Durante semanas, la aplicación mostraba ganancias. El dinero parecía crecer con cada movimiento registrado, pero cuando llegó el momento de retirarlo, todo se detuvo. Excusas, demoras y un silencio que generó preocupación y angustia. No lo sabían, pero detrás de ese esquema había una organización integrada por dos familias que montó una red de estafas virtuales en todo el país.
La investigación se inició en 2023 en Puerto Madryn, cuando una mujer denunció haber invertido más de 100 millones de pesos en una plataforma que simulaba operaciones financieras. A partir de esa presentación, la Unidad Fiscal Especializada en Cibercrimen y Evidencia Digital de Rawson, a cargo del fiscal general Fernando Rivarola, comenzó a reconstruir el funcionamiento de la banda.
Según la investigación, los imputados ofrecían inversiones en sociedades inexistentes o en empresas reales que cotizan en bolsa, mientras utilizaban una aplicación propia para generar movimientos ficticios y sostener la ilusión de rentabilidad. El sistema estaba diseñado para captar fondos y retenerlos sin posibilidad de retiro.
El circuito se completaba con la denominada “ruta del dinero digital”. Los fondos eran convertidos en criptoactivos o canalizados a través de inmobiliarias, agencias de turismo y estructuras que operaban como cuevas financieras. También se detectaron maniobras de compra de vehículos e importación de electrodomésticos para reinsertar el dinero en el mercado.
El avance de la causa derivó en 21 allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. En esos procedimientos se secuestraron más de 172 mil dólares en efectivo, seis millones de pesos y criptoactivos valuados en unos 80 mil dólares, además de vehículos, cheques y documentación clave.
Las oficinas allanadas funcionaban bajo la apariencia de agencias de viajes y casas de cambio, pero, según los investigadores, eran centros operativos de la organización. Al menos ocho personas quedaron imputadas, entre ellas integrantes de dos familias que conformaban el núcleo del grupo.