueza a partir de la iniciativa del esfuerzo privado, creo en un Estado que funcione, pero que no se transforme en megalómano. El Estado argentino representa más del 40% del producto cuando hace 20 años estábamos en 30. Un Estado que representa el 30% del producto, pero que sea eficiente con el dinero bien gastado, alcanza y sobra. No necesitamos este crecimiento del Estado que ha generado el kirchnerismo. Entonces, creo en esos valores que son valores de centro, porque si no, la contraposición dice uno se fue a la derecha y el otro, no. Uno se fue a la derecha en todo caso, y el otro se quedó en donde estaba. Gente que realmente coincide con los valores de Milei, y sí, claro, se fueron a la derecha respecto a lo que representamos nosotros. Yo me quedé donde estábamos y sigo gobernando la ciudad con la misma filosofía, ayudando, promoviendo el trabajo privado, haciendo políticas de desarrollo, como por ejemplo acá cerca de donde estamos, el distrito tecnológico es un ejemplo, una política de desarrollo. Todavía esa cuenta que pedís y es lógico que la pidas, hoy es borrosa, está muy teñida por lo electoral, hay casos donde se confunde la convicción con la conveniencia.

“Si realmente hubiera una actitud y consenso de ampliación, el cargo formal del partido no cambia”

—Vos representas la parte más progresista del PRO y Mauricio Macri representa la parte más conservadora del PRO, ¿por qué crees que entonces no te enfrentó él en las PASO, y no se dirimió esto que ahora se explicita si ya estaba latente? 

—Eso hay que preguntarle a él. 

—¿El no se presentó porque pensó la cantidad de votos negativo que tenía por el ejercicio de la presidencia perdría, mientras que a través de otra persona que no tuviera esa carga, como Patricia Bullrich, podría ganar?

—No sé la real razón de por qué lo hizo o lo dejó de hacer, pero dejame decirte que las diferencias con Patricia eran más metodológicas que de ideas. A Patricia, la escuché decir “las ideas de Milei son malas y peligrosas¨ textual, ella por lo menos no escuché que suscribía a sus ideas. Mauricio es distinto, dijo “sí son nuestras ideas, pero”. Patricia, la escuché con todas las letras decir son malas y peligrosas. Entonces, lo que sí diferimos con Patricia es que mi visión era que para sacar la Argentina adelante necesitamos un acuerdo amplio, porque las decisiones que hay que tomar son difíciles, son profundas y hay que mantenerlas en el tiempo, y eso solo es posible con un acuerdo más amplio. Ahí está Espert, Schiaretti, y mi vocación de ampliar. Patricia en ese sentido, no suscribía a eso, y ahí estuvo la principal diferencia con ella. Ella igual que yo, por lo menos así lo dijo, piensa que las idea de Milei son malas. Por eso digo que no veo una gran mayoría del PRO que suscriba las ideas de extrema derecha de Milei, veo algunos que lo pueden hacer por conveniencia o veo a otros que lo apoyan a Milei porque creen que es el menos malo. Entonces no estoy seguro de que haya una cosa mayoritaria ideológicamente apoyando a Milei. 

—Qué va a hacer el PRO de alguna manera, esto que se explicita ahora, lo que está en juego, cómo va a ser la oposición en el futuro, qué va a ser el PRO, entonces vos me decís que veías a Patricia con ideas distintas de las de Milei. 

—Lo dijo ella, estoy tomando palabras textuales de ella, las ideas de Milei son malas y peligrosas, coincido con eso. 

“Parte de estas derrotas tienen que ver con un problema de conducción, evidentemente.”

—¿Macri usó a Patricia?

—No sé si la palabra es usó. 

—Usufructuó. 

—Usufructuó más o menos, si perdió ella también. 

—Pero te hizo perder a vos. 

—Lo que me parece raro, por lo menos es que ese fuese el objetivo, que pierda el otro. 

—¿No crees que el objetivo que él tenía era que si vos ganabas, el PRO pasaba a ser conducido por la persona que ganaba y de esa forma él perdía su centralidad en el PRO? 

