Por ahora, ni el gobierno venezolano ni el estadounidense dieron un número oficial acerca de la cantidad de víctimas fatales que dejó el operativo militar estadounidense que secuestró a Nicolás Maduro en el complejo militar de Fuerte Tiuna. Según The New York Times, un alto funcionario venezolano habría señalado a que las víctimas fatales "son al menos 40", entre militares y civiles. Pero horas más tarde el mismo medio aumentó el número a 80, y advirtió que puede seguir creciendo a medida que avancen "las tareas de verificación" sobre las consecuencias de la Operación Determinación Absoluta, como la llamó el ejército de Donald Trump.
Según trascendió, la mayor parte de los muertos eran jóvenes militares que integraban el Batallón de Seguridad Presidencial número 6, encargado de proteger la integridad de Nicolás Maduro. Eran sargentos, tenientes, cabos e incluso algunos estudiantes de la Academia Militar, miembros de la Fuerza Armada Bolivariana que Maduro había calificado como "prácticamente imposible" de "fracturar" apenas unos días antes de la incursión estadounidense en Venezuela.
De la presión militar al arresto de Maduro: cronología de la escalada de EE.UU. sobre Venezuela
El ataque de Estados Unidos en Caracas incluyó más de 150 aeronaves que partieron de veinte bases en el hemisferio occidental y bombardearon los principales cuarteles militares chavistas hasta neutralizar la defensa aérea venezolana. Entre ellos se cuentan helicópteros, cazas F-35 y F-22, bombarderos B-1, drones y aviones cisterna. Una vez eliminada la defensa, los helicópteros en los que iba la fuerza de asalto, compuesta en su mayoría por miembros de la Delta Force, ingresaron al área. Fueron atacados, pero respondieron al fuego -lo que explicó buena parte de las muertes- y avanzaron hacia el búnker para capturar a Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El antes y el después de las bombas en el Fuerte Tiuna, la mayor base militar de Venezuela
Una foto de la agencia AFP mostró como se encontraba el Fuerte Tiuna, la mayor base militar del chavismo en Caracas, el pasado 22 de diciembre, y como lucía este sábado por la tarde, luego del devastador bombardeo estadounidense para secuestrar a Maduro. Pabellones enteros se convirtieron en pilas de restos oscuros diseminados en el piso:

El presidente Donald Trump, en una de las notas que concedió este sábado, en este caso a The New York Post, contó un detalle sobre los muertos del chavismo en Caracas, indicando que muchas de las víctimas eran de nacionalidad cubana.
La guardia cubana que cayó en Caracas
Durante muchos años se dijo que la guardia personal de Maduro estaba compuesta de agentes cubanos, ya que el mandatario chavista no confiaba ni en su propio ejército, por lo que lo rodeaba una guardia pretoriana llegada de La Habana. Trump con sus afirmaciones confirmó algo así, precisando "Sabes, muchos cubanos perdieron la vida anoche...".
"Muchos cubanos perdieron la vida, estaban protegiendo a Maduro...", agregó el presidente estadounidense, que ironizó sobre esos agentes cubanos en el sentido de que haber ido a hacer de custodios chavistas "no fue una buena decisión".
Venezuela y Cuba han estado estrechamente ligadas desde los tiempos de Fidel Castro y Hugo Chávez, y juntos han soportado las pesadas sanciones económicas impuestas desde Washington.
Cuba ha dependido por décadas de la ayuda económica y petrolera de Venezuela. Trump también habló de eso: "Cuba siempre fue muy dependiente de Venezuela, de ahí obtenían su dinero, y protegían a Venezuela, pero eso no les salió muy bien en este caso".
Después de Maduro: el plan de Trump para la región
Antes del ataque durante la madrugada del sábado, y mientras Washington acumulaba fuerzas en el Caribe, medios estadounidenses habían reportado que Maduro dependía de asesores y guardaespaldas cubanos. Trump había dicho por la mañana que no había soldados norteamericanos muertos en el ataque a Caracas, aunque admitió que algunos de los marines habían resultado heridos. "Creo que van a estar bien", declaró Trump.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó una advertencia a Cuba. "Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado al menos un poco".