POLITICA
EN LUJÁN

Alberto Fernández firmó un compromiso contra la droga y elogió al Papa

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Mensaje. El Presidente junto al padre Pepe, Pérez Esquivel y miembros del gabinete nacional. | Presidencia

El presidente Alberto Fernández participó ayer de un encuentro organizado por el padre José María “Pepe” Di Paola, en el que brindó la adhesión al proyecto “Ni un pibe ni una piba menos por la droga”, precisamente en una semana en la que el narcotráfico se ubicó entre los temas principales de la agenda mediática.

“Tengo un enorme respeto por los llamados curas de las villas o curas villeros, son personajes enormes, con una sensibilidad única, que a todos nos conmueve y nos compromete. Estuve muchos años enojado con la Iglesia porque la veía muy alejada de las necesidades de los pobres”, admitió el mandatario durante la actividad que se realizó en el Cabildo de Luján a propósito de los 10 años del pontificado del papa Francisco.

Allí aprovechó para elogiar a Bergoglio, al señalar que es “el mayor líder moral y ético que el mundo tiene, que se animó a cuestionar el mundo financiero y capitalista” y reconoció: “Me volvió a hacer creer en la Iglesia, porque comencé a ver una Iglesia lejos de la riqueza, de los poderosos, de las fortunas y cerca de los más necesitados y desposeídos”. Y: “Esa enseñanza prendió en ustedes, sus apóstoles, que fueron capaces de hacer cosas como los Hogares de Cristo, que se ocupan de las víctimas de esta nueva forma de esclavitud, que es la droga”.

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“El papa Francisco me volvió a hacer creer en la Iglesia”, admitió el Presidente

Entre los presentes se encontraban el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; ministros del gabinete nacional, como Eduardo “Wado” de Pedro, Victoria Tolosa Paz y Santiago Cafiero; el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli; la portavoz, Gabriela Cerruti, y el exsenador del PRO Federico Pinedo. 

También hubo un mensaje grabado de la vicepresidenta Cristina Kirchner que firmó el compromiso durante la semana en su despacho del Senado. 

“Recuperar el territorio no es un concepto militar, sino recuperar el rol del Estado en esos lugares vulnerables”, dijo la vicepresidenta en su mensaje, luego de que esta semana el Gobierno nacional enviara un refuerzo de fuerzas federales a Rosario y se anunciara que efectivos de la Compañía Ingenieros del Ejército participarán de la urbanización de los barrios populares. 

A su vez, advirtió que “la adicción es una tragedia de nuestra época. La adicción tiene una dimensión humana que puede afectar a alguien de mucho dinero y a alguien hasta de fama, pero fundamentalmente es una tragedia social con los sectores vulnerables. La droga penetra por esa vulnerabilidad y la ausencia del Estado, ausencia que los curas cubren en los Hogares de Cristo”. 

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Alberto Fernández señaló también: “Hoy no quise estar ausente, porque la droga es un serio problema en la Argentina, más afincado en algunos lugares que en otros. El narcotráfico, como decía Cristina, es crimen organizado porque tiene la triste capacidad de corromper al Estado, las fuerzas judiciales, la política, y encontrar en mecanismos corruptos las formas de corromper los distintos sectores”. 

No obstante, añadió: “Está claro que hay que seguir, que hay que ir y estar presente. La presencia militar y policial no es suficiente. Hace falta que desaparezcan esos corruptos que se han enquistado en el Estado y que los protegen y defienden”.

Hizo también una mención a los 40 años de democracia que comienza a celebrar la Argentina y consideró: “El país necesita terminar con los desencuentros y recuperar la paz. Se necesita terminar con los agravios, los insultos, las voces altisonantes para que volvamos a escucharnos y hablarnos. Terminar con el narcotráfico y ayudar a los caídos”. 

Por su parte, el padre Pepe puso en valor la presencia del jefe de Estado porque, según indicó “que a un acto de este tipo venga el Presidente le da una fuerza especial”, y explicó que la convocatoria muestra cómo desde “cada espacio político se puede tomar, trabajar y transmitir a la sociedad esta problemática. Para nosotros es un tema de vida y muerte”.

Hay mucho para hacer, por andar, y creemos que se puede hacer. No nos tiene que quedar solamente el ruido de las balas de los narcos. Nos tienen que quedar, también, las ganas de un pueblo que quiere realmente transformar sus barrios en lugares donde sus chicos puedan crecer sanamente”.