—Pero así perdimos todos, y sin caer en la soberbia, que hoy estemos enfrentados a estas dos alternativas y diría que perdieron los argentinos también.

—Estoy hablando de Mauricio, ¿no crees que él puede creer que a lo mejor gana a través de Milei? 

—Si él cree que la Argentina gana a través de Milei eso confirma... 

—Él, no la Argentina. 

—Peor todavía, no sé qué imagina, justamente el no saberlo es un problema. Si hay un acuerdo o no con Milei, un acuerdo en qué sentido, no tengo ni idea. 

—Pero no tenés una conjetura, una sospecha, al ver que mucho antes del proceso eleccionario, él continuamente enviaba señales. 

—Por supuesto que le dio señales positivas a Milei desde el principio, y eso ya muestra una diferencia de visión del país que queremos. 

—¿Te sorprendía, te generaba alguna sospecha de que Milei, se la agarrara con vos más que con nadie, más que con Cristina Kirchner, más que con el kirchnerismo? 

—Es esto de ser el que estaba arriba en las encuestas y sos el muñeco a vencer. 

—¿Solamente? ¿Por qué no se la agarraba con Patricia Bullrich, por ejemplo, que era la otra candidata? 

—Por lo que dijiste, sobre todo al principio, yo estaba más arriba en las encuestas. 

—¿Por qué no se la agarraba después, cuando supuestamente ella estaba más arriba en las encuestas?

—No lo sé. Lo que sé es que no respondí en ese momento con la claridad que había que haber respondido y hoy es una de las cosas que aprendo. 

—Dejame ahora conjeturar en mi rol de periodista, ¿no puede ser que la cuestión de fondo es que en el 2021, al vos haber logrado un triunfo imponiendo tus candidatos, tanto en la provincia como en la ciudad de Buenos Aires, no solamente eso, logrando incorporar competitivamente al radicalismo con Manes y logrando juntar a Espert, logrando tu filosofía no solamente prácticamente si conceptualmente, el problema fue que no resolviste el problema del liderazgo del partido, para lo cual era imprescindible que marcaras claramente tus diferencias con Macri, que ahora se explicitan, pero que se debieran haber explicitado antes  y esta disputa se tendría que haber producido dos años atras. 

—Puede ser, y es una de las cosas que estoy en proceso en este duelo de aprender. Yo tomé la decisión, consciente, por ahí errada a la luz de los resultados, de que pasó la elección. Yo era, sigo siendo, era jefe de gobierno de la ciudad, lo cual sabés que le dedico muchísima energía a esto, siempre, el día de hoy y durante la campaña, además tenía que encarar una campaña presidencial. Si además de eso quería un ejercer un rol de liderazgo, no ya dentro del PRO, sino en la oposición, llega un momento que se transforma incompatible. No podes hacer todo a la vez. Dije, yo me concentro en la ciudad, que es mi responsabilidad y voy a ser candidato, con una campaña que irá creciendo en el tiempo. Si además de eso, me tenía que ocupar de liderar la oposición, lo cual supone coordinar las posiciones en el Congreso, tener una unidad, me pareció que iba a descuidar o la ciudad o la campaña. Hoy, mirado a la luz de los resultados por ahí fue un error. Es uno de los errores que hoy estoy revisando. Debería haber buscado ejercer un rol de mayor liderazgo, no ya en el PRO, en la oposición. 

“El rol de Juntos por el Cambio, es consolidar la oposición más grande y más sólida posible”

—Esto es lo que se va a tener que dirimir ahora, quién conduce el PRO, y qué es el PRO. 

—Y lo otro importante es cómo mantenemos la mayor unidad posible dentro Juntos por el Cambio. 

—Para llegar a Juntos por el Cambio primero hay que resolver el PRO. 

—Entiendo que con tu pregunta me retrotraes al PRO, pero yo me creí la evolución de Marcos Peña. 

