Durante años, Pablo Alejandro “Bebote” Álvarez construyó su nombre alrededor de la tribuna de Independiente. Disputas por el control de la barra, enfrentamientos, detenciones, deportaciones en Mundiales y una condena por extorsionar a un entrenador marcaron el recorrido de uno de los barras más conocidos del fútbol argentino. Ahora, su nombre aparece en un expediente de otra dimensión: la Justicia lo investiga por su presunta vinculación con una organización dedicada al narcotráfico internacional.
Álvarez fue detenido este viernes por agentes del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal Argentina. Está acusado de integrar una estructura que, según la investigación, traficaba drogas de diseño desde España e ingresaba cocaína desde Bolivia.

El arresto suma un nuevo capítulo a un prontuario que tuvo como escenario recurrente a Independiente. Su última detención había ocurrido a fines de noviembre de 2025, cuando fue interceptado junto con unos 200 barras en las inmediaciones del estadio Libertadores de América, en medio de un intento por avanzar sobre la tribuna y desplazar a la facción conocida como “Los Dueños de Avellaneda”.
La causa. El expediente se inició cuando en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza fueron descubiertos unos 12 litros de éxtasis líquido escondidos en envases de aceite procedentes de Barcelona.
“Final del partido para Bebote. El que las hace las paga”, tuiteó la ministra Monteoliva
El hallazgo puso a los investigadores detrás de una organización con ramificaciones en distintos puntos del país y presuntas conexiones internacionales.
La primera etapa produjo 27 allanamientos en Buenos Aires y Salta, 11 detenidos y el secuestro de drogas, divisas, vehículos, documentación y dispositivos electrónicos. Fueron esos teléfonos los que permitieron ampliar el mapa.
Los peritajes reconstruyeron contactos, movimientos financieros y tareas logísticas y permitieron identificar a otros presuntos integrantes y colaboradores. Según informó la PFA, en ese recorrido apareció la vinculación de Álvarez con la estructura.
Las autoridades, sin embargo, todavía no precisaron públicamente cuál habría sido su función concreta dentro de la organización ni qué elementos específicos encontrados durante los peritajes lo comprometerían.
Detención y allanamientos
Con las nuevas evidencias, el juez Pablo Yadarola, titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°2, ordenó su detención y otros cinco allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y Salta. La causa, en la que interviene la Secretaría N°3 de Damián Mazzucco, investiga infracciones a la Ley de Drogas y al Código Aduanero.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó la detención en sus redes sociales. “Bebote Álvarez, preso”, escribió y sostuvo que el barra está acusado de integrar la organización investigada. “Final del partido para Bebote. El que las hace, las paga”, agregó.
Un largo historial. Bebote fue durante años una de las figuras centrales del universo de las barras argentinas. Su disputa por el poder en Independiente trascendió las tribunas y terminó repetidamente en expedientes judiciales.
Integró Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) y fue deportado en el marco de los operativos contra barras durante los Mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.
En 2017 protagonizó otro de los casos que lo colocaron en el centro de la escena cuando fue detenido y posteriormente condenado por extorsionar a Ariel Holan, entonces director técnico de Independiente.
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Una foto, una demanda y un apodo diferente
Pablo Álvarez tuvo un capítulo judicial aparte con PERFIL. En abril de 2010, antes del Mundial de Sudáfrica, este diario publicó una investigación sobre el desembarco anticipado de los principales referentes de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) para organizar la llegada de unos 300 barras. La nota fue acompañada en tapa por una fotografía de Álvarez durante aquel viaje.

El entonces jefe de la barra de Independiente inició una demanda por daños y perjuicios contra la editorial por la publicación de su imagen. El litigio llegó a los tribunales de Retiro y uno de los periodistas que había participado de aquella cobertura tuvo que declarar en el expediente.
Por decisión del juez César Cozzi, PERFIL no podía mencionar a Álvarez en sus publicaciones. El diario encontró entonces una manera de seguir informando sobre uno de los barras más conocidos del país sin identificarlo por su nombre: comenzó a llamarlo “bebé grandote” o “el innombrable”.
Aquella cobertura anticipó un viaje que luego terminaría en escándalo. Álvarez llegó a Sudáfrica, pero fue deportado por sus antecedentes.
LN