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Alberto Fernández: “En la Fiesta de Olivos, debí haber dicho: ¡Paren esto de inmediato!”

El ex presidente participó del Ciclo de Entrevistas organizado por la Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA). Defensa de la cuarentena. Justificación de la inflación. El Vacunatorio VIP. Cristina Kirchner. Y su versión sobre la violencia contra Fabiola.

El expresidente Alberto Fernández en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
El expresidente Alberto Fernández en la entrevista con Jorge Fontevecchia. | Marcelo Dubini

Existen muchas encuestas en las que su gobierno aparece con la peor imagen de todos los presidentes que asumieron desde el regreso de la democracia. ¿Usted qué opina?

—Muchas de esas encuestas son encuestas tendenciadas, hechas directamente por el mismo Gobierno, que intentan poner en evidencia cosas que no son. También tengo claro que yo, desde que dejé el gobierno, he sido objeto de un proceso de cancelación y de tergiversación del Gobierno, algo absolutamente peligroso, dañino y descalificable, y que, bueno, puede ser que muchos argentinos sientan que mi gobierno no colmó las expectativas que tenía, y eso sí lo puedo entender. Pero yo no tomé 57.000 millones de dólares. Yo no permití que se fueran de la Argentina 27.000 millones de dólares, Y yo no perseguí opositores en la justicia, eso lo hizo Macri. Yo no hice la Ley Bases, que fue un desmembramiento de todo el sistema legislativo argentino. Yo no perseguí opositores. Yo no perseguí periodistas. Yo no aumenté la deuda en 30.000 millones de dólares, eso lo hizo Milei. Cuando vos mirás los datos de mi gobierno, hay que hacerlo teniendo en cuenta las reglas de Ortega y Gasset para el ser humano: el hombre y sus circunstancias. Las circunstancias que rodearon a mi gobierno fueron patéticas, claramente patéticas. Un gobierno que llegó y la Argentina estaba en default, me pidieron que por favor parara la investida del dólar porque no podían pararla. Es así como entré al gobierno. Estaba totalmente diezmada la salud pública. Y el día 99 tuve una pandemia que duró dos años. No la hice durar yo, es lo que la Organización Mundial de la Salud dijo. Y se habla mucho de la pandemia, se repiten muchas imbecilidades, pero esta es la verdad. ¿Ustedes saben cuánta gente se contagió en la pandemia? Nadie lo sabe. Lo que sí saben es que murieron 130.000 personas, que por supuesto nos duele a todos, pero lo que nadie sabe es que se contagiaron 11 millones de personas, quiere decir que la salud pública salvó a 10.870.000 personas. Y cuando lees The Lancet, ves que Argentina está entre los países que mejor trató la pandemia y con los mejores resultados. Salimos de la pandemia y entramos a una guerra. Y yo explicaba que se había desatado un problema inflacionario por la guerra entre Ucrania y Rusia, porque son grandes proveedores de alimentos y además proveedores de energía. La energía y los alimentos aumentaron exponencialmente y volvió el problema de la inflación. Y fue para nosotros un gran problema. Cuando nosotros lo explicábamos me decían eso es una locura, pero ahora están viviendo lo mismo.

—Considerando este balance positivo que hace sobre tu gestión, ¿cuál es la responsabilidad que tuvo el peronismo en la elección de 2023, cuando el electorado dio como ganador a una oposición no solo política, sino sobre todo, ideológica?

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—Yo estoy aportando datos para que ustedes los tengan en cuenta, simplemente. Porque a la hora de ponderar un gobierno tienen que tener en cuenta todo eso. Eso no quiere decir que no hayamos cometido errores, claro que lo cometimos. Algunos errores fueron de tipo personal. Esas malditas fotos de Olivos, que si bien no fui yo el causante, yo tenía la responsabilidad política de haberlo parado. Eso fue un daño inconmensurable en la credibilidad del gobierno. Claro que lo tengo presente. Yo lamento mucho que el último año no hayamos podido parar la inflación porque en el último momento se desató de un modo descomunal. Tiene una explicación que es que no quisimos endeudarnos y la sequía nos privó de 20.000 millones de dólares y entonces eso nos generó un problema fiscal serio que no pudimos contenerlo. ¿Y por qué perdimos? Yo creo que también perdimos por dos motivos. Primero, hubo un fenómeno internacional que pareció decir que lo que había no gustaba cómo funciona, entonces había que buscar otra cosa. Entonces, sin medir las consecuencias, la gente pegó saltos hacia la vereda de la oposición, pero después chocaron. Es lo que pasó en Estados Unidos. Peor ahora tuvimos en ese país más de ocho millones de personas que se movilizaron contra Trump. Nunca habíamos visto una manifestación de esa naturaleza. Y en Argentina vamos camino a lo mismo. Después hay un elemento que yo creo que la gente ponderó muy negativamente que fueron las disputas internas, porque las disputas internas son vistas por la sociedad como disputas por el poder y eso es algo tan lejano a la gente que descalifican mucho a un gobierno que hace eso.