—No solo vos, la sociedad la creyó como evolución, porque si no, no hubieran no solamente ganado el 2015, sino 2017 tampoco. 

—O no hubiéramos sacado 40% en el ‘19 o no hubiéramos ganado en el ‘21. 

—La pregunta que tienen para hacerse todos los socios de Juntos por el Cambio, es ¿quién conduce el PRO, qué va a hacer el PRO, en esencoa: qué es el PRO? Va a haber un porcentaje de personas en un lado y en otro del PRO, y tiene que dirimirse la conducción del PRO.

—Eso se puede dirimir, y no estoy diciendo que es lo que va a suceder, estoy hipotetizando, en una interna dentro del PRO, en donde haya dos corrientes, una que represente esta posición de adhesión a Milei, y sus ideas de derecha; y otro que represente lo que creo que es la esencia histórica del PRO y de Juntos para el Cambio, y eso puede dirimirse en una interna pasada la elección.

—¿Pasa lo mismo que con Cristina Kirchner, que para que se dirima hay que competir con Macri? 

—Pero dentro del peronismo conviven visiones más extremas, en este caso hacia la izquierda, si querés, representadas por el kirchnerismo con muchísimo poder, con un peronismo más histórico y tradicional, y conviven, en un momento predomina uno, en otro momento predomina otro, pero conviven. 

—El peronismo parece que tuviera una mayor disciplina en los momentos eleccionarios, por ejemplo, se ordena.

—No, pero mira la historia, mira elecciones para atrás, en el ‘19, sí se ordenó con Alberto Fernández; en el ‘15, Massa estaba separado con el Frente Renovador, que era otra parte del peronismo. Mirando más atrás, hubo elecciones donde Kirchner por un lado, Duhalde fue por otro, separados.

—Pero ganaba alguien y ordenaba a todo el partido. 

—En el 15 perdieron. Producto de esa división el peronismo en el 2015 perdió, y le ganamos nosotros. 

—El peronismo perdió en el 2021, y aún así, habiendo perdido en el 2021, llegado el momento, dijeron: nos tenemos que poner todos detrás de Massa porque es la única forma, y se pusieron todos detrás de Massa, y ustedes que ganaron, no- No le pasa solo al PRO, le pasa al radicalismo también.

—Obviamente lo manejamos mal, y la razón por la cual la Argentina tiene que hoy elegir entre dos malas alternativas, tenemos enorme responsabilidad en esto, por eso pido perdón. Tenemos enorme responsabilidad, por supuesto, cuando me preguntás cómo puede ser que un ministro de Economía con ciento y pico de inflación anual puede ser candidato a presidente, eso es un error nuestro, solo en un país como éste, cómo puede ser que las alternativas sean esas o alguien extremo con cero experiencia.

—La clásica pregunta freudiana del Edipo y la necesidad de matar al padre en el sentido simbólico, o aquella frase de Séneca a Lucilio, ¿mal favor le hace el discípulo al maestro continuando discípulo?

—Puede ser, como soy yo, no concibo el matar más allá que sea filosófico y simbólico, como parte de mis.. 

—¿Y jubilar, si lo ponemos en esos términos? 

—Pero digo, como parte de mis acciones en la política, no lo hice con nadie, nunca. No es que ahora que estaba por llegar. Me decís que tendría que haberlo hecho, qué sé yo, la mitad de la biblioteca me dice que sí, la otra me dice que no, pero en ese momento no lo sentí. Me podrás decir que perdí por eso, y qué sé yo, puede ser, es parte de lo que tengo que aprender, pero yo no sentí hacerlo en ese momento. Y menos con alguien con quien venía trabajando hace 20 años en una situación de muchísima confianza mutua. Una cosa es que hoy se explicitan esas diferencias, donde tengo mis convicciones y las ratifico y son diferentes a la que hoy está mostrando Mauricio. Ahora, que en ese momento, hace dos años, cuando éramos parte del mismo partido, en el mismo espacio y por ahí no estaba tan explicitada esta diferencia, no sentí que tenía que hacerlo. Y no es que me arrepiento, porque pienso de vuelta y no lo hice porque no lo sentí.

