martes 06 de diciembre de 2022
POLICIA la victima es la pareja de una de ellas

Brujerías y “sacrificios”, elementos de un crimen que tiene en la mira a dos amigas

El médico ginecólogo León Domingo Burela fue asesinado en el año 2019 en la ciudad de Mendoza. Su esposa, Elizabeth Ventura, y su amiga, la tarotista Mónica Castro, están acusadas de haber encargado el crimen a un sicario que todavía no pudo ser identificado. En la casa de la vidente, la Policía encontró botellas y frascos con fotos y papeles que tenían el nombre de la fiscal y efectivos de las fuerzas de seguridad que estaban investigando el caso. Para la Justicia, la viuda habría ordenado matar a su marido y para ello su amiga “la bruja” la puso en contacto con el hombre que apretó el gatillo. Esta semana arrancó el juicio.

24-09-2022 23:55

“Claudia Ríos”. Ese era uno de los nombres que aparecieron dentro de una botella de jugo. No era un mensaje de amor tirado al mar: estaba en el interior de un freezer. Ese nombre y apellido coincidían con la fiscal mendocina que estaba investigando el asesinato de un médico ginecólogo que había sido ultimado en el interior de su casa. Estos elementos fueron secuestrados en la vivienda de la tarotista cuando fue detenida por tener una presunta vinculación con ese crimen. La pareja de la víctima también cayó por el hecho. La funcionaria del Ministerio Público Fiscal (MPF) contó en el juicio que las acusadas llamaban a esos papeles “sacrificios”.

Según la investigación de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, Elizabeth Ventura (55) planificó el asesinato de su pareja León Domingo Burela (64) en 2019. Pero no lo hizo sola. Habría contado con la colaboración de su amiga, “tarotista” y “vidente”, Mónica Castro (56), a la que se la conoce como la “Bruja”. Ambas mujeres comenzaron a ser juzgadas por un jurado popular esta semana.

Burela fue sorprendido en el interior de su casa en la localidad mendocina de Las Heras por un joven que ingresó y disparó cuatro veces contra él, el 15 de abril de 2019. Tres de esos tiros terminaron con la vida del médico, que se encontraba sentado en un sillón, en bata y en plena recuperación por una operación de corazón a la que había sido sometido poco tiempo antes.

Al día de hoy, no se sabe quién fue la persona que apretó el gatillo. En la causa figura como NN. Según los vecinos del médico, luego de escuchar los estruendos vieron salir de la propiedad a un joven que no superaría los 20 años. Pero, seis meses después del crimen, la fiscal pidió la detención de la viuda y de la “Bruja”. A Ventura como “instigadora” del homicidio y a Castro como “partícipe necesaria”, ya que le atribuyen haber puesto en contacto a su amiga con el sicario para concretar el plan.

Para los dos hijos de la víctima y de la acusada, nada de esto es cierto. Ellos creen que a su padre lo mataron en un hecho de inseguridad y que su madre es inocente (ver aparte).

Macumba. En los allanamientos realizados en las casas de las acusadas, se encontraron botellas con papeles en su interior guardados en el freezer. “Hay anotaciones en papeles que las acusadas llamaban ‘sacrificios’. Estas anotaciones en su contenido tenían todo. Lo que no debíamos hacer como investigadores, lo que no debíamos investigar, lo que ocurrió. Todos esos papeles son manifestaciones de voluntad. La brujería no es delito, pero tienen que saber y prestar atención en el contenido, a lo escrito, porque ahí está la verdad: Lo que hicieron las señoras acusadas”, le manifestó Ríos al jurado popular durante lo alegato de apertura.

En los escritos figuraba el nombre de la fiscal y de efectivos policiales que llevaban adelante esta investigación. 

Ante esta prueba, la abogada de la tarotista, Susana Soletti, explicó: “Esas botellas, esos tarros, esos frascos tenían innumerables papeles con pedidos, con deseos, con fotos. Pero no, solamente de esta causa, sino de varias causas judiciales, de varias personas de Mendoza ¿Por qué? Porque claramente mi defendida se dedicaba a recibir clientes que le llevaban papeles con pedidos o con deseos, según la actividad que ella realizaba”. 

Recordó que había hasta una foto de la fiscal, y que esa es “la única razón” por lo que su defendida está detenida. Por eso la letrada sostuvo que Castro quedó involucrada en el hecho “por una cacería de brujas” y que “no hay pruebas concretas contra ella”.

“Hay peritos caligráficos –continuó la defensora– que van a decir si esos papeles fueron escritos por mi defendida, porque ahí cambia esto de hablar de voluntad manifiesta. La señora Mónica Castro admitió que es vidente, que es tarotista y que tenía papeles, pero eso no la hace homicida. Ella no puede con un pedido en un papel matar a una persona”.

El día del crimen del ginecólogo, según la fiscalía: “Ventura le facilitó el ingreso a este sujeto que no hemos podido identificar y este sujeto le disparó en cuatro oportunidades a Mingo. Tres impactaron en su cuerpo”.

“Esto no fue un hecho de inseguridad”, sostuvo Claudia Vélez, la abogada que representa a los hermanos de la víctima en línea con la fiscal y desestimando la teoría de la defensa de la viuda y de los hijos del matrimonio. 

“Tal como habían acordado, Elizabeth Ventura, ese 15 de abril de 2019, aproximadamente a las 10.20 salió a barrer la vereda para repentinamente retirarse del lugar. Tan repentino fue que se olvidó el escobillón en la vereda. Luego diría que se acordó que tenía que ir al gimnasio. Dejó la casa totalmente abierta, cuando era algo que habitualmente no pasaba”, contó la abogada. “A los escasos –continuó– tres o cuatro minutos que ella se fue ingresó este sujeto”.

La suerte de estas dos amigas, la viuda y la “Bruja”, podría definirse la próxima semana cuando los 12 jurados definan si son “culpables” o “no culpables” del asesinato del doctor Burela.

 

“El peor día de mi vida”

En el medio de la escena está Elizabeth Ventura, la viuda, y Mónica Castro, su amiga vidente. Ambas llegaron a juicio acusadas de planificar el crimen del médico ginecólogo León Domingo Burela en 2019 y pareja de una de ellas. Pero en los extremos opuestos se encuentran en este debate el resto de la familia de la víctima. Por un lado, están sus hijos, quienes creen en la inocencia de su madre y, por el otro, los hermanos de “Mingo”, que no dudan de la culpabilidad de su cuñada. 

Para María y Juan, los hijos de Ventura y Burela, su mamá es inocente. Ellos sostienen que su papá fue asesinado en un hecho de inseguridad. Mientras que Raúl y José, los hermanos de la víctima, mantienen la teoría de que su cuñada contrató a una persona para matar al ginecólogo. 

“Fue el peor día de mi vida. Desayunamos juntos toda la familia y me fui a clases. A las tres horas me estaban dando las condolencias. No entendía nada”, contó en el juicio el hijo de la víctima. 

El joven narró que vivieron un “infierno” con la muerte de su padre y la detención de su madre. “No teníamos ni para comer. No saben toda la mierda que he pasado”, recordó.

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