zoom, entrevista Alberto Fernandez

—En la pregunta anterior se refirió a "las malditas fotos de Olivos". ¿Qué opina de hoy de la fiesta de cumpleaños que se hizo en Olivos, dentro de ese contexto de pandemia donde tantas personas fallecieron?

—Eso no tiene ninguna explicación. No tiene ninguna explicación. Esto no lo digo ahora, esto lo dije siempre. No tiene ninguna explicación, no debería haber ocurrido. No fui el organizador pero sí me recrimino que cuando vi que eso estaba pasando yo debí haber dicho: ¡Paren esto de inmediato! ¡Se van todos! Me pregunto a mi mismo ¿Por qué no lo hice? Bueno, porque la verdad es que Olivos en esa época estaba repleto de gente, de hecho yo venía de una reunión donde había más gente que en esa cena. Y entonces no tomé la dimensión del problema. ¿Pero fue un error? Absolutamente, y por eso yo, a diferencia de otros, cuando el tema se denunció penalmente, lo único que hice fue someterme a la justicia. No hablé con ningún fiscal, no mandé a ningún intermediario a hablar con el juez y los fiscales dijeron que yo tenía que reparar el daño y reparé el daño como me mandaron simplemente.

—Usted habló de las internas que se vivieron durante su gobierno. ¿Qué grado de responsabilidad le atribuye a Cristina Kirchner en las dificultades que atravesó su gestión?

—A mí me parece que hay un problema de base, que es que si yo era el presidente tenía que escuchar a la vicepresidenta pero no tenía que obedecerla. Son dos cosas diferentes: escucharla sí, obedecerla no. Porque además teníamos y tenemos miradas diferentes sobre muchas cosas. De cualquier modo, voy a ser muy franco: yo creo que Cristina está pasando un momento muy ingrato, injustamente, y por lo tanto, la verdad es que me cuesta hablar sobre ese tema, porque es como patear un caído. Y yo en este momento lo único que quisiera es tenderle la mano a Cristina. Ahora si esta pregunta me la haces dentro de 5 años te juro que tendré la respuesta bien.

—Volviendo al tema de la pandemia ¿Considera que fue o no un error haber hecho una cuarentena tan larga?

—Nosotros lo que hicimos fue algo que se llamó el aislamiento social obligatorio, lo que recomendaba la Organización Mundial de la Salud. La palabra cuarentena es el aislamiento de una persona durante por lo menos cuarenta días, eso no existió nunca. Vos seguías viviendo con tu familia, si vos eras trabajador esencial, trabajabas. La obra pública siguió operando, los hospitales también. Obviamente, el personal de salud siguió trabajando, las fuerzas de seguridad siguieron trabajando, los restaurantes empezaron a ofrecer la modalidad del delivery, que ahora ya se popularizó mucho. Con el correr del tiempo se fueron levantando esas medidas y entonces volvió el teatro, volvió el cine y poco a poco se fue recuperando toda la actividad. Cuarentena es una imbecilidad que pusieron los opositores, la idea de que vivimos la cuarentena más larga del mundo, un delirio. Además también es necesario recordar que yo fijaba pautas generales y que algunos las respetaban y otros no. Porque vivimos en un país federal y entonces los gobernadores decidían lo que hacían, algunos eran muy estrictos como Formosa. Otros, en cambio, eran muy permisivos: Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires. Fueron decisiones que tomaron individualmente los que gobernaban. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires decidió volver a las clases prematuramente, después retrocedió y después volvió a abrir. La Organización Mundial de la Salud ya nos avisaba que los chicos jóvenes y los niños no eran potenciales víctimas de la enfermedad, si eran transmisores de la enfermedad, y eso no se tuvo en cuenta por algunos gobiernos provinciales. Entonces a mí me parece que eso también hay que revisarlo porque nosotros nunca tuvimos cuarentena, nunca fue absoluta. Un dato: tuvimos más actividad económica en la pandemia que en el último año de Milei.

