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El Larretismo mostró su plan económico para el poskirchnerismo

Lo hizo a través de Hernán Lacunza, uno de los principales referentes económicos del presidenciable Horacio Rodríguez Larreta. Anticipó al ‘círculo rojo’ local los ejes y fundamentos de lo que sería su gestión económica. Definiciones sobre política cambiaria, planes sociales, divisas, empleo y empresas estatales. “Las reformas hay que hacerlas porque todo lo que no hagamos por las buenas lo va a hacer el dólar por las malas”.

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LACUNZA. Cree que tendrán músculo en el Congreso para avanzar con reformas macro. | Cedoc

Salón colmado del Holiday Inn para la cena por los 122 años de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Buena parte del establishment local o ‘círculo rojo’, si admitimos la acepción contemporánea, se dio cita para el aniversario de la entidad que preside Manuel Tagle y que tuvo como plato fuerte el análisis de la macro de la mano de dos exfuncionarios macristas: Hernán Lacunza, exministro de Economía, y Guido Sandleris, actual asesor estratégico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa y expresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Pero más allá de la intención de presentar un diagnóstico y un análisis de la realidad, lo que se llevaron los empresarios, ejecutivos, funcionarios y miembros de la Justicia que llegaron al Holiday fue un anticipo de lo que puede ser un plan económico del larretismo. Lacunza, se sabe, fue recientemente ungido como el principal referente de la macro para el presidenciable Horacio Rodríguez Larreta. Y a su lado se sentó un Sandleris que anticipó que van a ponerse a trabajar para poner a disposición de un proyecto como el que encarna Lacunza todas las herramientas, recursos y análisis que puede aportar un espacio como el think tank de la Bolsa. 

Sin tsunami. Antes de mostrar algunas cartas, Lacunza sí se refirió al futuro de corto plazo como el 2023 y 2024 y les pidió a los empresarios no dejar de invertir: “El 2023 va a estar nublado, va a haber neblina, la inflación va a ser alta, va a costar ver los precios de los insumos, las paritarias. Pero ustedes saben trabajar en esos contextos. Es una tormenta, pero no un tsunami, un tsunami es una hiperinflación. No va a pasar. Sigan invirtiendo. Soy optimista para 2024 porque veo una demanda de cambio más arraigada de lo que había en 2015, con la inflación en 100% el changuito del súper sube todas las semanas. Va a hacer 12 años que el empleo está estancado, todos nos damos cuenta de que el populismo es un verso”, dijo. 

Remarcó que para empezar a trazar un camino de recuperación económica hay que enfocarse en alcanzar dos objetivos: generar empleo y divisas. “Sin divisas vamos a naufragar. No es que tengamos restricción externa, es interna. No es que no generamos divisas, no las podemos retener ni siquiera compulsivamente. Y sin empleo no alcanza, los planes sociales, el empleo público no son suficientes, se pagan con impuestos o inflación”.

En esa línea sostuvo que es clave pensar en la solvencia fiscal porque no se puede gastar más de lo que ingresa. Y que hay que volver a integrarse al mundo porque “la experiencia demostró que vivir con lo nuestro no alcanza y ante cada problema la solución no puede ser más Estado.  

Tiempos y táctica. Lacunza profundizó en el concepto de que hay que trabajar para resolver el déficit fiscal que estuvo presente en 36 de los últimos 50 años y que es la génesis de las fuertes tensiones y distorsiones de la macro: la inflación promedio de la democracia es 77% sacando la híper; la pobreza promedio es 35%, una vergüenza. La verdadera reforma monetaria implica estabilización para que el Tesoro deje de ser una aspiradora de pesos. Sin eso, cualquier régimen monetario va a fracasar. Con eso, un par tienen chances. Las alquimias financieras no existen, no hay atajos, solo programas consistentes”. 

Y habló de sus tácticas, desplegada en tres convicciones: “La macro manda, se pueden hacer todas las reformas micro eficientes, pero si el dólar es un barrilete se lleva todo puesto. Pero las reformas hay que hacerlas, porque todo lo que no hagamos por las buenas lo va a hacer el dólar por las malas. Hay que entender que no va a haber tiempo, va a haber que hacerlo rápido, no va a haber crédito y sin crédito el dilema entre shock y gradualismo va a ser abstracto”. 

Unificación cambiaria y cepo. Sobre el camino hacia la unificación del tipo de cambio, remarcó que tiene que alcanzarse lo más rápido posible y en el marco de un plan macro consistente, que implique una reducción progresiva del aumento de precios. “La unificación cambiaria no se puede intentar el primer día porque no se puede saltar a un abismo sin red, pero tampoco puede demorar cuatro años porque con este enchastre cambiario, o con cepo, no hay posibilidad de desarrollo. Para ponerle un plazo, al final del primer año tenemos que tener, de la mano de un programa de estabilización, una inflación inferior a un tercio de la heredada en términos anuales. Eso va a permitir normalizar el mercado cambiario”. Así, afirmó que no se puede pensar en un solo tipo de cambio, “pero tampoco en la locura actual ni en mantener la brutalidad del cepo cambiario que rige hoy”. 

Coparticipación. Ante la presencia del ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano, Lacunza también se refirió al actual esquema de coparticipación, al que definió como un desastre, en sintonía con lo que opina el funcionario de Schiaretti. Y remarcó que es un ejemplo “de la mezquindad con la que se está construyendo la Argentina, donde los dirigentes políticos quieren ser federales para gastar y unitarios para recaudar”.

—¿No subestiman el apoyo de acompañar reformas o ajustes?
—A mí me preocupa más al desajuste que el ajuste, porque cuando no están equilibradas las cuentas públicas se genera deuda e inflación, que la pagan, principalmente, los pobres: “Cuando no están balanceadas las cuentas externas, la situación termina en crisis y devaluación, que también recae sobre los pobres. Entonces, en esa falsa dicotomía que parece haber entre las planillas y la realidad, la gente termina quedando afuera. 

—¿Un 2024 admite gradualismo?
—El dilema shock o gradualismo, sin crédito, es bastante abstracto. Y creo que a la Argentina le va a costar conseguir crédito. Lo que hay que hacer es difícil, es un desafío día a día. Lo positivo es que si hay un triunfo de Juntos por el Cambio tendríamos más músculo en el Congreso, probablemente con la primera minoría en ambas cámaras, la primera vez que puede ocurrir eso para un gobierno no peronista. El camino difícil hay que explicarlo y tiene una chance de éxito. Pero si intentamos con el fácil, no hay chances

 

Las cinco claves de Sandleris
El asesor principal del IIE de la Bolsa y expresidente del Banco Central definió, en sintonía con las propuestas de Lacunza, lo que deben ser ejes para una política económica de Estado: 

1- El sector privado debe ser el motor de la economía.

2- El sector público no puede seguir asfixiando al sector privado, el Estado tiene que bajar el gasto público para poder bajar los impuestos.

3- Tener una moneda sana, basta de sufrir inflación porque el Banco Central tiene que financiar el déficit fiscal.

4- Tener a la productividad como una obsesión, basta de regulaciones sin sentido que frenan el potencial del sector privado.

5- Integrarnos al mundo, vivir con lo nuestro no funciona.