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Radiografía de la mora en Córdoba: "La enorme mayoría se endeuda para comprar alimentos"

Un relevamiento del Observatorio Social de la UNECE confirmó que casi el 80% de los cordobeses tuvo atrasos financieros en los últimos dos años y un 27% mantiene pagos vencidos.

Mujer en supermercado, deuda de los cordobeses Foto: Cedoc

Compra de comida, imprevistos cotidianos y refinanciación de obligaciones vencidas. Esas son las tres razones principales por las cuales las familias en Córdoba contraen deudas, en un contexto donde entre 7 y 8 de cada 10 habitantes se atrasaron en el pago de sus obligaciones en los últimos dos años, y un 27% mantiene actualmente dos o más vencimientos impagos.

Los datos, relevados sobre más de 1.600 casos en toda la provincia por el Observatorio Social y Cultural por el Desarrollo Sostenible de la UNECE, desmienten la idea de que el crédito se destine al financiamiento de viajes, apuestas o bienes durables. Por el contrario, exponen una estrategia de supervivencia frente a la pérdida sostenida del poder adquisitivo.

"La enorme mayoría se endeuda para comprar alimentos o mercadería en primer lugar; en segundo lugar, para resolver imprevistos, y en tercer lugar, para pagar deudas previas", puntualizó el sociólogo e investigador de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Gonzalo Assusa.

Un mapa de prioridades: del supermercado a la boleta de luz

A diferencia de las economías donde el endeudamiento responde a la adquisición de activos, créditos hipotecarios o inversión, la mora cordobesa refleja el agotamiento del ingreso mensual antes de la finalización del ciclo cobrado. Según el informe, el 70% de los encuestados se queda sin dinero líquido el día 20 de cada mes o antes.

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Frente a esa restricción, las familias apelan a distintas vías de financiamiento para sostener consumos básicos y evitar cortes de suministros esenciales:

- Alimentos y canasta básica: La mitad de la población consultada confirmó que en el último resumen de la tarjeta de crédito el rubro principal correspondió a compras de supermercado y almacén, mientras que la adquisición de equipamiento o tecnología se redujo a menos del 20%.

- Imprevistos domésticos y de trabajo: Ante la falta de margen financiero, emergencias operativas como el pago de medicamentos, el arreglo de un servicio o la reposición de un teléfono celular de trabajo exigen acudir a créditos de rápida acreditación.

- Refinanciación de deudas: Ante el atraso de un servicio o una tarjeta, es frecuente recurrir a un nuevo préstamo para cancelar la obligación inmediata. "No podían pagar ese crédito y sacan otro crédito para pagar ese crédito primero, o piden prestado a familiares para cancelar el bancario", explicó Assusa.

Redes informales y billeteras virtuales

La radiografía del crédito en la provincia da cuenta también de una marcada disparidad en el tipo de acreedores. Mientras los préstamos bancarios tradicionales representan cerca del 25% del total y se concentran en los sectores de medianos y altos ingresos, el financiamiento informal capta a la masa mayoritaria.

Un 38% de los consultados mantiene deudas con familiares, amigos y vecinos, en tanto que una proporción idéntica utiliza préstamos otorgados por billeteras virtuales. "Las billeteras virtuales tienen requisitos más flexibles, pero al mismo tiempo tasas mucho más altas", advirtió el sociólogo, quien remarcó que las personas de menores ingresos terminan asumiendo los costos financieros más elevados del mercado.

Asimismo, la mora golpea con mayor frecuencia a las mujeres. Esta brecha responde tanto a la diferencia salarial —estimada en un 25%— como a la carga de la economía de cuidado en los hogares. "No es como desuscribirse de una plataforma: quienes están a cargo de cuidar familiares tienen que garantizar el consumo mínimo del hogar, y la tarjeta termina siendo la herramienta para hacerlo", concluyó Assusa.