domingo 27 de noviembre de 2022
POLICIA investigan a 200 posibles víctimas

Teto Medina se mostró sorprendido con la detención y contó que cobraba una comisión por “derivar pacientes”

El conductor de televisión continuará detenido en una comisaría de Berazategui hasta que la Justicia resuelva su situación procesal. Para la fiscalía, que lo acusa por los delitos de asociación ilícita y reducción a la servidumbre, Medina era la cara visible y famosa del lugar y utilizaba sus redes sociales para promocionar la comunidad y obtener un beneficio económico. En el centro La Razón de Vivir daba charlas motivacionales por las que cobraba 10 mil pesos, según contó su abogado, y también recibía un pago de 2.500 pesos por cada paciente que acercaba a la institución.

24-09-2022 03:41

Marcelo “Teto” Medina (59) pasó su primera noche en prisión antes de sentarse frente al fiscal que lo acusa de formar parte de un centro de rehabilitación de adictos que, según la Justicia, sometía a la servidumbre y explotaba laboralmente a sus internos. El exintegrante de VideoMatch decidió hablar: se mostró sorprendido con su detención, dijo que trabajaba para más de una decena de instituciones y que cobraba por las charlas motivacionales que daba y recibía una comisión por los jóvenes que acercaba a la institución.

Después de declarar ante el fiscal Daniel Ichazo, Medina fue llevado a la comisaría 1ª de Berazategui a pasar su segunda noche tras las rejas. Seguirá allí hasta que el juzgado de Garantías resuelva el pedido de liberación que hizo su defensor, Adrián Tenca. 

“Él derivaba chicos y daba charlas motivacionales”, contó Tenca a la prensa en la puerta de la fiscalía tras dos horas de indagatoria. “Lo que hacía en esta fundación lo hacía con otras 15. A través de redes sociales, le pedían ayuda y conforme a dónde vivía esta persona las iba derivando a la institución que le quedara más cerca”, detalló Tenca.

Además, el abogado contó que Medina cobraba 10 mil pesos por cada charla y “2.500 por cada paciente que derivaba”.  “Anímicamente está bien, y esperanzado de salir excarcelado”, narró Tenca y adelantó que solicitó al juzgado de Garantías la excarcelación del cómico, que tiene cinco días para resolver el pedido. 

Medina usaba sus redes sociales para promocionar sus charlas y el centro de rehabilitación. Allí se presentaba como “operador socioterapéutico especialista en adicciones”. 

“Este es un camino que recién comienza y que no pienso abandonar. El servicio es recuperación. Creo firmemente que la recuperación existe. Se puede salir del infierno de las adicciones. Y ese es el mensaje que transmito en mis charlas motivacionales”, escribió Medina en sus redes sociales acompañado de una foto en la que él se encuentra rodeado de jóvenes en círculo que escuchan sus palabras.

El caso. Medina fue detenido el jueves pasado en su departamento en el barrio de Palermo por la Policía Federal. Luego fue trasladado a una comisaría de Berazategui, donde pasó la noche. 

Medina habló ante el fiscal. Pero el resto de los implicados en la causa se negaron a declarar. Entre los que decidieron no tomar la palabra está Néstor “Pipi” Zelaya, el director del lugar. Su abogado defensor, Marcelo Biondi, sostuvo que “es absolutamente descabellada” la acusación contra su cliente. 

La denuncia es grave. Medina, junto a otras 16 personas que fueron detenidas, está acusado de conformar una asociación que se aprovechaba de la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban los jóvenes que estaban internados en una comunidad terapéutica conocida como La Razón de Vivir (que no estaba habilitado), ubicada en Berazategui. Según la causa, los denunciantes hablaron de que eran explotados laboralmente y recibían castigos. 

La investigación comenzó tras la denuncia de un sacerdote que contó que en La Razón de Vivir se estarían “sometiendo a los adictos a distintos trabajos forzosos y servicios de servidumbre con fines de explotación laboral mientras continuaban con la rehabilitación”, informaron fuentes policiales. Se habla de que habría unas 200 posibles víctimas, entre mayores y menores de edad.

Los denunciantes dijeron que “dormían en el piso”, “no les pagaban por las tareas que realizaban”, “que los hacían pasar necesidades físicas y psíquicas para valorar más las cosas” y que tenían “prohibido comunicarse con sus familiares”. Uno de ellos era albañil y lo hicieron construir distintas habitaciones sin recibir una retribución por ello ya que le decían que era parte de su tratamiento, relató. Otro denunciante dijo que le habían sacado la medicación que necesitaba para su tratamiento de HIV.

En paralelo con el día en que los acusados desfilaron por la fiscalías, muchas familias se expresaron en redes sociales. “La Razón de Vivir nos recibió cuando nuestro mundo se nos venía abajo, ahí encontramos un mundo totalmente distinto. Nico estuvo seis meses internado, seis meses que lo ayudó muchísimo a él y a nosotros. En seis meses solo recibimos abrazos, apoyo y contención. Jamás hubo maltrato físico, nunca lo hicieron trabajar para beneficios de ellos”, escribió una persona en las redes. 

“Somos una de las tantas familias que encontraron una nueva vida. En 2019, mi hermano decidió internarse en esta comunidad, donde le salvaron la vida, hoy lleva casi cuatro años sin consumo”, fue otro de los mensajes en las redes.

“Me da bronca que Néstor esté tras una reja. Néstor me ayudó mucho. Ni mi papá, ni mi mamá pudieron hacer por mí todo lo que pudo hacer Néstor por mí”, contó Nicolás en la puerta de la comunidad en Berazategui a TN. “La gente que denuncia miente. La Razón de Vivir está haciendo ruido,y hasta ayer estaba salvando vidas”.

 

Las escuchas de la causa: “Trabaja para mí”

“El Teto Medina trabaja para mí”. Esa es una de las frases que se desprenden de las más de cien escuchas con las que cuenta la Justicia en la causa que investiga a la comunidad La Razón de Vivir, en donde se sospecha que se sometía a la servidumbre y explotaba laboralmente a los jóvenes que estaban internados allí para ser tratados por consumo problemático de estupefacientes. 

El que dice esa frase es Néstor “Pipi” Zelaya, el líder de la comunidad, cuando hablaba con una mujer que buscaba internar a un familiar suyo. La mujer consultaba si allí estaba Teto Medina y le contaba al director del centro (que no está habilitado) que le había escrito por las redes sociales, pero no había tenido una respuesta.

“El Teto Medina trabaja para mí, correcto”, le contesta Zelaya y agrega: “Nosotros justamente estamos yendo a buscar un chico al domicilio, justo un chico que gestionó el Teto Medina”.  

Para la Justicia, Medina era la cara visible de la comunidad terapéutica, usaba sus redes sociales para promocionar la institución y reclutaba jóvenes para que sean internados allí. El problema está en que la Justicia entiende que allí no los trataban solo por sus adicciones, sino que se aprovechaban de su situación de vulnerabilidad para explotarlos laboralmente y tenerlos en condiciones infrahumanas.

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