SOCIEDAD

Muere una testigo de Jehová por no querer recibir transfusión

Por Ariel Bogdanov. Fue en la ciudad de Córdoba y era una obstetra que había sido atropellada por un colectivo.

La obstetra llamada María Irene había ingresó al centro asistencial con heridas en su brazo y pierna derecha y traumatismos en el tórax y el abdomen.
| cedoc

La ciudad de Córdoba se encuentra conmocionada por la muerte de la médica que se opuso a recibir una transfusión de sangre por ser Testigo de Jehová. La mujer, una obstetra de 74 años estaba internada desde el miércoles pasado, luego de sufrir un grave accidente de tránsito.

Según informó la policía el deceso se produjo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio al no ser sometida al tratamiento adecuado debido a su fe religiosa. La profesional había sido atropellada por un colectivo de la empresa municipal Tamse, en pleno centro del barrio San Vicente el miércoles pasado y al ingresar en el Hospital de Urgencias su estado era grave, pero se encontraba lúcida. Consciente de su grave situación, la obstetra solicitó a los médicos a cargo que no le realizaran una transfusión de sangre por profesar la fe de los Testigos de Jehová.

La obstetra llamada María Irene había ingresó al centro asistencial con heridas en su brazo y pierna derecha y traumatismos en el tórax y el abdomen. Debido a la gran cantidad de sangre perdida, y a la falta de tratamientos adecuados, el cuadro clínico de la médica fue empeorando con el correr de los días y las esperanzas de vida se fueron diluyendo.

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José Brito, encargado del Shock Room del Hospital de Urgencias, indicó que “la familia había firmado un acta donde se hacía responsable de lo que le ocurriera a la mujer” tras su drástica determinación.

Por su parte, el jefe de guardia del Hospital de Urgencias, Maximiliano Citarelli, informó el pasado sábado de la gravedad de la profesional y detalló que la mujer se encontraba en coma farmacológico. Citarelli explicó que la mujer se había negado a recibir transfusiones sanguíneas y para mejorar el estado de salud de la paciente se estaban utilizando métodos alternativos.

Algunos de los tratamientos utilizados fueron en base a la Eritropoyetina, una hormona que estimula la médula ósea para que el organismo comience a producir los componentes de la sangre, pero los resultados fueron infructuosos.

El Comité de Bioética del hospital emitió un comunicado explicando que los médicos que atendían a la mujer "tuvieron que admitir su expresión de voluntad" en razón a la ley 26.529, sobre Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud.

Los testigos de Jehová respetan lo que dice la Biblia, que insta a no incorporar sangre al cuerpo, según se señala en el libro de Hechos 15:28 y 29, por lo que deciden no aceptar transfusiones de sangre, pero sí tratamientos médicos sustitutivos.