—Lo habrás escuchado exactamente igual que nosotros los periodistas. Tu acitud hace pensar que te tienen extorsionado con algo, que tiene algo tuyo, un “carpetazo”. 

—No, cero.

—Obviamente tu respuesta no podía ser otra, pero que existan este tipo de versiones, algo indica y hustifica la pregunta:  ¿pero por qué Horacio Rodriguez Larreta hace dos años no se le planteó de manera definitiva a Macri? 

—Yo me planté imponiendo los candidatos que yo creía que eran mejores para la elección. Lo hice y me impuse, y el resultado me dio la razón. Una vez pasada la elección, algunos me dicen debieras haber puesto un puñetazo en la mesa y decir “soy el jefe de la oposición”, más allá de Macri, “soy el jefe de la oposición”. No lo hice. Tenía mi responsabilidad en la ciudad, a la cual le dedico muchísimo tiempo. A veces parece que se subestima eso. La ciudad está como está porque le dedicamos mucho tiempo al laburo y además tenía por delante una campaña presidencial. Con lo cual dedicarme, porque el liderazgo se ejerce, me pareció que iba a ir en detrimento de alguna de estas dos cosas. Error.  Yo decía, no necesariamente para ser candidato a presidente exitoso, tenés que ser el líder de la oposición, por ahí es una frase rara. Hay ejemplos de un lado y del otro. Siempre en la política encontrás un montón de ejemplos de gente que llegó desde el liderazgo de la oposición y otro montón de ejemplos de gente que no, que llegó sin ser la oposición previamente. Por ahí tomé el camino equivocado. 

—Había una frase de Menem, que obviamente no adscribo y estoy seguro que vos tampoco, que decía “le falta la cuota de maldad para ser un político exitoso”.

—Por ahí sí.

—¿Te lo preguntas? 

—No es la cuota de maldad, pero que en algunas situaciones pensar egoístamente y no de maldad. 

—De piedad ingenua. 

—Yo tengo la suerte en la vida de que no creo en la maldad del otro. No creo que haya gente mala o que me quiera hacer mal, dirás que es un ingenuo. No, soy más felìz.

—Esa es mi pregunta, no solamente que vos no tengas la cuota de maldad, sino, si no tenés la ingenuidad de creer que no hay otros que actúan con maldad. 

—Exactamente, siento eso en la vida y estoy muy contento con sentir eso, porque te juro, te ahorras un montón de disgustos enormes.

—Desde el punto de la calidad de vida, no me cabe ninguna duda, pero ¿en la política es posible teer éxito con esa actitud? 

—Hice una carrera de la cual estoy orgulloso, me fue muy bien, gobierno esta ciudad que es la más grande de la Argentina. Siento un enorme reconocimiento y los númeroen las elecciones sucesivas, muestran un reconocimiento enorme en la gestión en la ciudad, estuve en la carrera presidencial, con esta actitud fui feliz durante mi vida y además me fue bien políticamente, me faltó el último escalón, siempre hay tiempo. 

“Lo otro importante es cómo mantenemos la mayor unidad posible dentro Juntos por el Cambio”

—¿Le suma Macri a Milei apoyándolo? ¿Finalmente Macri termina siendo útil para Milei? 

—La gente, y también otra cosa que aprendí, que valora la coherencia. Escucharlo a Milei hace 15 días decir con total bajeza, mentira, que Patricia Bullrich ponía bombas en los jardínes de infantes, y diez días después parece que es una fenómena, que es la mejor del mundo, es incoherente. En todo caso, del lado de Patricia, es un gesto de grandeza porque a pesar de que dijo todo eso, si ella considera que es la mejor alternativa... Pero del lado de Milei, sumar a tu campaña alguien que dijiste hace diez días, no hace tres años, que pone bombas en los jardines, esas incoherencias no suman, no ayudan, por un lado. Y segundo, este tema de los apoyos, creo que no existe más. 

