POLICIA
tres años, varias hipótesis y una sospecha narco

La oscura trama detrás de la desaparición de un prefecto que quería abandonar la fuerza

Ronan Martínez Maidana fue visto por última vez el 23 noviembre de 2020, a la altura de la localidad de Punta Lara, en el partido de Ensenada. Quería pedir la baja y poner un negocio en Clorinda. Sus compañeros y algunos miembros de Prefectura aseguran que sufrió un accidente en el Río de la Plata. Ese día, supuestamente, salió a pescar. Llevaba un chaleco salvavidas cuando el bote se dio vuelta. Su cuerpo nunca apareció. Su madre y hasta jefes de seguridad creen que esa versión es falsa y que el prefecto fue asesinado por haber visto “algo malo”.

¿Dónde está?. Ronan fue visto por última vez el 23 de noviembre de 2020. Dos compañeros aseguraron que fueron a pescar, pero él les dijo a sus padres que se iba a dormir.
¿Dónde está?. Ronan fue visto por última vez el 23 de noviembre de 2020. Dos compañeros aseguraron que fueron a pescar, pero él les dijo a sus padres que se iba a dormir. | Cedoc

Desde hace tres años, Mirtha Maidana desespera por su hijo, a quien buscó, busca y espera, aunque el tiempo transcurrido no hace más que clavarle una daga en su corazón. Nada se sabe de Ronan Martínez Maidana (30) desde el 23 noviembre de 2020, cuando se le perdió todo rastro en momentos en que estaba, se presupone, con dos compañeros de Prefectura en las costas del Río de la Plata, a la altura de Punta Lara. El caso es tan complejo que continúa abierto, y mientras algunos (sobre todo integrantes de la mencionada fuerza) especulan que se trató de un trágico accidente, otros sospechan con fundamentos que al joven lo asesinaron. 

Desde el principio la historia se contó bajo una única y sospechosa versión, relatada por los dos prefectos que estaban con la víctima. Aseveraron que usaron el día libre para ir a pescar (actividad infrecuente en Ronan) y que la embarcación se dio vuelta. Se sostuvieron a flote mientras pudieron y, entonces, ellos lograron ponerse a salvo tras escapar de su pesadilla a nado. Uno llegó a la orilla y encontró una ruta, donde pidió ayuda a un automovilista. El otro se mantuvo perdido en otro sector, rodeado de agua, hasta que lo rescataron horas después. 

A Ronan, un joven de la localidad formoseña de Clorinda que trabajaba en el destacamento La Plata de Ensenada y padre de una nena de cinco años, se lo tragó misteriosamente la tierra. Si bien se lo buscó bajo los protocolos oficiales, no se lo halló y sigue desaparecido, sin que tampoco haya sido declarado muerto.

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“Le hicieron algo”. Mirtha dejó en claro ante PERFIL que desconfía de la historia narrada por los supuestos sobrevivientes y desde el área de seguridad de Ensenada también aceptaron que difícilmente se haya tratado de un accidente.

“Hay algo raro, no es como ellos dicen. En Punta Lara no me contaron la verdad. No me dijeron que se cayeron los tres al río, sino que empezó a entrar agua por el oleaje y los que estaban con mi hijo se tiraron, mientras él se quedó a seguir retirando agua. Al no poder sacar más, se agarró de la coleta del canobote y siguió flotando. Como la embarcación se iba, uno dijo que sacó una madera y se la dio a Ronan. La corriente los separó del tercero”. 

Añadió que en un momento dado su hijo ya no podía sostenerse a flote pese a tener el chaleco salvavidas y el que estaba con él le dijo que buscaría ayuda. “El oleaje lo llevó hasta otra costa, como a 22 kilómetros de ahí. Salió a la ruta, paró a un auto y fue hasta el puerto de La Plata. El otro estaba en la costa, y cuando lo rescataron, de noche, estaba haciendo juego de luces con su celular. ¿Cuántas horas le duró la batería? Por otra parte, ninguno requirió asistencia médica, tras nadar por horas y con lastimaduras por el oleaje y el frío”. 

Contó que nunca se encontró el chaleco y puntualizó que “es difícil ahogarte con un chaleco, al menos flotás o encuentran algo”. También aclaró que “el canobote lo halló un chico, y no Prefectura, como dijeron”. 

Otra incongruencia está en el hecho de que Ronan hablaba seguido con sus padres y nunca les contó que iba a ir a navegar. “Dijo que estaba cansado y que quería dormir”. Mirtha aclaró que “Ronan me decía que no tenía amigos en Prefectura, que te das vuelta y te traicionan. Él estaba en operativos de drogas y me llamaba llorando con lo que el jefe le daba y que agarraba de operativos. Quería pedir la baja y poner un negocio en Clorinda. Tenía un préstamo en el banco y yo le decía que siguiera hasta saldarlo. Me siento culpable porque si volvía esto no pasaba. Estas personas le hicieron algo”.

