El spot sobre Malvinas que difundió el Gobierno sacudió el tablero político nacional e internacional. El grupo controlante de la agencia Young & Rubicam (que pertenece a una multinacional inglesa llamada WPP), autora del anuncio, lo condenó y le pidió a las autoridades argentinas que dejaran de difundirlo.
También repudió el contenido de la publicidad el canciller británico, William Hague. Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la propaganda fue un triunfo. Colocó, una vez más, la discusión sobre la soberanía de las islas en la agenda mundial.
“Nos llamó la atención que nuestra agencia en la Argentina haya creado una publicidad para el gobierno argentino que ha ofendido profundamente a mucha gente en Gran Bretaña y alrededor del mundo. Condenamos fuertemente este trabajo y pedimos a los gobernantes argentinos que retiren esa pieza”, comunicó la agencia desde New York. El aviso, sin embargo, fue transmitido de nuevo ayer.