—Uno de los temas que más se cuestionaron durante su presidencia fue el llamado “Vacunatorio VIP”, ¿Usted se arrepiente de eso?

No me puedo arrepentir porque yo no estaba en el tema. Eso fue producto de una decisión del ministro de Salud. El Vacunatorio VIP es una ficción. Lo que en verdad hizo Ginés, que fue el más grande sanitarista que ha tenido la República Argentina, fue hacer que muchas personas que debían vacunarse y que estaban en la Ciudad de Buenos Aires, en vez de mandarlos hasta el Hospital Posadas, que era donde se vacunaba la gente, les dijo: "Vení, te vacunamos en el Ministerio". Vacunatorio VIP es decirle a alguien que no tenía que recibir la vacuna, te voy a dar la vacuna. Pero todos los que recibieron la vacuna estaban en condiciones objetivas de ser vacunados ¿Cuál fue el pecado de Ginés? Que alguien que estaba décimo en la cola, se vacunó. Y en ese momento fue muy cuestionado mediáticamente. Puede ser que tenga algún cuestionamiento ético, no digo que no, pero que no podemos seguir creyendo que había un lugar donde se privilegiaba gente para vacunar, eso es una falacia.

—Quisiera sacarlo del ámbito político y llevarlo al ámbito personal. En este último tiempo, la Cámara Federal confirmó su procesamiento por los delitos de lesiones graves y leves contra su ex esposa. La pregunta es concreta: ¿usted le pegó a Fabiola Yáñez?

No, eso es falso. Como no me pueden acusar de ladrón, inventaron una causa valiéndose de una persona que está en situación particular, no quiero hablar sobre ese tema. Pero inventaron una denuncia definitivamente absurda. La causa la conocen por los medios y los medios publican la mitad de la mitad. En la causa está probado que el golpe de la foto del ojo fue producto de un tratamiento estético que se hizo Fabiola el 19 de junio del año 2021. Ella dice que el golpe en el brazo se lo causé yo antes del 12 de agosto del 2021, cuando ella quiso dejar Olivos con Francisco. Pero Francisco nació en abril del 2022. La justicia de la Ciudad de Buenos Aires dice que la justicia federal no es competente para intervenir en el tema y eso hoy lo tiene la Corte Suprema de Justicia. El juez Julián Ercolini, que fue el que me procesó después fue recusado porque la Casación reconoció la enemistad manifiesta que tenía conmigo y fue el gran causante de haber inventado esta causa. A mí no me pueden perseguir por ladrón, porque no lo soy. Ni me compro casas como Adorni ni hago negociados como Macri con el peaje, con el correo o con los parques eólicos. Entonces tuvieron que inventar algo y me inventaron algo que a mí me dolía mucho. Porque las políticas de género, que yo siempre he promovido, entraron en crisis porque el promotor, supuestamente, le pegaba a su mujer. Fue la más formidable operación que he visto en mi vida y lo que lamento enormemente es que la mamá de un hijo mío se haya prestado una semejante cosa.

—Agradecemos su participación en el Ciclo de Entrevistas con estudiantes de Comunicación de la Universidad del Sur de Buenos Aires y le damos la posibilidad de cerrar con un comentario final.

—El comentario final es que ustedes son estudiantes de Periodismo y en Perfil se hace periodismo de la mejor calidad. El periodismo tiene un rol central claramente. Tengan también dimensión de la responsabilidad que supone ser periodista. Lo digo esto porque entre las cosas que no conté como logros del gobierno, y para mí son logros enormes, es que en mi gobierno no se le pagó a ningún periodista. Yo no le di publicidad a ninguna productora privada. Toda la publicidad de todo iba a medios de comunicación. Yo jamás, como ocurrió ahora con ustedes, pedí antes de la entrevista que me dijeran que me iban a preguntar. Jamás hubieran visto en un reportaje que me hacían a mi, entrar a un asesor mío y decirle al periodista que haga otra pregunta. Y el periodista decía: "Claro, claro, porque se mete en un problema con la justicia" . Eso degrada al periodismo. Pero no solamente no se tuvo en cuenta, sino que al tiempo, a ese mismo tipo le dieron el Martín Fierro como revelación periodística. ¡Asco me da, asco, asco, asco! Pero sigo creyendo que hay buenos periodistas. Y que no todos son eso.

Por Luca Abreu y Magalí Saja D’Onofrio
Estudiantes de la Licenciatura de Comunicación
Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA)