La infanta Sofía volvió a ocupar un lugar destacado en uno de los días más importantes para el deporte español. La hija menor de los reyes Felipe VI y Letizia acompañó este domingo a la Selección de España en la final del Mundial de Fútbol 2026, disputada frente a Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde La Roja conquistó su segundo título mundial. Su presencia, junto a la del resto de la Familia Real española, volvió a evidenciar el estrecho vínculo que mantiene con el fútbol y con el combinado nacional.
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Aunque el viaje de la Corona tenía un marcado carácter institucional, la figura de Sofía volvió a captar la atención. A diferencia de otras apariciones oficiales, la infanta se mostró una vez más como una aficionada apasionada por este deporte, una imagen que ha construido a lo largo de los años y que la distingue dentro de la Casa Real.

La presencia de Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía también dejó una imagen cargada de simbolismo. Los cuatro eligieron incorporar el color rojo a sus estilismos como un homenaje a La Roja, en un gesto que acompañó el clima de ilusión que rodeaba a la selección española antes del encuentro decisivo.
Mientras el rey Felipe VI apostó por un traje oscuro con corbata roja y la princesa Leonor combinó un pantalón carmesí con una camisa blanca, la reina Letizia recuperó uno de los vestidos más reconocibles de su guardarropa, un diseño rojo de Adolfo Domínguez que ya había utilizado en anteriores compromisos oficiales. La infanta Sofía, por su parte, lució una blusa roja con pantalón en tono crudo, completando la imagen coordinada de la Familia Real.
Sin embargo, más allá del vestuario, la historia de Sofía con el fútbol comenzó mucho antes de esta final. Desde niña ha demostrado un interés constante por este deporte y, con el paso del tiempo, su entusiasmo quedó reflejado en numerosas apariciones públicas vinculadas a la Selección española y a las principales competiciones internacionales.

Su primer gran acercamiento a un estadio llegó en 2016, cuando acompañó a su padre al Santiago Bernabéu para presenciar un partido de la Liga de Campeones. Aquella experiencia marcó el inicio de una presencia cada vez más frecuente en grandes citas futbolísticas, donde su espontaneidad y forma de vivir los encuentros comenzaron a llamar la atención de la prensa.
En 2022 volvió a ocupar un lugar destacado cuando viajó junto a la princesa Leonor a Londres para apoyar a la selección femenina durante la Eurocopa. Tras el encuentro, ambas descendieron al vestuario para felicitar a las jugadoras, que le regalaron a Sofía una camiseta personalizada, una imagen que se convirtió en una de las postales más recordadas del torneo.
Un año después, la infanta volvió a estar cerca del fútbol español. Primero acompañó al rey Felipe VI en la final de la Copa del Rey disputada en el estadio de La Cartuja y, meses más tarde, viajó con la reina Letizia a Sídney para presenciar la final del Mundial femenino de 2023. Allí celebró junto a las campeonas del mundo sobre el césped y recibió otra camiseta de la Selección, consolidando una relación que trascendía el protocolo institucional.
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Su vínculo con La Roja también quedó reflejado en 2024 durante la final de la Eurocopa masculina en Berlín, donde las cámaras captaron su entusiasmo en cada gol español. Más recientemente, durante la semifinal del Mundial 2026 frente a Francia, la Casa Real difundió imágenes de la familia siguiendo el partido desde Barcelona. En ellas, Sofía apareció vistiendo la camiseta oficial de España personalizada con su nombre y el dorsal 26, una instantánea que rápidamente se viralizó.
Esa naturalidad con la que vive cada encuentro ha contribuido a proyectar una imagen cercana de la monarquía española. Lejos de limitarse a cumplir un rol protocolar, la infanta suele celebrar los goles, comentar las jugadas y expresar sus emociones como cualquier aficionada, una actitud que ha sido destacada en reiteradas ocasiones durante sus apariciones en competiciones internacionales.
La final del Mundial también tuvo un fuerte contenido simbólico para la Corona. La imagen de Felipe VI y Letizia acompañando nuevamente a la Selección recordó inevitablemente la histórica consagración de Sudáfrica 2010, cuando todavía eran príncipes de Asturias. Dieciséis años después, regresaron a una final mundialista convertidos en reyes y acompañados por sus dos hijas, reflejando el relevo generacional dentro de la institución.