No es la primera vez que Dua Lipa camina la alfomra roa de un festival y no como figura central sino como invitada. Hace un par de años, sucedió en el festival de Cannes donde llegó de la mano de Romain Gavras –hijo del cineasta Costa Gavras–, y así dejó claro que era su pareja. En el festival de Berlín, atravesó la alfombra no solo con un sensual vestido transparente sino que lo hizo junto a Callum Turner, su novio.
Este actor británico está en la Berlinale para presentar Rosebuch Pruning, película del director brasileño Karim Aïnouz. Callum comparte el cartel con Pamela Anderson quien interpreta a la matriarca de una familia rica de Nueva York que vive en un lujosa mansión en Cataluña (España), con sus cuatro hijos que no hacen nada y ese ocio malsano es el germen de lo que finalmente sucederá en ese clan. Con esta película, Pamela Anderson reafirma su búsqueda para dejar en apenas un poster, su pasado de sirena de Baywatch, la serie que la catapultó a la fama mundial.
Silencios criticados. A la première de Rosebuch Pruning también asistió Michelle Yeoh, la actriz que el Festival de Berlín eligió para dar el premio 2026 a la trayectoria. Ella fue una de las que consultada acerca del momento político mundial y especialmente, el clima generado por Trump, prefirió excusarse y seguir la línea que trazó Wim Wenders, jurado de la presente edición de la Berlinale. Al director de París Texas, entre otras películas, le preguntaron sobre qué pensaba del genocidio en Gaza, y dijo que “debemos mantenernos al margen de la política”, de la que “somos el contrapeso” y “lo opuesto”.
El Festival de Berlín es el más político de los certamenes,por eso, la respuesta de Wenders y de varios integrantes del jurado, no hicieron más que activar “preguntas políticas” a casi todos los entrevistados.
Netflix, discreto . Otra diferencia de la Berlinale con Venecia y con Cannes, es que los gigantes del mundo del streaming tienen una presencia relativamente marginal. “La exhibición en salas tiene un valor real, no solo porque se gana dinero allí sino también porque, para nosotros, como cinéfilos, es la mejor manera de ver una película”, afirmó Tricia Tuttle, directora del festival. La única película de Netflix en la Berlinale es un largometaje documental llamado Un hijo propio, y se lo incluyó en la sección “Presentación Especial”, fuera de la competición oficial.