—¿Son dos votos nuevamente? Aquella frase aguda de Bullrich, cuando te habían apoyado a vos dos dirigentes muy importantes.

—Es una frase de Patricia. Los apoyos en la política, la gente es mucho más independiente, autosuficiente en la decisión de su voto, no se está fijando qué dice el que voté en la elección anterior, todos son libres de votar. No creo en eso de los apoyos, y creo que lo que Milei muestra es incoherencia. Hace un mes la dolarización, después todos sus economistas la pusieron en duda, ahora la ratifica, ¿cree en la dolarización o no? No tengo ni idea. El dijo que no, después dijo que sí. Ahora su futura canciller, no un cuatro de copas, dice que sí, que es una genialidad, una ponderación extrema. 

—Quiero ser justo con Diana Mondino 

—Es alguien que yo valoro, le tengo respeto. 

—En realidad estaba refiriéndose a un sistema de mercado no pecuniario. 

—Por ahí fue sacada de contexto. 

—Pero no me cabe duda de que el Mercado de Milei si es pecuniario, lo dijo conmigo en aquél extenso reportaje de seis horas con Grabois, y Benegas Lynch, en la radio me dijo t que la venta de órganos iba a generar un mercado, que incentivaria a los laboratorios a invertie en el desarrollo de órganos sintéticos  así como ya hay carne sintética.

—Una bestialidad, como también romper relaciones con el Vaticano, que después salieron a desmentir, no sabes en qué creen. 

—¿Cómo imaginás en un eventual gobierno si Milei ganase, que se tendrían que comportar los legisladores del PRO? Te pregunto también por los dos escenarios, gana uno o gana el otro.

—No tengo duda que nuestra responsabilidad en cualquiera de los dos casos, gane quien gane, es ser una oposición constructiva, que apoye aquellas cosas que están bien. Te recuerdo que le apoyamos a este gobierno kirchnerista este acuerdo con el Fondo Monetario, una cosa de una enorme trascendencia, consideramos que es lo que correspondía y apoyamos. Eso es ser una oposición constructiva, esa es nuestra responsabilidad ahora y más todavía, por lo menos en lo que es mi opinión, de que vamos a tener un gobierno malo por motivos diferentes. O un gobierno que le da continuidad a esta inflación que tenemos hoy, o un gobierno que viene con ideas estrafalarias y sin ninguna experiencia. Salto al vacío cualquiera de los dos. Tenemos que ser oposición, constructiva, pero oposición, y también defender la posición de nuestros gobernadores, defender los intereses de las provincias que gobernamos. Por algo los gobernadores tuvieron doble mensaje, unidad, todos juntos, un muy buen gesto. Y por otro lado, decir que ellos, lo mismo que pienso yo, no somos quién para decirle a la gente a quién tiene que votar. 

—¿Te decepcionó algunas personas cercanas a vos que siguieron la misma línea de Macri apoyando a Milei? Me refiero concretamente a Santilli.

—No, déjame hacer una diferencia. Yo respeto las posiciones personales de cada uno y nadie me decepciona de ninguna manera. Lo que sí creo es que hay un valor por encima de eso, que es la unidad, por esa responsabilidad que tenemos de ser una oposición lo más sólida posible. Entonces, siento que Santilli, defiende esa unidad, está trabajando en el bloque de Juntos por el Cambio, no está promoviendo que se vaya a otro bloque. Tampoco se expresó demasiado claro todavía, no fue contundente, y mucho menos está reclutando gente para apoyar a Milei, o haciendo campaña. No es el caso de Santilli, de ninguna manera. En todo caso, él no fue muy claro todavía en su posición personal. Una cosa es la posición personal y otra cosa muy distinta es romper la unidad de Juntos por el Cambio y su representación legislativa. No sé si terminó de pasar esto, pero dicen que estaban haciendo una lista y haciéndole firmar a los diputados que van a apoyar las posiciones de Milei. La gente no nos votó para eso, nos votaron para ser oposición a Milei o a Massa.

