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POLITICA / PERIODISMO PURO
lunes 18 marzo, 2019

Daniel Santoro: "Les pedí disculpas a Fantino y Manguel"

En la entrevista que le realizó Jorge Fontevecchia, el periodista de Clarín habló de suy relación con sus excompañeros de Animales Sueltos.

Daniel Santoro en entrevista con Jorge Fontevecchia Foto: Perfil: Juan Obregon

En un extenso reportaje con el CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, el periodista de Clarín Daniel Santoro admitió errores, reafirmó su honestidad, y cuenta cómo fue su vínculo con Marcelo D'Alessio. En ese tramo de la entrevista, que se emitió en Periodismo Puro por Net TV, el periodista habló sobre los kirchneristas que lo apoyan, de cómo el falso abogado Marcelo D'Alessio logró engañarlo y de su relación con Alejandro Fantino y Romina Manguel, sus excompañeros de Animales Sueltos.

—¿Creés que los mensajes de odio que recibiste te arrastraron en ese odio?

—No tengo odio, tengo amigos kirchneristas, tengo familiares kirchneristas, que me han llamado para respaldarme. El kirchnerismo no es corrupto. ¿Cuántos dirigentes no tienen causas? Son gente que uno puede convivir, hay tolerancia, podés hablar, los problemas son aquellos que se metieron en la corrupción. A Rafael Bielsa o a Jorge Taiana, por ejemplo, nunca les encontraron causas. Lo mismo sucede con el Chino Navarro o Roberto Digón, es gente con la que se puede conversar.

 

—Quiero ayudar a la audiencia a entender, ¿por qué el mejor periodista de investigación que tuvo la Argentina en el pasado pudo ser engañado por una persona como D’Alessio que no es James Bond? Evidentemente no es problema de experiencia, ni cognitivo, sos el que más experiencia tiene. Tratando de explicar cómo pudo pasar, conjeturo: hasta fines de los 90 eras “el” periodista de investigación de los grandes diarios. En el siglo XXI primero aparece el diario PERFIL en 2005, a partir de 2009 el diario “La Nación” suma sus propias investigaciones y empezás a encontrar la competencia, ¿pudo haber sido esa competencia diaria lo que te haya hecho reducir los controles y terminar cayendo en D’Alessio?

—Creo que son tres los temas. El primero es que me encontró el lado de la familia, Para mí es muy fuerte, otro es el tema de la competencia y otro es que yo tengo cuatro trabajos. En los 90, era un feliz redactor de Clarín, ahora todos estamos obligados, 99%, tenemos que estar en varias cosas a la vez, Clarín siempre tuvo el equipo de investigación y lo tuvo que cerrar.

—Explicanos eso: cómo pudiste caer en alguien como D’Alessio, y tratá de explicarnos cuáles son las amenazas que padece el periodismo de investigación.

—Son los tres puntos que enumeramos. Yo recomendaría, enfatizar este tema, que no se mezclen con tu vida familiar, y reforzarlo para poder alejarlo. No ser competitivo. Las nuevas generaciones deben estar centrados en esto. El tener varios trabajos, yo creo que los nuevos periodistas en eso tienen que ser mucho más cerrados, no como yo.

—Dentro del grupo Clarín, desde hace unos años tuviste que competir con Lanata, con Wiñazki, ya no con columnas diarias sino con programas de radio y televisión. ¿Eso pudo obligar a una velocidad en la competencia que pueda generar una baja del estado de alerta?

—Estoy muy contento de que esa gente haya trabajado conmigo, hoy sea competencia, que ahora tengan las posiciones que tienen. Yo retuiteo y valoro para la democracia que haya esta oferta. No es el periodismo de los años 90 que eran páginas y páginas de lo que declaró el partido radical y otras del justicialista. Estoy orgulloso que Nicolás Wiñazki me señale como su maestro.

—Otro punto es el sesgo ideológico. ¿Es posible que si viene alguien que te cuenta justo lo que querés escuchar sea mucho más fácil caer en la trampa?

—En los 90 vino a verme un espía ecuatoriano. Me dijo que tenía el informe del caso Gaviota. Me fui a verlo a Montevideo. Me dijo que en el tráfico de armas estaba Emir Yoma, mencionó a Cavallo, era un traje a medida. Además, Menem le habría vendido su primer misil Cóndor. Le dije que Menem había cometido actos en su vida, pero no comía vidrio. Vender un arma estratégica a Ecuador, era imposible. Le dije que no, gracias. La noticia salió en el canal de televisión en el programa de un periodista que me critica ahora. Los trajes a medida son peligrosos. Hay que tener cuidado.

Backstage de la entrevista de Jorge Fontevecchia a Daniel Santoro.

—Es difícil contradecir el sesgo ideológico de la audiencia. La audiencia de un medio como “Clarín” valora más las denuncias sobre el kirchnerismo y acepta menos si es sobre macrismo. Por eso, el estafador va a ver al periodista del medio justo llevándole “mercadería” acorde a la audiencia de ese medio.

—Puede ser. Pero suponer que a D’Alessio lo plantaron hace dos años para generar esto, es una organización de inteligencia muy sofisticada. Pero...

—Lo que digo es que D’Alessio te daba lo que sabía que era adecuado para tu medio, sabiendo cómo era tu audiencia.

