Nació entre máquinas de escribir y con una lente sobre ella, ya que sus padres, el fallecido creador y dueño de Ambito Financiero, Julio Ramos y su madre, la ex Miss Mundo, Silvana Suárez, nunca tuvieron un bajo perfil. En los años '90, Ramos cimentó su poder con el diario y entendió que mostrar en notas a su familia, posando en sus casas de Buenos Aires y Punta del Este, e incluso durante algunos viajes, era una manera exhibir un costado más humano. Pero cuando Julia y su hermano menor Augusto entraron en la preadolescencia, optaron por el perfil bajo –y sus padres alentaron esa decisión– cuando el divorcio de Julio y Silvana tomó ribetes escandalosos.
Hoy, a los 22 años, la joven decide romper esa postura porque abrió Holbox, una galería de arte ubicada en Palermo donde exhibe algunas fotografías suyas y muchas de otros fotógrafos.
—¿Cuándo comenzaste?
—Habrá sido a los 14 años. Mi mamá había hecho un curso, tenía un par de cámaras. Vino de ella la fotografía. También pinto.
—Pensé que me ibas a decir de parte de tu padre...
—No... Mi viejo era bastante inútil con la tecnología (risas). Un día me compré una Reflex semi profesional y empecé con eso. Era un pasatiempo en el colegio. Después estudié un año Comunicación Social pero no me enganché y me dije: “Quiero sacar fotos”.
—¿Pensaste en algún momento ser periodista?
—Sí, estaba entre eso y publicidad. Me encanta el periodismo pero sentí ganas de hacer un poco lo mío. Mi papá era tan buen periodista que quise salir un poco de ese lugar. Ademas sentí que iba a estar muy condicionada. Creo que por haber crecido donde crecí, rodeada de periodistas, me quería ir a ver a otro lado. Ya lo conocía tanto el rubro que dije: “Vamos a explorar otra cosa, esto ya sé cómo es...Alguna vez escribí una nota con mi papá y estuvo divertido.
—Contame eso por favor...
—Fue en Ambito Financiero. Yo tendría 15 años y estabamos de vacaciones en Punta del Este. Iba a los desfiles de Roberto Giordano y yo escribía las notas. Era una pavada pero me divertía. ¡Y hasta las firmaba!.
—¿Y tu papá leía lo que escribías antes de publicarlo?
—¡Obvio! Y me la trataba de cambiar toda la nota (risas). Nos peleábamos, yo le decía: “!Para qué me decís de escribirla si luego me la querés cambiar toda!”.
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