—Eso va a pasar, ¿y cómo se resuelve? 

—Volvemos a mi opinión de las posiciones de cada uno, que alguno exprese “yo voto a fulano o mengano” me parece válido. Ahora, que llame a votar en nombre del rol que tiene, no. Primero, llamar a votar me parece un espanto, es atentar contra la libertad de la gente, pero de vuelta, es una diferencia muy clara. Una cosa es decir, “voy a estar en el bloque de oposición a quien gane, ahora, entre estas dos alternativas voto a fulano o mengano”, eso es válido. Así como es válido también que yo diga que no voto a ninguno los dos porque los dos me parecen malos, y no voy a votar una mala opción para la Argentina. 

—¿Igualmente malos? 

—Malos, son malos. 

—¿No hay grados?

—Siempre hay sutilezas.

—No, yo no me refiero a sutilezas. 

—O malos por distintos motivos. Uno es malo porque representa el kirchnerismo, que para mí ha sido un desastre para la Argentina y hoy representa la inflación fuera de control.

—¿Sigue existiendo esa amenaza del kirchnerismo, entiendo en el año 2015, el riesgo de que Argentina que se convirtiera en Venezuela, el ataque a la Corte Suprema, a los medios de comunicación. Pero hoy existe esa amenaza, a la Corte Suprema le hicieron juicio durante años abstracto, no pueden nombrar un procurador. 

—No pueden, pero quieren. La voluntad está.

—Esa batalla ya se ganó, la sociedad, la prensa, no solamente, la oposición. Ese discurso del kirchnerismo hegemónico del 2015 que nos convertía en Venezuela, ¿no fue un error y por eso, Juntos pon el Cambio, perdió las elecciones? ¿No que están colocando un adversario que hoy ya no es un elemento aglutinante?

—Por definición, la construcción de un proyecto político desde el anti para mí es un error.

—¿El anti pasó de moda?

—Construir desde el anti está mal, o por lo menos no es lo que creo que la Argentina necesita.

—Pero el anti en el 2015 funcionó porque había miedo a la hegemonía del kirchnerismo, ¿hoy hay miedo a la hegemonía kirchnerista? 

—Pero en el 2015 hubo un anti, pero también hubo una esperanza, esta amalgama de los partidos opositores. Había ya una gestión en la ciudad de Buenos Aires que se empezaba a valorar. De hecho, gané la elección ahí por un muy buen margen, había más que el anti, pero los anti se agotan, coincido. 

—Una hipótesis, seguramente atravesada no solamente por lo racional: Milei representa el síntoma del extremo de la grieta, el paroxismo de la polarización, que como toda situación que necesita para mantener el efecto aumentar continuamente aumentar su dosis, llega un punto en que se hace inviable y estemos cerca de lo contrario a lo que representa Milei.

—Ojalá estemos cerca de todo lo contrario a lo que representa Milei, pero él no solamente es consecuencia de la grieta, sino que la agranda. Consecuencia y causa del agrande de esa grieta. Esta cosa hoy de que condenan al que no vota a uno porque es funcional al otro. Respetemos la libertad de opinión de cada uno, te condenan por traidor si apoyás a uno o a otro. Esta caza de brujas que estamos viviendo, ves las redes y es un nivel de agresión que no estamos acostumbrados en la política argentina. Todo eso profundiza la grieta. Yo también creo que estamos cerca de terminar con eso y volver a las posiciones, si querés sensatas, que es lo que la Argentina necesita. Ojalá y yo voy a trabajar para eso. 

“Tengo mis convicciones y las ratifico y son diferentes a la que hoy está mostrando Mauricio”

—¿Qué vas a hacer el 11 de diciembre? 

—El 11 de diciembre voy a seguir representando públicamente las ideas que he transmitido en la campaña, que no cambian por el resultado electoral. Voy a trabajar por la mayor unidad posible de la oposición, de una oposición constructiva, gane quien gane una oposición propositiva, que tengamos un plan de gobierno actualizado, que tengamos posiciones fundadas y profundas sobre cada una de las decisiones que toma el gobierno que viene, eso significa estudiar, profundizar. Voy a seguir recorriendo el país para aprender, para escuchar con más tiempo además. 