—Cubría la mafia de los contenedores, y chequeaba lo que él me decía. Una cosa es que te traigan el informe Gaviota y otra es que te den un dato, y vos llames, preguntes, eso es el trabajo periodístico. Carrió dijo que fue plantado. Espero la causa para leer todos los chats, es un juego de póker entre dos.

—Julio Blanck hizo un aporte hablando del periodismo de guerra, que el kirchnerismo generó un cambio muy importante en redacciones que pasaron a hacer periodismo de guerra. ¿Parte de lo que te pasó con D’Alessio y los ataques del kirchnerismo son consecuencia del periodismo de guerra?

—No, sí son situaciones de tensión muy difíciles porque salir en 678, tener una red de trolls atrás, que te hagan carteles anónimos, si te critican: nosotros discutimos en el diario qué hacer con las Madres de Plaza de Mayo. Respetamos lo que son, pero también es cierto que se desviaron fondos públicos. Y con dolor tuvimos que decidir, y después aparece un cartel anónimo. El periodismo está bajo tensión, como dice Gustavo González.

—En “El arte de la guerra”, se plantea que es fácil vencer a un general que se enoja, porque se puede elegir el lugar, el día y la hora para la batalla. ¿Enojarse no es dejarle ganar al otro por efecto de esa pasión?

—No siento enojo ni odio por lo que hicieron los kirchneristas, con nostalgia percibo que hemos perdido un clima de tolerancia que había en la democracia argentina. Tengo íntimos amigos, redactores del diario, comunistas. Trabajé en el diario Sur: teníamos diferentes posiciones y podíamos convivir, el otro no era presentado como el enemigo. Mucha gente me dice que pare con las investigaciones, que escriba de cine, de lo que me gusta.

—¿La diferencia entre la gráfica y la televisión en “Animales sueltos” te generó tensión con tus compañeros? Esas interrupciones constantes son muy distintas de la gráfica.

—Es un ambiente normal porque todos queremos contar muchas historias y tenemos que acostumbrarnos a hablar en pocos minutos. Fantino es un gran conductor, estoy agradecido, me abrió las ventanas a ese mundo, y creo que hice un gran aporte por varios años.

Backstage de la entrevista de Jorge Fontevecchia a Daniel Santoro.

—Sobre las críticas a tus compañeros, en el caso de Romina Manguel que era filokirchnerista, quien ahora salió a criticarte, ¿qué tensión especial hubo con ella?

—Es lo de la filtración dirigida. La causa está en secreto de sumario, y los medios kirchneristas el martes de la semana pasada publican un fragmento en el que se afirma que D’Alessio hizo un perfil psicológico de mis compañeros y me tenía como fuente. Que Santoro escribía los informes, que daba datos falsos. Jamás hice un informe, jamás le di datos para que se haga un informe de inteligencia.

—¿D’Alessio convirtió los chats en informes?

—Quiero ser muy cuidadoso. Y no quiero que los chats se hagan públicos, pedí disculpas de forma privada a mis compañeros que sufrieron esas tensiones, y ahora las hago públicas a través de ustedes. Pero de ahí, a decir que yo escribí, es una bajeza.

—No resulta verosímil que los escribieras, lo que se te critica es compartir esos pensamientos con D’Alessio. ¿En los 90 hubieras sido panelista de un programa como “Animales sueltos”?

—Era otro periodismo, donde uno podía vivir con un solo trabajo y yo podía dedicarme a hacer solo investigaciones. Ahora estamos con esto del pluriempleo, y esto me dio audiencias a las que antes no llegaba. Estaba en Entre Ríos, fui a una parrilla a comer, y viene un músico del pueblo y me dice: “Quiero saludar al señor Santoro”. Después de ser tantos años un periodista de diario más, te tenés que acostumbrar a que te reconozcan.

—¿Se puede hacer periodismo de profundidad en un programa donde su conductor tiene una muletilla que es “pará, pará, pará”?

—Sí. Estoy buscando desde hace años hacer un programa como “60 minutes” en la televisión argentina (N. de R.: de la CBS en Estados Unidos, decano del periodismo de investigación audiovisual) y nunca lo pude hacer. Tener tres equipos de televisión para cada uno y que preparen 15 minutos, y compactarlos. Fue el sueño de toda mi vida, para llegar a otras audiencias que se lo merecen. Si no, vamos a terminar siendo nosotros, el círculo rojo, y los demás van a conocer el ruido mediático.

—¿No te llama la atención que tus compañeros de “Animales sueltos” creyeran que de verdad vos hubieras escrito un informe de inteligencia?

—Fue a declarar Fantino y dijo que no sospecha de mí, Manguel no sé lo que dijo ahora, pero tampoco tiene ese tipo de sospecha.

—¿Esa podría ser otra diferencia con la gráfica? ¿No es lo mismo compartir dos horas en un programa dos años en la TV que ocho horas con un trabajo más en equipo en una redacción?

—Aprendí más en la redacción que en la facultad de periodismo de La Plata, de compañerismo, de cierres. El tema de ganar espacio en la cámara, crea otros niveles de tensión diferentes a la gráfica, pero yo estoy muy agradecido a todos por el apoyo recibido. Espero que las redacciones sigan existiendo porque tener a un tipo de Revista Ñ, que habla de Frida Kahlo, cuando vos estudiás periodismo es bueno. A mí me enriqueció, sigue siendo la mejor escuela del mundo. La sociedad no tiene idea de lo difícil que es hacer un medio de comunicación.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia con Daniel Santoro acá.


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