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SOCIEDAD / Tras la muerte de Rocío Gómez
miércoles 9 enero, 2019

Principal referente de buceo del país explicó los riesgos de un "bautismo"

Guillermo Ghiotto, Director de la Escuela Nacional de Buceos y Actividades Subacuáticas, habló con PERFIL sobre lo sucedido a la turista argentina en Tailandia, que perdió la vida luego del accidente.

por Anabella Gonzalez

pura vida diving 09012019 Foto: pura vida diving

Rocío Gómez, de 39 años, estaba de vacaciones en Tailandia cuando decidió bucear por primera vez, pero la actividad resultó de la peor manera. En su “bautismo” de buceo del 17 de diciembre tuvo un incidente: se perdió durante la inmersión y la encontraron sin el regulador para respirar en la boca.

Cuatro días de internación más tarde, la mujer falleció, y las causas de su muerte no han sido esclarecidas. Guillermo Ghiotto, Director de cursos y entrenamientos de la Escuela Nacional de Buceo y Actividades Subacuáticas (ENBAS), habló con PERFIL sobre el caso de Rocío Gómez, y los riesgos que los “bautismos” de buceo pueden presentar.

“Cuando alguien bucea por primera vez, como el caso de esta chica que nunca había buceado, se habla de un ‘bautismo'. En ese proceso la persona debe ser acompañada de cerca por un instructor. Se hacen a poca profundidad, a no más de 5 o 6 metros” detalló Ghiotto, quien se desempeñó además como instructor de buceo de la Armada Argentina.

Rocío tuvo el accidente mientras pasaba su primer día de buceo con instructores de "Pura Vida", una escuela co-dirigida por españoles en Koh Tao, en el golfo de Tailandia.

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Rocío Gómez tenía 39 años y estaba de vacaciones en Tailandia desde mediados de diciembre.

“Por un tema de costos y de afluencia de gente interesada, está pasando que baja un solo instructor con cuatro personas a cargo. Ese es el grave error. Es necesario que un instructor cuide solo a una persona, que es alguien que no sabe nada de la actividad. Abajo del agua no se puede controlar a cuatro o cinco personas a la vez”, explicó Ghiotto.

“Muchas veces esto sucede porque, para que la actividad sea más rentable, le dan más personas a cargo a un solo instructor. Pero prestar atención a varias personas no se puede hacer, todos necesitan la máxima atención en ese momento”, reiteró.

Por la información que se conoció de las circunstancias del incidente en la isla Koh Tao, la víctima se habría extraviado la inmersión junto con otro principiante, una buceadora con experiencia y el instructor, quien estaba a cargo de la seguridad y supervisión en el agua.

Otro buceador encontró a Rocío poco después, a unos 6 metros de profundidad, sin el regulador para respirar en la boca. En el barco donde se trasladaban se le realizaron los primeros auxilios, y la llevaron al hospital de la isla de Samui cercana a Koh Tao para asistirla, pero el 21 de diciembre falleció.

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El especialista, quien es además es profesor y capacitador de instructores, consideró que sin dudas el caso de Gómez se trata de “una negligencia” de quien estaba a cargo de ella.

“No puede bajar con cuatro o cinco personas, es una locura. Es muy grave que un instructor pierda de vista a un bautizado”, dijo, y agregó: “Esto no hubiera pasado si hubiera un profesional por cada persona. Es una negligencia de la empresa y del instructor”, sentenció.

Al respecto, explicó que la importancia del acompañamiento durante un “bautismo” radica en que muchas veces la gente no se adapta, sufre claustrofobia y puede tener hasta un episodio de pánico.

Cómo es la isla Koh Tao, el lugar donde murió la argentina en una clase de buceo

Por ese motivo, comentó, es de suma importancia que un profesional capacitado siga de cerca el comportamiento de quien practica la actividad por primera vez.

“En ocasiones sucede que entran en pánico, y quieren subir rápido a la superficie por desesperación. Hay que tener en cuenta que no se puede subir más de 15 metros por minuto, porque eso representa un riesgo”, apuntó.

Lejos de tratarse de un caso aislado, el referente de la ENBAS consideró que este tipo de accidentes son frecuentes. “Hace 30 años que me dedico al buceo, y esto se convirtió en un negocio donde muchos buscan sólo facturar", señaló.

"Hoy un curso se da en tres clases, no hay práctica suficiente, no se enseña nada. Esto es un problema a nivel mundial”, concluyó.


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