La reconstrucción del caso de Kim Gómez permite ordenar una secuencia marcada por la violencia del hecho inicial, las derivaciones judiciales y, más recientemente, el impacto social en la comunidad educativa de La Plata.
Todo comenzó en la esquina de 25 y 72, en el barrio platense de Altos de San Lorenzo. Allí, dos delincuentes, uno de 17 años y otro de 14, interceptaron a Florencia, quien se encontraba dentro de su auto junto a su hija Kim, de 7 años. Bajo amenaza, le robaron el vehículo y escaparon con la niña aún en el interior.
Durante la fuga, los asaltantes intentaron arrojar a la menor por la ventanilla. Sin embargo, Kim estaba sujeta por el cinturón de seguridad, lo que provocó que quedara parcialmente fuera del auto y fuera arrastrada a gran velocidad. La secuencia se extendió por unas quince cuadras, mientras la niña golpeaba contra el asfalto. Finalmente, los delincuentes chocaron el vehículo y lo abandonaron. Las cámaras de seguridad de la zona registraron tanto el robo como los momentos posteriores, material que luego sería clave en la investigación.
Con el avance de la causa judicial, el mayor de los implicados, Tobías Godoy, quien tenía 17 años al momento del hecho, fue llevado a juicio. El tribunal integrado por los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Mercenaro lo encontró culpable de homicidio en ocasión de robo, en un contexto agravado por haberse cometido en poblado y en banda. La fiscal Mercedes Catani había solicitado esa calificación, mientras que la defensora oficial Raquel Ponzinibio sostuvo que se trató de un homicidio culposo, al considerar que no existió intención de matar. Finalmente, Godoy fue condenado a más de 23 años de prisión.
En paralelo, el menor de 14 años quedó bajo resguardo judicial en el Instituto Aráoz Alfaro. Las autoridades entendieron que, sin supervisión, tanto su vida como la de terceros podían estar en riesgo. Como parte de su proceso de reinserción, se había dispuesto su reincorporación a una escuela secundaria.
Condenaron a más de 23 años de prisión al adolescente acusado por el homicidio de Kim Gómez
Esa decisión desató una fuerte reacción en la comunidad educativa. Padres de alumnos de la Escuela Secundaria N°41 manifestaron su preocupación por la seguridad dentro del establecimiento y denunciaron conductas previas del adolescente, entre ellas haber llevado droga al colegio y difundir un video vinculado al caso. El clima de rechazo derivó en una reunión realizada el jueves 23 entre familias, directivos y autoridades educativas.
Tras ese encuentro, se resolvió dar marcha atrás con la modalidad presencial. El adolescente no regresará a las aulas y continuará su escolaridad de manera virtual. “El menor no evolucionó nada en todo este tiempo. Todos los resultados son negativos, así que de ninguna manera tiene que salir del instituto”, expresó Marcos Gómez, padre de la víctima, quien también cuestionó cualquier flexibilización en el régimen de resguardo.
Así, a más de un año del crimen, el caso Kim Gómez sigue generando consecuencias que exceden lo judicial y se proyectan sobre la vida cotidiana de una comunidad aún atravesada por el impacto de una muerte que conmovió a la ciudad.
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