Javier Milei no solo enfrenta los reclamos de los gobernadores que asistieron a la vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán. También suma una variedad de quejas de aquellos mandatarios provinciales que decidieron darle la espalda al evento y prometieron apretar los dientes para que el Gobierno nacional cumpla con sus acreencias.
Cómo contó ayer PERFIL, las solicitudes que parten desde los distritos llegan en un momento delicado para el oficialismo. Un instante en el cual, con recambio de jefe de Gabinete mediante, intenta mostrar que las reformas que planificó contienen el respaldo de los gobernadores. Es una idea de Milei que requiere de repartos de fondos para que sea realidad y que el Congreso no sea un territorio hostil, cómo sucedió en 2025.
La nómina de pedidos que todavía no fueron atendidos, y que probablemente no tengan eco por el signo político, lo lidera la provincia de Buenos Aires. La administración de Axel Kicillof declinó que el economista pose con el jefe de Estado en la Casa Histórica. En concreto, argumentó que solicitó una reunión de trabajo. Y exhibió que el Poder Ejecutivo nacional posee una deuda enorme con la Provincia.
El último número que reflejaron desde La Plata habla por sí solo: 26,7 billones de pesos. Es un monto que se explica ante el incumplimiento del Gobierno por diversos recortes de programas y caída de recursos.
Para llegar a esa cifra, la gestión peronista mencionó que se le debe dinero para su caja previsional, el mantenimiento del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), el Fondo de Fortalecimiento Fiscal (Fofofi) o el de Nutrición Infantil, entre varios otros.
A esta serie de ítems se añaden los saldos de las obras públicas comprometidas por el Gobierno Nacional en el territorio que no tuvieron continuidad. A partir de estos incumplimientos, la Provincia presentó ocho denuncias ante la Corte Suprema que todavía no tuvieron respuesta.
Debajo de Kicillof aparece Martín Llaryora, mandatario de Córdoba. El dirigente peronista estuvo dedicado a cuestionar el rumbo económico oficialista y cerca de él hablan de una catarata de deudas y de diferencias que mantiene con la gestión libertaria. Si bien no asistió a la vigilia que organizó Osvaldo Jaldo, envió a la vicegobernadora Myrian Prunotto en su representación. Una señal de que pese a los pedidos y las críticas no está todo roto, como sucede con el ex ministro de Economía de Cristina Kirchner.
En territorio cordobés dicen que Nación mantiene atrasos con la caja de jubilaciones, exigen rediscutir subsidios nacionales al transporte público para aplanar las tarifas en el distrito y solicitan atención a los programas nacionales con impacto territorial que se quedaron sin presupuesto. Allí figuran programas relacionados a la salud y con impacto social.
Por otro lado, en el gobierno peronista avisaron que no están de acuerdo con las modificaciones a la ley de Zonas Frías que debe debatir el Senado tras la media sanción en Diputados, y pretende una baja de retenciones tal como claman los productores agropecuarios.
Por si fuera poco, la gestión impulsa una reforma de la Ley 27.640 de Biocombustibles para establecer “una política de largo plazo que brinde previsibilidad”, como dijo el gobernador. Además de señalar que la Casa Rosada debe ponerse al día con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), un fondo discrecional del 1% de la recaudación total de impuestos que la Nación reparte entre las provincias. Son varias las divergencias de una provincia cuyo electorado es muy afín a La Libertad Avanza y que será clave para las aspiraciones de reelección del jefe de Estado.
Gustavo Melella, jefe del Ejecutivo de Tierra del Fuego, está en la misma sintonía con un matiz a diferencia de Kicillof por ejemplo. Si bien no asistió al acto por el aniversario de la independencia, saludó el desembarco de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete. El fueguino cree que la Rosada podrá establecer una relación “más madura y sincera” con las provincias y el funcionario del PRO tendrá la posibilidad de resolver problemas.
Es sí: hay compromisos sin cumplimiento de grandes proporciones con el distrito del sur. “Nación mantiene una deuda con Tierra del Fuego que ronda los 8.325 millones de pesos, vinculada principalmente a obras, servicios sanitarios, vialidad y compromisos con el Instituto Provincial de Vivienda (IPV)”, destacaron desde la provincia.
Los otros dirigentes peronistas como Ricardo Quintela (La Rioja) y Gildo Insfrán (Formosa) se encuentran en pie de guerra. Además de pedir por los fondos extra coparticipables Nación les adeuda, que en el caso del riojano constituyen $1,84 billones, no disponen de diálogo directo. La llegada de Santilli tampoco modificó el panorama.
Mientras que Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, es todo un caso especial. Si bien tuvo rencillas con el Presidente y no participó del evento con los gobernadores del miércoles, mantiene la esperanza de alcanzar un pacto electoral con la fuerza libertaria en 2027.
Concentrado en la gestión, apuesta a ser reelecto y que LLA acompañe.