El Monumental será este sábado el escenario de un cambio que el fútbol porteño no ve desde finales del siglo pasado. Por primera vez desde 1998, River Plate recibió el visto bueno de los organismos de seguridad para vender bebidas alcohólicas durante un partido oficial. La iniciativa, que se implementará para el encuentro frente a Tigre por la cuarta fecha del Torneo Apertura, marcará un quiebre en la gestión de los estadios en la Ciudad de Buenos Aires y buscará transformar la jornada bajo un modelo de mayor confort para el espectador.
La implementación de esta prueba piloto seguirá un protocolo de máximo control para evitar cualquier tipo de incidente. La venta no será generalizada, sino que se limitará a zonas internas delimitadas como los palcos 360, los espacios de “hospitality” y sectores específicos de las plateas San Martín y Belgrano. Para acceder a una bebida, los socios deberán ser mayores de 18 años y realizar una compra nominal y anticipada a través de RiverID, con un límite de ocho horas antes del inicio del juego. Además, el club restringirá el consumo a dos vasos por persona y prohibirá estrictamente el traslado de los envases hacia las tribunas generales.

Esta decisión terminará con una prohibición que comenzó en mayo de 1998, cuando la Ley 24.788 y el Decreto 1032 prohibieron el alcohol en los estadios y en un radio de 500 metros a la redonda. En aquel entonces, la normativa buscó frenar la escalada de violencia entre las hinchadas y mejorar el orden público durante los espectáculos deportivos. Durante casi tres décadas, la lógica de la restricción total se mantuvo activa, ya que se consideró al alcohol como un detonante directo de los desmanes en las canchas argentinas.
El regreso de la cerveza a las gradas tuvo antecedentes cercanos, aunque con diferencias importantes. En 2022, el estadio de Estudiantes de La Plata permitió la comercialización, pero se trató de una versión sin alcohol, al igual que el ensayo que realizó el propio River durante un Superclásico en 2023. Lo que ocurrirá este sábado en Núñez dará un paso más allá al incluir bebidas con graduación alcohólica por primera vez en la era moderna del fútbol profesional porteño, diferenciándose incluso de experiencias internacionales recientes como el Mundial de Qatar, donde prevaleció la prohibición.
Desde la dirigencia de River, la medida respondió a una política de modernización que intentó alejarse de la denominada "lógica de la represión". El club eliminó rejas y bajó la altura de los alambrados en las populares para tratar al público con mayor libertad y confianza. Según explicaron desde la institución, la respuesta positiva de la gente ante la quita de barreras físicas permitió apostar por este nuevo servicio. Para River, este proceso de cambios buscó que el hincha no sea tratado como "ganado", sino como un protagonista responsable del evento deportivo.
El trasfondo legal y el control de la violencia
La prohibición de finales de los 90 se estableció principalmente como una herramienta para prevenir choques entre las facciones violentas. Durante 28 años, la norma se mantuvo inalterable en la Ciudad de Buenos Aires, consolidando un modelo de seguridad basado en la restricción. El permiso actual representó un cambio de visión en los entes reguladores, que ahora permitieron "islas" de consumo controlado bajo identificación digital. Esto resultó la clave para que los organismos de seguridad autorizaran la innovación en el Monumental.
En las competencias organizadas por la FIFA, la venta de alcohol suele ser un punto de negociación comercial que se repite. Mientras que en la mayoría de los mundiales fue una práctica habitual, la experiencia de Qatar 2022 mostró que las leyes locales pueden imponerse sobre los acuerdos de “la entidad madre del fútbol”. River tomó nota de esos sistemas para diseñar uno en el que la preventa nominal funcionará como un filtro previo, evitando el consumo masivo y descontrolado que motivó las leyes de 1998 en Argentina.
La venta de cerveza formará parte de un plan integral que convirtió al Monumental en uno de los estadios más avanzados de la región. La creación de zonas VIP y servicios de alta gama buscó que la estadía del público sea más placentera y acorde a los estándares mundiales. El objetivo final del club fue integrar servicios de calidad a la “mística” del fútbol local, confiando en la responsabilidad de los asistentes.
TC/ML