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SOCIEDAD /
domingo 8 marzo, 2015

Caso Ángeles: las claves de la declaración del padrastro

Sergio Opatowski contó que el día que apareció el cuerpo de la chica, el portero estaba lastimado y le dijo: “Qué feo todo esto que está pasando”.

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por Nadia Galán


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Foto: Cedoc

De traje y anteojos espejados se presentó Sergio Opatowski (56) a declarar ante el Tribunal Oral Nº 9 este miércoles. Lejos del perfil mediático que había mostrado tras la aparición del cuerpo de Angeles Rawson el 11 de junio de 2013, esquivó a los periodistas presentes. “Sólo puedo pensar en la declaración”, le dijo a PERFIL. Después de las 14:30, ingresó a la sala. Se lo notó nervioso y, al mismo tiempo, ansioso por responder las preguntas. Recordó que, el día que apareció muerta “Mumi”, el portero Jorge Mangeri le dijo: “Qué feo todo esto que está pasando” y que le vio una marca en la cara. Aquí los pasajes más destacados de su exposición.

Desaparición de Angeles. “Con mi mujer nos levantamos a las 7 de la mañana. Ella se fue más temprano, yo fui a comprar café que me había pedido. Más tarde desayuné con Angeles yo un café y ella un té. A las 8.30 tomé el colectivo hasta Paraguay para entregar unos panfletos. Paré para tomar un café y hacer tiempo porque ese día cobraba mi pensión. A eso de las 13.45 estaba volviendo a mi casa. A las 15.15 me di cuenta de que estaba mi hijo que ese día había decidido no ir al colegio porque se sentía mal, tenía fiebre y se quedó en mi casa. A eso de las 16.30 llegó mi mujer. Nos quedamos juntos, tomamos café. Se hizo la noche”, recordó.

“Yo cené con mi hijo y a eso de las 21.30 pasadas, Jime me preguntó si había vuelto Angeles. Le dije que no. Esperamos un ratito más y a las 21.45 hicimos el primer llamado al colegio, si mal no recuerdo. Mumi tenía a la mañana gimnasia, a la tarde colegio y después inglés. La persona que la atendió en el colegio le dijo que vuelva a llamar en cinco minutos porque la persona que podía saber si había ido, no estaba en ese momento. En ese ínterin Jime llamó a Franklin, el padre de Angeles, preguntándole por ella. Ahí se empezaron a tejer llamadas para ver en dónde estaba Angeles. Llamamos al instituto de inglés y confirmaron que no había ido. También las compañeritas del colegio le habían dicho a Franklin que había ido a gimnasia, pero no al colegio”, comentó en la Justicia.

“Pasé toda la noche despierto. A las 11 del martes nos dijeron que había aparecido un cuerpo en el Ceamse. Creo que nos enteramos por la televisión. Se confirmó que era ella después a las 13 o 13.30 cuando nos avisaron que tenía el uniforme del colegio al que iba”.

Así definió a Angeles: “La Mumi era divina con nosotros, entradora. Pero con los que no conocía era más cerrada, más tímida”.

El portero. “Ese lunes no lo vi. Pero sí el martes a la noche, a eso de las 22. Estaba abrigado para no ser un día frío. Estaba con un buzo. Cruzamos dos palabras y me dijo: ‘Qué feo todo esto que está pasando’. Se tomó el ascensor y se fue. No me dio el pésame”, comentó.

“También tenía una marca en la mejilla, como un raspón. La piel colorada. Lo noté mal, parecía como engripado y cuando me habló lo hizo bajito. No era la voz que generalmente usaba, porque su voz es activa, fuerte. El viernes (en la fiscalía) tenía la misma marca que era como cuando uno se pega el codo contra una pared y le queda pelado. Así tenía, un raspón, la piel rosada”, agregó.

Con respecto al día de la detención del portero comentó: “El viernes cuando yo llego a la fiscalía, al ratito aparece Mangeri. Estaba abrigado, como lloroso, temeroso, triste. Hasta ese momento no sabía porqué estaba así”. Y añadió: “Mangeri me dijo: ‘me trajeron, no sé qué pasa’. Hizo el comentario como que lo habían forzado a venir”.

La investigación. “Los policías no entraban y salían de las oficinas. Estaban ahí en el pasillo. Te digo más, para ir al baño tenías que ir con uno de ellos que te acompañaba. No pregunté porqué me acompañaban”, declaró. “No sentí que me estuvieran investigando. Me trataron muy bien (cuando se estaba peritando el auto), me dieron café”.

“No me pareció raro que mi teléfono haya quedado en la fiscalía el día del allanamiento porque me pidieron también la computadora de Angeles, un morral. Después me preguntaron por las zapatillas negras que busqué y no las encontré y les dije que tal vez estaban en la casa de su papá Franklin porque a veces se llevaba ropa y la dejaba allá. Se llevaron unas zapatillas blancas, ropa de Angeles, agendas, las carpetas y también se llevaron una sábana que tenía una manchita de sangre, que a Juan Cruz lo habían operado de una fístula y eso había drenado un poquito y había manchado las sábanas”.

“A Axel le pregunté si la había visto a la Mumi cuando Jimena me preguntó si yo la había visto. En ese momento estábamos cenando y le dije a él: ‘¿Vos no la viste a Mumi?’. ‘No no la vi’, –me contestó. Axel me dijo que estuvo todo el día en mi casa”.


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