—¿Vas a disputar concretamente la conducción del PRO? 

—Siento que sobrevaloras eso, porque me lo preguntaste tantas veces que muestra un valor enorme. 

—Te escuché a vos mismo decir que quizás podía haber sido, que lo subvaloraste.

—Cuando vos me lo preguntas me pongo el signo de pregunta, pero yo te contesté otra cosa. No te dije que hoy evalúo que uno de los errores puede haber sido no asumir la conducción del PRO, sino de la oposición. A esta altura de mi vida, en esa evolución que mencionabas, tengo una cabeza mucho más pensando en Juntos por el Cambio, que en el PRO específicamente. Soy del PRO, por supuesto. 

—Pero para resolver Juntos por el Cambio, primero tienen que resolver el PRO, para que Juntos por el Cambio, se vea fortalecido con un PRO fortalecido. 

—Voy a trabajar para que la resolución tratar de evitar que sea una ruptura. En todo caso, si hay un proceso de discusión interno, voy a dar la discusión adentro y evitar la ruptura y no caer en la profecía autocumplida de esto ya está roto, hay diferencias, pero hace una semana fuimos una elección todos juntos, donde incluso la elección no estaba cortada partidariamente y estábamos en el escenario el día de la derrota, todos juntos. Que no me vengan con la excusa de que ya estaba roto entonces rompemos. Llegamos juntos a la elección y yo el primero, y lo digo con orgullo, puse todo para apoyar a Patricia Bullrich, acepté públicamente ser su jefe de gabinete, y lo hice con total convicción de ayudar lo más posible, pusimos todo y puse la cara y estuve, y lo digo con orgullo. 

—¿Para que el PRO pueda recuperar cierto grado de consistencia es necesario una interna adentro del PRO, no ya para elegir el candidato a presidente de unas elecciones que todavía no va a haber, si a no la conducción del PRO?

—Sí, creo que el PRO se debe un debate interno, que incluso empiece desde entender o tener un diagnóstico común o por lo menos discutirlo respecto del pasado, de qué pasó en nuestro gobierno cuando fuimos gobierno nacional, cómo lo procesamos después. Creo que sí, no solamente pensando en las ideas para adelante, sino que tengo que aprender de lo que sucedió, de la derrota. Ese proceso personal que estoy transitando, que la verdad que siento que vengo bien, lo tenemos que transitar como Juntos por el Cambio, y déjame insistir de siempre llevarlo a Juntos por el Cambio, pero también como PRO, por supuesto y tenemos que aprender de eso e ir, no necesariamente una posición común, pero sí a una administración de las diferencias que sea constructiva. Yo no creo en la bajada de línea en que todos pensamos igual. Un proyecto que aspira a ser mayoritario y que aspira al poder, es heterogéneo por definición, lo que hay que saber es administrar esas diferencias. 

“Llamar a votar me parece un espanto, es atentar contra la libertad de la gente”.

—Quiero hablar de tu herencia de la ciudad, Jorge Macri no siguiendo la misma posición de su primo y de Patricia, ¿te satisfizo? 

—Creo que él, y estoy de acuerdo, sí me satisfizo que antepuso su responsabilidad en la ciudad por un posicionamiento personal. ¿Qué significa eso? Él dijo, y me pareció piola, que le iba a mandar a cada uno de los candidatos todas las necesidades que tiene la Ciudad de Buenos Aires respecto a la Nación, incluso algunas las conversamos con él y que iba a ver qué posición toman cada uno respecto de los temas del cual él es responsable, que es la ciudad de Buenos Aires. Me parece que él puso por delante su responsabilidad respecto de la ciudad, que un posicionamiento político, me parece que tuvo bien eso.

 

Producción: Melody Acosta Rizza y Sol Bacigalupo.