La falta de una reunión bilateral confirmada entre Javier Milei y Donald Trump terminó siendo uno de los factores determinantes para que el viaje a Estados Unidos perdiera sentido político. En la Casa Rosada esperaban concretar un nuevo encuentro entre ambos mandatarios, en línea con la sintonía que mostraron en anteriores ocasiones, pero la cita nunca fue oficializada. Sin esa foto ni la posibilidad de avanzar en una instancia de alto nivel con la administración republicana, la visita quedaba reducida a actividades protocolares, sin el impacto diplomático e internacional que el Gobierno pretendía mostrar durante las celebraciones por el 250° aniversario de la Independencia estadounidense.
Si bien desde el Gobierno aseguran que la suspensión respondió a cuestiones de agenda y descartan un enfriamiento de la relación con Washington, admiten que sin un encuentro con Trump la gira perdía buena parte de su valor político y diplomático. En los últimos días, además, surgieron versiones contrapuestas sobre el viaje: mientras algunos funcionarios sostuvieron que nunca integró formalmente la agenda presidencial, otros reconocieron que Milei había recibido una invitación para asistir a los festejos, aunque finalmente optó por no confirmar su participación.

A la falta de una reunión con Trump se sumó otro factor que terminó complicando la visita: la reprogramación de un encuentro de empresarios y líderes de negocios en Sun Valley, que Milei tenía previsto incluir en su agenda. El cambio de fecha hizo que el viaje se superpusiera con los compromisos oficiales previstos en Argentina por el Día de la Independencia, lo que terminó inclinando la balanza a favor de permanecer en el país.
Pese a la cancelación del viaje, el Gobierno buscó enviar una señal de continuidad en la relación bilateral. Milei participó el martes en la celebración anticipada por el Día de la Independencia de Estados Unidos organizada en la residencia del embajador Peter Lamelas, junto a gran parte de su Gabinete. Durante el acto, el diplomático estadounidense destacó el liderazgo del Presidente argentino y llamó a profundizar los lazos entre ambos países. En la Casa Rosada insisten en que la alianza estratégica con la administración de Trump continúa siendo una prioridad y aseguran que habrá nuevas oportunidades para concretar un encuentro entre ambos mandatarios.

Mientras tanto, quien sí podría viajar a Estados Unidos es el canciller Pablo Quirno, que analiza asistir a la llegada de la Fragata Libertad a Nueva York, prevista para coincidir con los festejos del 4 de julio.
La agenda de Milei para los próximos días
Con la suspensión de la gira por Estados Unidos, la agenda internacional de Milei quedó prácticamente despejada para los próximos días. El Presidente concentrará ahora su actividad en los actos por el Día de la Independencia argentina: el 8 de julio viajará a Tucumán para encabezar la tradicional vigilia previo al Día de la Independecia Argentina y, al día siguiente, el mismo 9 de julio regresará a la Ciudad de Buenos Aires para participar del Tedeum oficial en la Catedral Metropolitana.
La decisión también se enmarca en una etapa en la que el mandatario viene priorizando la agenda interna, luego de los recientes cambios en el Gabinete y de haber cancelado, días atrás, su participación en la Cumbre del Mercosur.
El activo que Milei no podía poner en juego
Más allá de ese compromiso, en la Casa Rosada mantienen en carpeta dos viajes al exterior durante las próximas semanas. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, Milei evalúa asistir el 28 de julio a la asunción de la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, y posteriormente viajar el 7 de agosto a Colombia para participar de la ceremonia de investidura del presidente electo Abelardo de la Espriella, aunque ambas visitas siguen sujetas a la confirmación definitiva de la agenda presidencial. De concretarse, serían las próximas escalas internacionales del jefe de Estado tras la suspensión de su viaje a Estados Unidos.
LB/MSS