“No entró al río”. “¿Dónde está la caña de pescar? Dicen que se hundió, pero tiene que flotar. No entraron con buzos porque el agua es muy turbia, decían. No entraron ni a mirar. No se hizo lo que se tenía que hacer”, denunció Mirtha. 

Y fue más allá cuando explicó que a su hijo “lo buscaron una semana, pero lo hicieron figurar como seis meses, y me lo confirmó una mujer de Prefectura. Me advirtieron que había mucha mafia y después me dijeron que se lo comieron las pirañas. Estuve un año en la costa y nunca vi que lo buscaran. Me metí en el monte por si el oleaje lo arrastraba hasta ahí, y nada. Tiré bolsas con peso al río y la corriente las devolvía, no las llevaba al interior”. 

A la hora de tejer hipótesis, sentenció que Ronan “no entró al río. Estos chicos fueron mandados a hacer algo por alguien de poder de Prefectura. Desde allí y la Policía no me dejaron hablar con ellos. Mi hijo era muy inocente y no puede guardar un secreto. Habrá visto algo malo y, por temor a que hable, le hicieron algo”.

Tras la desaparición, la DDI registró el domicilio de la víctima, de donde se llevó una computadora sin contenido de interés. “Cuando entraron, la casa estaba dada vuelta, como si alguien hubiese ingresado en su ausencia, y uno de los que estaban con Ronan en el bote tenía un juego de llaves”, denunció Mirtha.

Su abogado de oficio tampoco la ayuda ni le responde los mensajes. En su momento le aclaró que “no hay forma de incriminar” a los compañeros de su hijo y la causa se estancó, sin que ella pueda hacer demasiado ya que no tiene dinero para pagar un letrado particular. 

“Es imposible que el cuerpo no aparezca. Se lo tragó la tierra, desapareció por completo y, si fue un accidente, ya lo hubiesen encontrado. A las tres de la tarde desaparecieron y a mí me llamaron a las once de la noche. A alguno de sus colegas les dijo que iba a pedir la baja. Cuenta demasiado de sus proyectos. Yo intuyo que está vivo, y puede estar retenido. Si está vivo y lúcido me va a avisar porque no quiere que esté mal, se desvive por mí, y si está muerto pido por su alma y quiero ver su cuerpo, para estar en paz. Ahora no lo estoy, me enfermé, me deprimí y bajé 18 kilos. A Prefectura no le interesa nada, dicen que ya no tiene nada que ver. Mientras, los dos implicados siguen trabajando ahí”, se lamentó la mujer, quien habla de su hijo tanto en pasado como en presente.  

Por último dijo que en los seis años que Ronan estuvo en Prefectura “nunca tuvo problemas con nadie. Es demasiado bueno y sus mismos compañeros lo dicen. También dicen que acá pasó algo. Le habrán mentido con ir a pescar y fue sin pensar que le iban a hacer daño”. 

A poco más de tres años del hecho nada se sabe del joven y, pese a que la causa sigue abierta, ya nadie lo busca. Sólo queda la esperanza de una madre desesperada.

 


La hipótesis del secretario de seguridad del Municipio

L.N.

A Martín Slobodian, secretario de seguridad del Municipio de Ensenada que trabajó el caso durante estos años, no lo convence en absoluto la teoría del accidente que adujeron los compañeros de Ronan y que avalaron las autoridades. 

En diálogo con PERFIL, el funcionario remarcó que la versión oficial no cierra.  “Para mí no se murió como dijeron sus compañeros, no me cierra por ningún lado. De manera extraoficial escuché teorías, como de deudas”. Puntualizó que “nací y me crié en Ensenada, hace 20 años estoy en la Municipalidad. Tengo mucha experiencia y éste es el único caso en que el cuerpo no se encontró, no salió a flote. Para mí lo ataron y lo fondearon”. 

Además, detalló que “no existe que un cuerpo ahogado en el río no salga a flote. La propia descomposición del cuerpo termina haciendo un globo con el mismo. La piel y, sobre todo la cavidad abdominal recubierta por el peritoneo, termina haciendo como un globo. También el músculo, cuando se pudre, genera gas que lo hace subir. Dependiendo de la temperatura del río y de la descomposición del cadáver, aparece a los tres, cuatro, cinco días”.

Slobodian recordó el caso de dos personas que desaparecieron en el río y hasta el de un conocido femicidio. “En una ocasión, dos pescadores que se ahogaron juntos tardaron diez días en flotar, pero siempre lo hacen. Incluso si pasa mucho tiempo pueden aparecer trozos, como el caso de Johana Ramallo (N. de R.: la joven de 23 años que desapareció el 26 de julio de 2017 en un contexto de trata de personas). Que Ronan no haya salido a flote significa que lo fondearon, si es que entró, pero claramente no se ahogó”. 

Y especificó que “la investigación la hizo la propia Prefectura Naval Argentina porque se trató de una muerte en uso de la  navegación, por lo que la trabajan ellos, y no la Policía, que actúa si la víctima cae en la costa. Prefectura no pasó nada desde el inicio, estaban muy herméticos y veíamos que algo raro había”.