La NASA enviará la misión Artemis II hacia la órbita lunar, con la participación de cuatro astronautas alta entrenados. Durante los 10 días de viaje, la tripulación pasará por la "Zona Oscura" de la Luna, donde permanecerán incomunicados durante 24 horas.
Cuando una nave tripulada se desplaza hacia la cara oculta de la Luna, entra en una región conocida informalmente de loss of signal. El satélite natural actúa como una barrera física que bloquea por completo las ondas de radio entre la nave y la Tierra.
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Durante ese tramo, los astronautas no pueden hablar con el control de misión ni recibir instrucciones en tiempo real. El tiempo acumulado sin contacto puede extenderse durante varias horas repartidas en un lapso cercano a un día completo, según la NASA.
Antes de entrar en la "Zona Oculta", la tripulación recibe una secuencia completa de procedimientos programados. Por su parte, los sistemas de a bordo continúan registrando datos, ejecutando maniobras y almacenando información que será transmitida una vez restablecido el enlace.

Lo que los astronautas observan desde la cara oculta es radicalmente distinto de la imagen familiar de la Luna desde la Tierra. Según la NASA, “la cara oculta de la Luna tiene una topografía más accidentada, con una mayor concentración de cráteres y casi ninguna de las grandes llanuras oscuras visibles desde la Tierra”.
Desde el punto de vista visual, la región ofrece visualizar cráteres profundos, cadenas montañosas y un horizonte lunar. Además, durante parte de la órbita, los astronautas pueden observar simultáneamente la superficie lunar y la Tierra elevándose en el espacio negro.
Cuando la nave emerge nuevamente del lado oculto, la señal de radio regresa de forma abrupta. Ese instante marca el fin del aislamiento y la descarga de datos acumulados, mientras que los astronautas cierran de una de las experiencias más extremas del vuelo espacial: horas de autonomía total, observando un paisaje inusual y un silencio profundo.