SOCIEDAD
Cultura y billetera

La Fundación Pablo Neruda pide dinero para no vender las casas del poeta chileno

Tras más de dos años de pandemia, los ingresos del organismo encargado de preservar el patrimonio del escritor se redujeron drásticamente. Sólo alcanzan para pagar sueldos, limpieza y seguridad; está freezado el proyecto de armar un espacio para su obra, en Santiago de Chile. El gobierno de Chile les negó ayuda y piden cooperación internacional.

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Casa en Santiago de Chile | Agencia Afp y Shutterstock

La Fundación Pablo Neruda, que administra el patrimonio del poeta chileno que falleció en 1978, solicitó el 7 de abril un pedido de ayuda económica para poder continuar con la preservación adecuada del patrimonio arquitectónico del poeta.  

Tras más de dos años de pandemia, se ve resentido el funcionamiento de las tres casas-museos de Pablo Neruda, el Premio Nobel de Literatura 1971.

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Pablo Neruda (der.) junto a su amigo y camarada Salvador Allende.

Las dos casas en la costa central de Chile, en el balneario de Isla Negra y en el puerto de Valparaíso (La Sebastiana, y otra en el centro de Santiago de Chile (La Chascona), a los pies del cerro San Cristóbal en la capital del país, son uno de los principales atractivos turísticos de Chile que, en épocas “normales” eran visitadas por 350.000 turistas cada año.

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Como era previsible, la pandemia de coronavirus obligó a cerrar las puertas de las tres casas que el poeta construyó o remodeló. 

Las tres viviendas, que atesoran todos sus recuerdos a lo largo de una vida de viajes, aventuras y representaciones diplomáticas sólo pudieron reabrir sus puertas, en septiembre del año 2021, pero respetando aforos y restricciones sanitarias.

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La Sebastiana, en el Cerro Bellavista de Valaparaíso.

Esas limitaciones minaron la economía de la Fundación ya que, a la fecha, las tres casas juntas sólo reciben el 15% de las visitas que solían tener antes de que el Covid-19 amenazara la salud mundial. 

"Estamos en una situación muy compleja. No dan las cuentas ", se sinceró Fernando Sáez, el presidente de la Fundación Pablo Neruda, cuando convocó a los periodistas a una rueda de prensa con medios nacionales y extranjeros para lanzar un alerta mundial sobre la situación.

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La casa de Isla Negra, longitudinal y pensada como un mascarón de proa.

Sáez comentó además que, mientras las casas permanecieron cerrados, el personal de la Fundación percibió la mitad de su salario habitual y los gastos se limitaron a conservar el servicio de limpieza y seguridad, habida cuenta de la cantidad de objetos de gran valor que albergan las tres viviendas de Pablo Neruda, la mayor parte de ellos traídos o hechos traer por su dueño de sus innumerables viajes por el mundo.

"No quiero pensar en el hecho de que se cierren las casas de Neruda", confesó Sáez, presidente de Fundación Pablo Neruda.

Sin embargo, hoy las cuentas no dan ni para proseguir con el normal funcionamiento ni para acceder a uno de los proyectos más atractivos para la Fundación: abrir un nuevo espacio de mil metros cuadrados, dedicado a la obra del poeta chileno. 

El nuevo proyecto se emplazaría justo en frente de La Chascona, la casa santiagueña, en pleno barrio bohemio de la capital chilena. Neruda mismo bautizó a esa vivienda La Chascona, ya que le encantaba poner sobre nombres a sus parejas y su tercera esposa, Matilde Urrutia, era una soprano de cabello pelirrojo

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Isla Negra, su propio balneario frente al mar.

Antes de la pandemia, gracias a la recaudación que dejaba la venta de las entradas a las tres casas, la Fundación recibía hasta US$ 320.000, y otros US$ 200.000 en concepto de derechos de autor del escritor comunista que estuvo a punto de ser candidato a la presidencia de su país cuando finalmente fue preseleccionado Salvador Allende.

Aunque todas sean diferentes, las tres casas que tuvo Pablo Neruda en vida convergen en la adoración al mundo marino, aunque la de Santiago de Chile, obviamente no mire al mar. En ellas hay mascarones de proa, elementos marinos, colecciones de botellas, sombreros, instrumentos de navegación, mariposas, caracoles, estampillas y mucho más.

Pablo Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973, a los pocos días del golpe de Estado que derrocó a su gran amigo, el socialista Salvador Allende (1970-1973). Las causas de su muerte, atribuidas oficialmente al agravamiento de un cáncer, son investigadas por la Justicia chilena tras una denuncia de que pudo haber sido envenenado.

mm / ds