jueves 30 de junio de 2022
SOCIEDAD tendencia en la costa, cordoba y la patagonia

Familias y amigos eligen irse de vacaciones en ‘casa compartida’

Algunos buscan reducir gastos, otros disfrutar de una propiedad con más comodidades y pasar más tiempo juntos.

17-01-2015 13:04

Desde  Mar del Plata / Pinamar

Por cuidar el bolsillo, pero también para disfrutar de un lugar más grande y cómodo; compartir más tiempo con quienes se ve poco durante el año, o, simplemente, porque se disfruta de cocinar, ordenar y organizar salidas en grupo, las vacaciones modelo “casa compartida” son cada vez más habituales. Y no sólo en la costa atlántica: también en destinos como la sierra cordobesa o la Patagonia.

Los matrimonios de Claudio y Sandra Patriarca y Claudio y Gloria Cordaci tienen dos hijas cada uno y desde hace diez años, pasan un mes de vacaciones en Pinamar. “En septiembre ya pagamos el alquiler de la casa que elegimos desde hace cinco años”, cuenta Sandra. Comparten carpa en el balneario CR y pautan normas básicas de convivencia. “Todos tenemos roles. Hay derechos y obligaciones, y normas estrictas, por ejemplo, con el ruido si alguien está durmiendo”, dice. Comparten todas las comidas y cada familia paga una quincena.

En Mar del Plata, dos familias de Concordia, Entre Ríos, alquilaron un chalet en Punta Mogotes. “Es la segunda vez que viajamos con otra familia”, cuenta Julio, que tiene tres hijos con Graciela. Comparten casa con Martín, Laura y su hija Victoria. “La pasamos bien, disfrutamos la casa y la playa”, cuenta Julio. Si bien la idea es dividir gastos y comidas, cada uno hace sus propios planes.

Como en casa. Ese parece ser, aun más que el precio, el requisito de quienes eligen este tipo de vacaciones. Diego Noriega, CEO de SegundoHogar.com, un sitio que nuclea alquileres de casas particulares para vacaciones, asegura que esta tendencia va en notable crecimiento. “En general, el argentino va de vacaciones con su familia extendida –padres, suegros, hermanos– y esta modalidad de alquiler beneficia a aquellos que buscan amplitud, comodidad y buen precio. Lo mismo pasa con grupos de amigos”, dice. “Es como estar en casa, pero en otra ciudad”, agrega.

María Sagrario tiene en Mar del Plata una administración de casas en alquiler. “Es habitual que dos o tres familias compartan casas. Es más cómodo, están juntos y ahorran parte de los gastos”, cuenta. Ofrecen casas grandes de más de cuatro ambientes, con pileta y quincho. Los valores van desde $ 1.300 a $ 2.500 por día, con un jardín más amplio. Las familias que quieren descansar en grupo eligen Los Troncos, la zona de los bosques o Punta Mogotes.

Carolina Valet y su marido tienen dos hijos, uno de cinco y una beba de nueve meses. Alquilaron en San Javier, en Traslasierra, una cabaña de súper lujo para ocho personas. Van con Juan y Lala, sus mejores amigos, y sus dos hijos de 5 y 3 años. Es la primera vez que alquilan juntos. “Es la mejor manera de acceder a un alojamiento de más categoría, además para nosotros es lindo convivir con nuestros amigos, a los que vemos siempre apurados durante el año”.

La cabaña tiene pileta privada, servicio de mucama y jacuzzi. “Los hombres hacen asados, los chicos juegan afuera, y cada familia tiene un baño y su área separada. No tenemos que estar todo el día juntos si no queremos”, asegura. Pagan $ 2.200 por día, y lo dividen por dos.

Para Celina Azlor, la experiencia fue internacional: “Eramos 14 en una casa en Arelauquen. Tenía nueve cuartos, y estábamos todos muy cómodos. Organizamos varias excursiones, hicimos asados, caminatas. La mayoría no conocía Sudamérica, así que estuvo muy bueno”.

Inmobiliarias no quieren alquilarles a jóvenes
Era una postal clásica: grupos de adolescentes que alquilaban un departamento, y pasaban las vacaciones sin padres, entre días de playa y noches de boliche. Pero hoy, en la costa atlántica, los dueños de propiedades aseguran estar hartos de los desmanes y es difícil encontrar inmobiliarias que acepten a jóvenes solos.

Según cuentan en Aníbal Ferreira Propiedades, de Mar del Plata, el 95 % de los clientes les exige que los alquileres sean sólo a familias. Otras veces, la decisión viene por parte de los mismos establecimientos. “Lo analizamos en caso de grupos de más de 25 años, porque después hay problemas y somos la cara visible”, indican en A. A. López Beátriz. En Pinamar, las principales inmobiliarias consultadas coincidieron en la tendencia, que, según explican, ya está generalizada en la Costa.
La alternativa hoy son los alquileres directos, que exigen un mayor de edad responsable y un depósito por posibles rupturas.

En esta Nota