Pasadas las 19.30 (hora Argentina) y ante la mirada atenta de cientos de personas en el lugar del lanzamiento, despegó con éxito el gigantesco cohete con los cuatro tripulantes de la misión Artemis II que orbitarán la Luna, por primera vez, en más de 50 años.
El lanzamiento fue recibido con hurras en todo el planeta y, también, en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. Desde 53 años atrás que los seres humanos no salían de la órbita baja del espacio terráqueo y esta misión representa un hito en la historia de la exploración espacial.
La misión Artemis II de la NASA, que lleva a bordo un pequeño satélite desarrollado en la Argentina para hacer mediciones técnicas, tiene una duración de 10 días y mantiene a la humanidad en vilo.
Cómo fue el lanzamiento y qué se puede esperar ahora
La cuenta regresiva fue seguida por millones de personas a través de pantallas y sitios de noticias. El encendido de los motores y la elevación del cohete SLS contra una enorme Luna llena despertó emociones incontenibles en las distintas zonas de la Tierra que asistían, al grito de “Go, Artemis!”, el formidable despegue de la nave hacia la Luna.
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Una vez separadas las etapas básicas del cohete, los astronautas estadounidenses Reid Wiseman (comandante), Victor Glover, Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen demoraron apenas ocho minutos en arribar a una órbita segura.
Después de la primera parte del vuelo, apareció la primera falla técnica, en las comunicaciones. “Unos 51 minutos depués del lanzamiento durante una conexión entre satélites, la cápsula Orion experimentó un tema con las comunicaciones que llevó a una pérdida temporal”, explicó Jared Isaacman, jefe de la NASA, durante una conferencia de prensa después del lanzamiento. La Agencia Espacial se encuentra analizando qué pasó.
La cápsula Orion después desplegó sus cuatro espejos solares para cargar sus baterías.
Día 1
Las primeras 23 horas se destinan a revisar sistemas esenciales, como el dispensador de agua y la eliminación de dióxido de carbono.
Los astronautas practicarán maniobras de aproximación y navegación, ya que tienen que ubicar la cápsula Orion en una órbita alrededor de la Tierra que les permita ganar suficiente empuje gravitatorio para llegar a las inmediaciones del satélite terrestre y, acaso lo más importante, poder observar la cara oculta de la Luna.
Días 2 a 4
El viaje hasta la Luna dura unos tres días. Pero la misión Artemis primero orbitará la Tierra y luego encenderá sus motores para dirigirse en trayectoria a la Luna, en lo que se llama “inyección translunar”.
Una vez en el espacio exterior, los astronautas podrán sacarse sus pesados trajes espaciales y ponerse ropa cómoda para realizar entrenamiento físico y distintas actividades de chequeo y experimentos médicos.
Días 5 a 6
Gracias a distintas correcciones de la trayectoria, la cápsula Orion entra la esfera de influencia de la Luna, que la atrae con su gravedad. En el día 6, la tripulación alcanza su máxima aproximación (entre 6.400 y 9.660 km de altura sobre la superficie lunar), al mismo tiempo que se ubica en el punto más lejano respecto de la Tierra.
Los tripulantes practicarán distintas maniobras de emergencia y realizarán experimentos científicos, además de obtener imágenes inéditas de la Luna y la Tierra. Será la oportunidad de investigar el lado oscuro de la Luna en un sobrevuelo que constituye una de las partes centrales de la misión Artemis II, cuando estarán sin comunicación con la Tierra.
Días 7 a 10
Estarán destinados al regreso a la Tierra y comenzarán con una maniobra de “honda” para reubicar la cápsula en una trayectoria terráquea.
Los tripulantes evaluarán los sistemas de recolección de residuos y ensayarán prendas de compresión destinadas a prevenir la intolerancia ortostática, una alteración cardiovascular común al volver de la microgravedad.
Los astronautas practicarán distintas formas para el reingreso a la Tierra. Tras la separación del módulo de servicio y la exposición del escudo térmico, la nave enfrentará temperaturas de hasta 1.500 ℃. El amerizaje se producirá el último día, con la ayuda de paracaídas que se abrirán sobre el océano Pacífico, que permitirán un descenso suave y la recuperación de la tripulación tras una travesía histórica.