Hasta el jueves al mediodía, el clima podía hacer peligrar el segundo encuentro, después de 72 días, de los principales dirigentes del peronismo. Finalmente, todos dijeron presente, incluso Gildo Insfrán, que participó vía Zoom por una actividad en Formosa a la que no podía faltar. La sala de cinco metros por dos, “estilo chorizo”, en la Casa de La Pampa de la Ciudad de Buenos Aires hizo que ninguno estuviera alejado del otro, ni siquiera si así lo hubiesen querido.
“Si invitábamos a tres más, no entrábamos”, dijo uno de los asistentes. El mayor logro de la noche del jueves fue haberse ordenado: desde llegar puntuales —aunque con algún retraso permitido— hasta poner de vocero al dueño de casa, definir el temario y armar un comunicado entre los protagonistas para que ninguno se saliera de libreto. Al finalizar la reunión, salieron todos conformes. No es poco.
Para quienes miraban cómo se movían los principales contrincantes, Axel Kicillof se sentó de un lado de la mesa, con Germán Martínez a su costado. Máximo Kirchner quedó del otro, con José Mayans a su lado. Se repartieron las puntas el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y el anfitrión, Sergio Ziliotto. Participaron además Sergio Massa, Ricardo Quintela (La Rioja), Gerardo Zamora y Juan Manuel Olmos.
Entre sándwiches y empanadas, Germán Martínez fue el encargado de ordenar el temario. La charla se extendió sobre cómo se posicionará el peronismo en el Congreso. No solo en la discusión del Presupuesto 2027, sino también a través de proyectos propios sobre las principales problemáticas que atraviesan los argentinos.
El encuentro buscó poner en primer plano una agenda común frente al gobierno de Javier Milei: la situación de las familias endeudadas, el financiamiento de las universidades, las personas con discapacidad y los recursos para las provincias. El temario incluyó además la situación de la industria y las economías regionales. Los dirigentes pusieron el foco en la falta de acompañamiento nacional ante los efectos del fenómeno de El Niño y plantearon que el debate del Presupuesto 2027 debe traducirse en propuestas concretas para mejorar rutas, construir viviendas y financiar infraestructura social.
Todo lo hablado quedaba anotado en el celular del titular del bloque peronista en Diputados, quien después reenvió el texto a los presentes. La idea era que, al terminar el encuentro, hubiera una única versión de lo conversado.
“Bueno, ya está, ahora hablemos de política”, interrumpió después de casi dos horas Gildo Insfrán, que seguía conectado por Zoom. Allí comenzó el poroteo de los votos para la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Los números, por ahora, están a favor del peronismo. Según ese conteo, La Libertad Avanza todavía no tiene los votos para eliminar esta instancia de competencia interna.
Mientras Máximo Kirchner compartía el mate que había preparado después de la cena, la defensa de las primarias se convirtió en uno de los puntos de coincidencia. Los dirigentes repitieron que deben mantenerse como herramienta para definir candidaturas y advirtieron que una eventual eliminación o suspensión podría convertirse en una trampa para la sociedad.
Sin embargo, la continuidad de las PASO no depende de la voluntad del peronismo. La Libertad Avanza necesita reunir los votos para avanzar con su propuesta y convencer a sus aliados de acompañarla. Por eso, aunque el PJ ratificó su posición, el escenario electoral sigue sujeto a una negociación parlamentaria que excede a la oposición.
Todos sostuvieron “la vocación de unidad del peronismo y del campo popular”. “Estamos convencidos de que hay que seguir convocando y ampliando para construir la alternativa política que necesita nuestro país y nuestro pueblo”, comunicaron al finalizar el encuentro.
La discusión sobre las candidaturas no apareció en la mesa. Entre los once dirigentes había, al menos, tres posibles postulantes para 2027: Kicillof, Massa y Zamora. Ninguno expuso sus intenciones electorales porque ninguno tiene apuro en hacerlo. La amplitud de la convocatoria también dejó en segundo plano los reproches entre el gobernador bonaerense y el líder de La Cámpora. Las diferencias giran, sobre todo, alrededor del reconocimiento de Cristina Kirchner como conductora política y de las ausencias de Kicillof en las visitas a la expresidenta, detenida en San José 1111.
A la salida, los dirigentes acordaron que el dueño de casa sería el vocero del encuentro. “No hablamos de candidaturas, sí de lo que tenemos que hablar: revalorizar el sistema electoral”, dijo el gobernador pampeano. “Nadie puede quedar afuera, hay que ampliar el campo popular. La idea es convocar a un frente político. No es momento de candidaturas, pero sí de pensar en sumar más compañeros al campo popular. Hay otra Argentina posible”, concluyó Ziliotto.
El desafío ahora es que estos encuentros dejen de ser noticia por el solo hecho de ocurrir. No porque hayan perdido importancia, sino porque el peronismo busca mostrar que puede volver a sentarse a una misma mesa, discutir una agenda común y construir una alternativa sin que cada reunión quede atrapada en la pelea por el liderazgo.