El sucio secreto tras la fantasía de la energía eólica
Construidas para resistir vientos huracanados, no es fácil destruir las aspas, reciclarlas o reutilizarlas. Es un acertijo curioso: se deben reemplazar decenas de miles de aspas cada año y no hay en donde dejarlas sino en vertederos, como las de abajo.
Una de las principales noticias de la semana fue la absolución del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Como parte de su esfuerzo por lograr que Ucrania investigara a un rival político, Trump retuvo casi US$400 millones en ayuda asignada por el Congreso para la defensa de Ucrania. Ahora los demócratas dicen que Trump está haciendo algo similar en materia de energía limpia, al retener US$823 millones que el Congreso asignó para un programa destinado a contrarrestar la crisis climática global.
A pesar de la inquebrantable oposición de Trump a las políticas amigables con el clima, el cambio a las energías renovables continúa. Texas e Iowa, ya líderes en el campo, instalaron más aerogeneradores que nunca el año pasado. EEUU en su conjunto instaló 9,1 gigavatios de energía eólica en 2019, la mayor cantidad desde que la expiración de los créditos fiscales federales provocó un auge de la construcción hace casi una década.
Esa energía eólica se genera a través de aspas de fibra de vidrio masivas, cada una de las cuales puede ser más larga que el ala de un Boeing 747. Construidas para resistir vientos huracanados, no es fácil destruirlas, reciclarlas o reutilizarlas. Es un acertijo curioso: se deben reemplazar decenas de miles de aspas cada año y no hay en donde dejarlas sino en vertederos, como las de abajo. Pero la industria está trabajando en una solución ecológica para la desventaja no tan ecológica de la energía eólica.
El legendario inversionista Jeremy Grantham anunció el año pasado que dedicaba casi toda su fortuna, más de US$1.000 millones, a combatir el cambio climático. En una nueva entrevista, advirtió que los impactos se están “acelerando“.
Para algunas especies, las cosas ya lucen bastante mal. Un nuevo estudio publicado el jueves en la revista Science halló que los picos de calor extremo son un factor crítico en la muerte de abejorros salvajes.
En cuanto a las observaciones anecdóticas de Grantham, los modelos climáticos informáticos concuerdan con su observación. Estos sofisticados programas, que han proyectado con éxito el calentamiento global durante medio siglo, ahora están en alerta roja, y los científicos no saben por qué.
La pregunta es, al parecer, ¿qué tan malo será el cambio climático y qué tan pronto?
Josh Petri escribe el boletín Week in Green recapitulando las mejores lecturas y noticias clave sobre cambio climático y soluciones ecológicas.
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