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SOCIEDAD / Opinión
lunes 5 noviembre, 2018

Escasas soluciones para un delito que sigue en aumento

Análisis del titular de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados de la Nación sobre el robo de celulares.

Juan Fernando Brügge (*)

Los robos de celulares aumentaron en el primer semestre de 2018. Foto: NA

Nuevamente, y ya convertido en un delito instalado en la sociedad, el robo de celulares volvió a transformarse en noticia. Esta vez no dejando al azar ningún movimiento de los delincuentes: robo, violencia, instalación del miedo, agresión.

Si presumían que gracias a las nuevas políticas del gobierno, y particularmente a la disposición del Ministerio de Seguridad de bloquear los  teléfonos con líneas anónimas, sin identificación–más conocidos como celulares con tarjeta-, bajaría el delito del robo de celulares, se equivocaban. Y para no perder la costumbre: con una campaña masiva que ponía en un falso jaque a usuarios de celulares sin registrar. Se suponía que sólo con un registro de las líneas y sus dueños, el robo iba a mermar. Los hechos demuestran una vez más, que es insuficiente.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando las compañías de celulares reciben denuncias por robos? Sencillo: las empresas bloquean la línea, por lo tanto, esta queda en suspenso hasta que el usuario posea otro equipo y la recupere. Mientras tanto, el aparato robado, en mano del circuito delictivo, inmediatamente ingresa a la reventa. Se transforma en un “nuevo” equipo en las vidrieras de las cuevas que no logran cerrar. Y mucho hemos visto de los operativos contra las cuevas, pero seguimos siendo espectadores y protagonistas de estos amargos sucesos.

El código IMEI, un número único que permite que los celulares sean identificados por su usuario y la respectiva compañía telefónica, sirve para estos casos. Un bloqueo de la línea no garantiza un bloqueo del aparato. Un bloqueo del IMEI sí lo hace.

Por esta razón, las campañas parche o las cortinas de humo para intentar reducir o erradicar este común flagelo que azota a la sociedad, no sirven. Una herramienta infalible para detenerlo es cortar de raíz el circuito del crimen: inutilizar de manera permanente el celular, frenaría el robo.

Se atacan presuntamente varios frentes sin mucho resultado, prueba de ello es el nuevo robo masivo ocurrido hace pocas horas en un restaurante del barrio de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires. En el hecho fueron asaltados veinte comensales, por tres delincuentes, se llevaron dinero, joyas, y los celulares. Pero antes de escapar del lugar, vaciaron la caja del local gastronómico.

He presentando un proyecto de ley –denominado Alerta-, que tiene como bases la experiencia de Ecuador, Colombia y Perú, donde el registro de los IMEI vinculados al titular de la línea ha producido una baja importante en los robos. Celular robado, celular bloqueado. Propongo el bloqueo inmediato de todos los celulares cuyo registros identifiquen que sus IMEI han sido clonados. A simple vista, depende de un sencillo mecanismo técnico, pero ¿por qué no se implementa? ¿Cuáles son las razones por las cuales habiendo soluciones posibles, aún se siguen robando aparatos?

Todo indica que los costos para reinstalar una línea, habiendo eliminado el clon, es demasiado alto para las empresas de telefonía celular; concluyo que la seguridad y la vida de los argentinos está muy por debajo de los intereses de estas grandes corporaciones.

(*) Diputado Nacional (Democracia Cristiana). Presidente Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados de la Nación.


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