De Loredo recalienta la interna: “Juez y Bornoroni juegan una semifinal”
El dirigente radical acelera la carrera hacia la gobernación y marca distancia de sus socios al afirmar que su espacio es el único que garantiza la derrota del peronismo. Con el foco puesto en un plan de shock, que incluye reformas y privatizaciones, adelantó que buscará un compañero de fórmula extrapartidario para oxigenar la propuesta opositora.
Tras unas vacaciones en familia, Rodrigo de Loredo volvió al ruedo político que abandonó apenas por un puñado de días. Con la mira puesta en el 2027, el exdiputado nacional intensificó su actividad en la última semana con una agenda cargada en Buenos Aires, donde mantuvo reuniones de carácter estratégico y participó de programas de televisión de alcance nacional. Una estrategia que considera clave para su posicionamiento como candidato a gobernador.
Aunque dejó su banca en el Congreso el pasado 10 de diciembre, el dirigente radical sigue ocupando un lugar central en el debate político y se prepara para una etapa de mayor visibilidad pública en la que considera que los medios porteños serán fundamentales.
De Loredo cree que el tiempo hacia 2027 es más corto de lo que parece y asegura que no se aceleraron los procesos. En ese marco, se muestra decidido a construir una alternativa opositora competitiva: no oculta que se considera la mejor opción para encabezar. “Nosotros somos quienes garantizamos la derrota del peronismo en 2027”, repite como definición estratégica.
En esa lectura ubica a otros referentes opositores en una disputa previa. Para De Loredo, tanto Luis Juez como Gabriel Bornoroni “están jugando una semifinal”, mientras él se posiciona como quien espera en la instancia decisiva, convencido de que su espacio reúne las condiciones políticas, territoriales y técnicas para encabezar la alternativa.
— ¿Cree que se adelantó demasiado la campaña para el 2027?
— No creo que se haya adelantado. Lo que está claro, en las conversaciones que tengo con el sector empresarial y con los medios, es que se empieza a presenciar un fin de ciclo después de casi 30 años de peronismo en el gobierno. Además, casi todos los análisis advierten una elección a gobernador entre marzo y mayo de 2027, justamente para no nacionalizar el proceso provincial. Si uno mira el calendario, queda poco tiempo. El Mundial de junio de 2026 va a cortar la atención pública y en ocho o nueve meses hay que persuadir al votante. A eso me voy a dedicar.
— ¿Cuál es su hoja de ruta de trabajo?
— Estoy haciendo de todo, pero a lo que más tiempo le dedico es a estudiar los temas de Córdoba. Trabajo en presentar propuestas contundentes y transformadoras de manera sostenida. Es clave aprovechar el crédito electoral de los primeros 60 días; los gobiernos que no lo hacen pagan las consecuencias. El gobierno de Javier Milei tomó decisiones determinantes en sus primeros 30 a 60 días. Mi objetivo es tener listo un plan de shock de reformas institucionales, tributarias, educativas y una reorganización burocrática del Estado, definiendo qué empresas privatizar porque no tiene sentido que sigan sostenidas por los impuestos de los cordobeses.
— ¿Qué lugar ocupa el armado territorial en ese esquema?
— Fundamental. Además del estudio de los temas, no descanso en el armado político. Hemos trabajado mucho en fidelizar a la gran mayoría de los intendentes de nuestro partido. Muchos comparten una trayectoria generacional y una experiencia de gestión común. El capital cualitativo que tenemos con ellos y con sus equipos es algo que solo nosotros poseemos. En diciembre quedó demostrado ese afianzamiento territorial y político.
— Usted sostiene que su espacio es el que mejor representa una alternativa al peronismo. ¿En qué se apoya esa convicción?
— Nuestra propuesta es la única que garantiza la derrota del peronismo en Córdoba. Tiene tres cualidades muy concretas: el candidato más competitivo, que así lo reflejan las encuestas; el despliegue territorial más relevante, y los equipos más idóneos. Ninguna otra opción hoy logra reunir esas tres condiciones al mismo tiempo. Eso no significa que alcance solo con nosotros. Por eso este año me voy a dedicar a persuadir, tanto en términos gestuales como fácticos, a los socios no peronistas para que estemos juntos.
— ¿Cree que sus potenciales socios políticos coinciden con sus afirmaciones?
— No lo sé. Será una conversación abierta durante el año. A Luis Juez le vamos a solicitar la reciprocidad gestual que nosotros le dimos en la oportunidad anterior, cuando casi logramos terminar con el peronismo. A Gabriel Bornoroni, la política lo subestimó y ha hecho un gran trabajo como jefe de bloque oficialista, pero Córdoba necesita una propuesta "full time", y él debe estar ocupado al 100% liderando el bloque en el Congreso. Anhelamos el acompañamiento de La Libertad Avanza. Mi rol presidiendo un bloque en el Parlamento fue decisivo para que las reformas de Milei prosperaran y que el Presidente tuviera las herramientas necesarias para llevar adelante su gestión.
— Hay un acercamiento fuerte entre Luis Juez y Bornoroni, ¿usted se siente afuera de esa especie de sociedad política?
— Ellos están jugando las semifinales.
— ¿Y usted los espera en la final?
— No tengo más para agregar.
— Usted viene teniendo definiciones fuertes, algunas de las cuales apuntan a Luis Juez. Sin embargo, las respuestas del senador fueron medidas. ¿A qué atribuye esto? — Lo trato con un inmenso respeto, es un ejercicio dialéctico al que él me propició en el proceso electoral anterior. Decía: "lo quiero a Rodrigo, es mi hermano menor, pero el candidato voy a ser yo". Intuyo que también entiende que nuestra postura es madura y nos unen muchas cosas. No creo que haya dirigente político en la Argentina en condiciones de hablar por Luis Juez.
— ¿Cómo sigue su actividad política en los próximos meses?
— Voy a tener una intensa actividad en redes sociales, que hoy son el escenario central de la disputa de la opinión pública, y no voy a aflojar las recorridas en el territorio. Además, vamos a buscar actores nuevos para oxigenar la política, porque si en algo coincidimos todos es en que la crisis de los partidos y de las representaciones tradicionales sigue pidiendo opciones renovadas y con credibilidad social.
— ¿Se ve con un compañero de fórmula extrapartidario, con alguien desconocido?
— Es altamente probable.
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