La explotación de recursos petroleros en las Islas Malvinas por parte de diversas empresas, incluso con interés de una firma chilena, le generó un verdadero dolor de cabeza al Gobierno. Un inconveniente de grandes proporciones para su agenda que incluye contradicciones y silencio en medio de la planificación del viaje de Javier Milei a Londres, Inglaterra, en busca de inversiones.
La última novedad de peso que tuvo este entramado es que la chilena Easter Island Logistics (EIL), que es conocida como Empresa de Navegación Isla de Pascua dedicada a la logística marítima, abrió canales de negociaciones con las autoridades isleñas. El objetivo que persigue es brindar servicios vinculados a los futuros proyectos de extracción de hidrocarburos, muchos de los cuales están concentrados en el yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca norte del archipiélago.
Si las conversaciones se cristalizan, EIL se podría sumar a otras compañías que ya operan con el aval de Inglaterra. En la zona cuya soberanía está en plena disputa por Argentina, ya trabajan Navitas Petroleum Development and Production Ltd. (NPDP), una empresa de capital israelí; Borders and Southern Petroleum plc, de origen inglés dedicada a la exploración de petróleo y gas; y Rockhopper Exploration plc, también inglesa y con una participación operativa del 35% en varias licencias de la Cuenca de las Malvinas del Norte; y JHI Falklands Inc, con sede en Toronto, Canadá, cuya actividad radica en la exploración de petróleo y gas en zonas del atlántico.
Todas estas empresas tienen en común que figuran en la web del Departamento de Recursos Minerales del gobierno de Reino Unido como aptas para operar en las Malvinas hasta el 31 de diciembre por lo menos.
En dicha página, también aparece una cuestión relevante para el futuro de los negocios en la zona: la administración británica enfatizó que “no está recibiendo actualmente solicitudes de licencias de producción en alta mar”. Pero ya comenzó a trascender el interés de otros actores por sumarse a un esquema de inversiones que puede tener réditos a partir de 2028, año en el que se prevé que comience la producción de petróleo en Sea Lion.
Para dar un condimento más a esta historia, el portal especializado Agenda Malvinas informó el 2 de junio pasado que progresa con celeridad la construcción de un nuevo puerto multimodal en la bahía de Puerto Argentino. De acuerdo al sitio, se trata de una inversión enorme, a cargo de Damen Shipyards Group de Nueva Zelanda, que servirá para múltiples funciones. Por ejemplo, la extracción de hidrocarburos, la explotación pesquera, el desarrollo minero, turístico y antártico.
Mientras estos negocios suman movimientos, la administración de Milei navega en idas, vueltas y contradicciones. El martes 28, por ejemplo, el vocero presidencial Adrián Ravier, ante la consulta de este medio, no pudo dar una respuesta concreta y decidió recurrir al viejo comunicado de Cancillería sobre el tema.
“No tengo nada para agregar a ese comunicado que leí. Seguramente en breve Cancillería va a ampliar, pero no hay más información que lo que les dije la semana pasada”, expresó el funcionario, visiblemente incómodo al hacer referencia al problema.
“Argentina expresa su más enérgico rechazo a la pretendida decisión final de inversión anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rock Hopper Exploration de origen británico y Navitas Petroleum Development and Production Limited de origen israelí para el desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicada en la cuenca Malvinas norte, costa afuera de las Islas Malvinas, sin contar con los permisos de autoridad competente argentina”, leyó el funcionario en ese entonces.
Ravier tampoco pudo dar claridad sobre la posición del Gobierno, que por un lado elaboró el decreto 590/2026, que autoriza a la Secretaría de Energía a licitar para que la empresa británica Challenger Energy Group realice una exploración de hidrocarburos en Malvinas, y por otro desacredita las operaciones de firmas extranjeras en el archipiélago.
Un día más tarde, el canciller Pablo Quirno dio una entrevista a un medio radial y no pudo eludir la cuestión. Cuando le preguntaron por la gran cantidad de empresas detrás de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion, el funcionario aseguró que la gestión de La Libertad Avanza no reconoce las licencias otorgadas por las autoridades de las islas.
Por primera vez, Quirno habló del avance de una sanción a las operadoras, algo que no figura en el último comunicado del área que conduce, y lanzó la posibilidad de que el Estado argentino realice una demanda internacional a las firmas. Otro hecho inédito en este entramado. “Vamos a defender los derechos de Argentina no solo en los tribunales argentinos, sino en los internacionales”, advirtió.
Pese a la verborragia del ministro libertario, todavía no hay indicios concretos en el oficialismo de cuándo y cómo se formulará esa acusación. Y, paralelamente, en Casa Rosada no descartan que el jefe de Estado pise Londres, a fin de año, para que encabece la “Argentina Week”, un foro de inversiones similar que organizó el Gobierno en Nueva York, Estados Unidos, este año.