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SOCIEDAD / Cuidados
jueves 7 noviembre, 2019

En la era de las redes sociales, el teléfono fijo ayuda a combatir la soledad de los abuelos

Una iniciativa surgida a raíz de una necesidad, da como resultado una propuesta que es de impacto positivo para los adultos mayores.

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Imagen de carácter ilustrativo. "Si bien las personas varían en el grado en que buscan conectarse socialmente, los seres humanos comparten la necesidad fundamental de interactuar con otras personas", sostiene el dr. Julián Bustin de la Fundación INECO. Foto: Gentileza María Clara Silles
jueves 7 noviembre, 2019

La tecnología nos permite estar conectados de forma permanente, a veces en demasía, a través de las redes sociales y de las conversaciones por celular. Si bien estos medios son usados por la gran mayoría de los jóvenes y los adultos, una parte de la sociedad no siempre tiene las mismas posibilidades de acceso: muchos adultos mayores, por diversos motivos, prefieren todavía la comodidad de charlar por teléfono fijo, pero a veces no tienen con quién hacerlo. Dos hijas notaron que su madre tenía la necesidad de comunicarse con otros y lanzaron esta iniciativa, que la compartieron en un grupo de Facebook del Barrio de Flores, lugar donde residen.

Estela, docente jubilada que tiene a cargo a su mamá Nené de 87 años, explicó a PERFIL: “Mi mamá es una persona muy sociable que hace actividades en casa, musicoterapia y fisioterapia y se comunica mucho con la familia. Sin embargo notamos que había una ausencia de comunicación con pares porque muchas de sus amigas ya fallecieron. Las redes sociales que yo puedo usar no es lo que usa ella, ella es más del teléfono fijo. Es más cuando alguien llama y es número equivocado ella se queda charlando a veces entonces, viendo eso y con la idea de buscar cosas que se sienta bien, y teniendo en cuenta que una de las habilidades que tiene es la escucha para con todo, se nos ocurrió esto".

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Por eso, puso manos a la obra: "Luego de que la gente me contactó, armé un grupo de WhatsApp para pasarles los números de teléfonos a todas las integrantes para que hablen en la semana. Lo que hacemos es orientarlas en qué tema pueden empezar a hablar, básicamente de cómo fue su niñez, o los hobbies que tuvieron en su vida y los trabajos que hicieron. Es un puntapié pero después hablan de lo que quieren y esa es la idea que se vayan conociendo”, señaló la mujer. 

Cambios perceptibles. "En el caso de mi mamá nos llamó la atención que habla con otros adultos como si se conociera de siempre. Son personas que no se conocen pero comparten sus recuerdos, porque sobre todo les gusta hablar de su pasado, con total libertad y sin tapujos. Son muy libres para compartir y es lindo de ver que lo hacen con tanta fluidez como si se conocieran de hace mucho tiempo. Todas se conocen por sus sobrenombres, porque en una época se usaba mucho. Se comunican por celular algunas, pero en su mayoría por teléfono fijo”, agregó Estela.

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“Hay mucha gente necesitada para comunicarse. De a poquito vemos que la gente comienza a preguntar en la página y esperemos que crezca. Fue una motivación a partir de lo que vimos con mi mamá porque nosotros aún manejamos desde otro lado nuestra vida social, tenemos grupos, salimos, trabajamos, pero mucha gente mayor en eso está impedida”. Contestamos por Facebook donde figuran los números de teléfonos", cerró Estela.

El hecho de que los adultos conversen con pares es más que beneficioso para su salud. Así se lo explicó a PERFIL el doctor Julián Bustin (MN° 99336), director de la Clínica de la memoria del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y deI NECOGYM -primer espacio de actividad física y cognitiva para adultos mayores: “Si bien las personas varían en el grado en que buscan conectarse socialmente, los seres humanos comparten la necesidad fundamental de interactuar con otras personas. Experimentar relaciones y experiencias agradables con otros y compartir actividades conjuntas, por lo general contribuye a una sensación de bienestar en las personas. Desde una perspectiva de la salud cerebral, las investigaciones sugieren que las personas mayores que están más integradas socialmente y tienen redes sociales más amplias, tienden a tener un mejor nivel de funcionamiento cognitivo”.

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La estimulación intelectual, una dieta saludable, reducir el estrés, practicar actividad física, dormir bien, controlar los factores de riesgo vascular y tener una vida social activa han sido identificados como factores que pueden ayudar a proteger nuestro cerebro. Foto: Shutterstock

En ese marco, agregó: “Sabemos que la soledad y el aislamiento social aumentan los riesgos para la salud en las personas mayores. Diversos factores, como una discapacidad o acontecimientos importantes de la vida, pueden hacer más probable que las personas estén socialmente menos integradas a medida que envejecen. En ese sentido, entendemos que integración social significa interactuar con los demás, sentirse conectado con otras personas, hacer actividades con un propósito junto a otros o mantener relaciones sociales significativas. La evidencia sugiere que la integración social ayuda a mantener las habilidades intelectuales y hace más lento el deterioro cognitivo en los adultos mayores".

