El sistema de salud argentino registró en lo que va de 2026 un incremento en las notificaciones de hantavirus, alcanzando los 42 casos confirmados este año y un total de 101 en la campaña epidemiológica actual. Aunque la cifra es notablemente superior a los 57 casos reportados en el mismo período del ciclo pasado, los especialistas descartan que se trate de un brote atípico, calificando la situación como una fluctuación dentro de los parámetros esperables.
Según Raúl González Ittig, investigador del Conicet y experto en genética de poblaciones, explicó que la presencia del virus transmitido por roedores es una constante anual en el país. El especialista recordó que el último brote significativo ocurrió a fines de 2018 en Epuyén, Chubut, donde la transmisión de persona a persona generó 15 víctimas fatales.
Aun así, la preocupación internacional creció esta semana debido a la situación del crucero "MC Hondius", fondeado preventivamente frente a Cabo Verde tras registrar un foco de infección que ya se cobró tres vidas.
Pese a que la nave zarpó de Ushuaia el pasado 1 de abril, tanto González Ittig como las autoridades sanitarias de Tierra del Fuego consideran "muy improbable" que el contagio haya ocurrido en la isla.

El principal motivo es la ausencia histórica de registros: jamás se ha reportado un caso de hantavirus ni se han hallado roedores infectados en Tierra del Fuego. Dado que el período de incubación puede extenderse por varias semanas, la sospecha principal es que los turistas podrían haber contraído el virus en otros destinos patagónicos, o que la transmisión se haya producido entre personas una vez a bordo, especialmente si se trata del genotipo Andes.
Sin embargo, Argentina cuenta actualmente con cuatro áreas endémicas donde circulan distintos genotipos del virus. La variante Andes, presente en la región andino-patagónica, es la que genera mayor alerta por ser la única con capacidad de contagio interhumano documentada.

Al momento, las autoridades recomiendan mantener las medidas de prevención habituales en zonas rurales y boscosas, como la ventilación de espacios cerrados y el control de la presencia de roedores, mientras se aguardan los resultados finales sobre el itinerario previo de los pasajeros afectados en el crucero.
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
El hantavirus es una enfermedad de origen viral causada por diversos virus del género Orthohantavirus. Se trata de una afección que afecta tanto a los pulmones como al sistema renal y que, aunque es endémica en varias regiones de la Argentina, requiere una vigilancia constante debido a su potencial letalidad.
Sin embargo, a diferencia de otros virus, el hantavirus no es portado por ratas urbanas comunes, sino por el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) y otras especies silvestres. Así, la principal vía de contagio hacia el ser humano es el contacto con las excreciones de roedores infectados.

El virus permanece presente en la saliva, la orina y las heces de estos animales, y la transmisión puede ocurrir de distintas maneras. La inhalación es la causa más frecuente. Ocurre al respirar aire contaminado por partículas virales que se desprenden de las secreciones secas del roedor, especialmente al limpiar espacios cerrados como galpones o viviendas deshabitadas.
Segundo, el contacto directo se produce al tocar roedores, vivos o muertos, o sus secreciones, y luego llevarse las manos a los ojos, la nariz o la boca. Las mordeduras también constituyen una vía de transmisión cuando un roedor infectado muerde a una persona.
Además, en el caso específico del genotipo Andes (presente en la zona andino-patagónica), se ha documentado la posibilidad de transmisión interhumana a través del contacto estrecho con un paciente en fase febril.

En este sentido, los síntomas del hantavirus suelen confundirse inicialmente con un cuadro gripal fuerte. El período de incubación puede variar desde unos pocos días hasta seis semanas. Los signos principales incluyen:
→ Fiebre alta y dolores musculares intensos (especialmente en la espalda y muslos).
→ Dolor de cabeza, escalofríos y decaimiento general.
→ Náuseas, vómitos o dolor abdominal.
→ Dificultad respiratoria: Es la señal más crítica y suele aparecer días después de los primeros síntomas, indicando que el cuadro puede estar evolucionando hacia un Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH).
Medidas de prevención
La prevención se basa fundamentalmente en evitar el contacto con roedores y sus hábitats. Para quienes viven o visitan zonas rurales o boscosas, las recomendaciones incluyen ventilar adecuadamente los espacios antes de ingresar a lugares que estuvieron cerrados por un tiempo prolongado.
Se sugiere, en esos casos, abrir puertas y ventanas durante al menos 30 minutos. Al momento de la limpieza, se recomienda no barrer ni sacudir, para evitar la dispersión de partículas en el aire, y en su lugar rociar las superficies con una mezcla de agua y lavandina.
Otra medida clave es el sellado de la vivienda, tapando orificios por donde puedan ingresar ratones y manteniendo el pasto corto alrededor de la casa para reducir la presencia de estos animales.
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También resulta fundamental el manejo adecuado de residuos, guardando los alimentos en recipientes herméticos y evitando dejar basura al alcance de los animales.
En cuanto al acampe seguro, se aconseja utilizar carpas con piso y cierre hermético, además de instalarse lejos de matorrales o pilas de leña.
MV