"La evidencia sugiere que la integración social ayuda a mantener las habilidades intelectuales y hace más lento el deterioro cognitivo en los adultos mayores"

Asimismo, explicó: “Muchas personas se preguntan si es posible conservar las capacidades intelectuales al envejecer estimulando el cerebro a través de diversas actividades intelectuales. La buena noticia es que las actividades estimulantes de la cognición que entretienen, ejercitan y desafían su capacidad de pensar a lo largo de la vida, pueden brindar beneficios a su salud cerebral. La frase ‘úsalo o piérdelo’ captura la importancia y el valor de las actividades estimulantes de la cognición. Si bien nunca es demasiado tarde, mientras antes se empiece es mejor, porque sabemos que la educación y el aprendizaje mejoran la reserva cognitiva, lo que hace que las personas sean menos susceptibles a los efectos de los cambios cerebrales relacionados con la edad o las enfermedades".

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Bustin también hizo referencia a lo que ocurre con el cerebro a medida que las personas envejecen: “ A medida que envejecemos, el desempeño de algunas de nuestras habilidades cognitivas declina. Las más afectadas son la memoria y la velocidad de procesamiento. Más lentamente lo hacen los conocimientos generales, el vocabulario y el conocimiento semántico. En cambio, el procesamiento emocional, la capacidad para ponerse en el lugar del otro y la capacidad de atribuir estados mentales a otros individuos son, por el contrario, funciones cognitivas que se mantienen intactas con el correr del tiempo. Es importante aclarar que si no hay una enfermedad específica que destruya las neuronas, como es el caso de una demencia, la mayor parte de ellas permanece saludable hasta la muerte. Incluso, estudios recientes han demostrado que a los 90 años continúa produciéndose la generación de nuevas neuronas. Se siguen produciendo nuevas conexiones cerebrales que posibilitarían nuevos aprendizajes”.

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Imagen ilustrativa | "Mantener buenos hábitos para cuidar nuestro cerebro en la vida cotidiana es el método más efectivo con el que contamos actualmente para disminuir el riesgo de tener un deterioro cognitivo", sostiene el especialista Julián Bustin.FOTO: Shutterstock

“Las personas mayores tienen una ventaja fundamental que no se posee en ningún otro momento de la vida. Es indudable que mucha experiencia y el conocimiento es propio de la tercera edad. Esta cualidad positiva aumenta a medida que avanza la edad y compensa muchas de las pérdidas en otras áreas cognitivas. Un simple ejemplo, es probable que a una persona mayor le tome más tiempo resolver un crucigrama que a una joven, pero el número de respuestas correctas probablemente va a ser altamente mayor”, agregó.

Qué hacer para la salud del cerebro. Mantener buenos hábitos para cuidar nuestro cerebro en la vida cotidiana es el método más efectivo con el que contamos actualmente para disminuir el riesgo de tener un deterioro cognitivo. Inclusive si uno está genéticamente predispuesto a tener ese deterioro.

Factores importantes para mantener la salud cerebral además de mantenerse cognitivamente y socialmente activo son:

  1. Ejercicio físico. Es común que los mayores piensen que hacer ejercicio físico es un asunto de la juventud. No es necesario correr un maratón de 42 kilómetros para hacer actividad física. Caminar, trotar, hacer yoga o bailar son algunas opciones que pueden tomar las personas mayores para mantener su cuerpo activo. Es importante recordar que no importa qué se haga, siempre el ejercicio físico es beneficioso, no sólo para nuestro cuerpo sino también para nuestro cerebro. 
  2. Alimentación saludable. Resulta importante conocer aquellos alimentos que influyen en el correcto funcionamiento del cerebro para incluirlos en la dieta. En primer lugar, los cereales y legumbres, que por contener vitaminas del complejo B, participan en importantes reacciones del sistema nervioso, favorecen el desarrollo cognitivo y aportan energía para transitar el día. También las frutas y hortalizas protegen al cerebro, por su alto contenido de varios antioxidantes tales como la vitamina C, A. En tanto, las carnes aportan proteínas de alto valor biológico. Por último, los aceites y frutos secos contienen vitamina E, un potente antioxidante que protege a las neuronas de los radicales libres y son fuente de ácidos grasos esenciales (Omega 3, 6 y 9), que ayudan a mejorar la comunicación entre neuronas.
  3. Control de factores de riesgo cardiovascular. Como concepto general, todos los factores que afectan al corazón impactan negativamente en el cerebro. En este sentido es fundamental el control estricto de la hipertensión arterial, la diabetes, el sedentarismo, las alteraciones del colesterol y triglicéridos (dislipidemias), el tabaquismo y la obesidad.
  4. Dormir bien y disminuir los niveles de stress.

“La estimulación intelectual, una dieta saludable, reducir el estrés, practicar actividad física, dormir bien, controlar los factores de riesgo vascular y tener una vida social activa han sido identificados como factores que pueden ayudar a proteger nuestro cerebro. Las personas que se mantienen estimulados social, física y mentalmente son las que muestran un envejecimiento cerebral saludable y una percepción subjetiva de la edad menor que la edad cronológica en su DNI”, concluyó el especialista de INECO.

FeL


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