Fuerte denuncia del Arzobispado de Córdoba: "no es normal que los niños vendan cosas para mendigar algo de pan"
La iglesia advierte sobre la vulnerabilidad de trabajadores de temporada y la informalidad que persiste en los centros turísticos. La realidad de los barrios populares se mantiene lejos de los números macroeconómicos.
En un comunicado reciente, la Iglesia cordobesa advirtió sobre la situación de los trabajadores durante la temporada turística: “No podemos ser una sociedad que ‘mira para otro lado’ mientras en nuestros centros turísticos hay hermanos que ‘no llegan a la mesa’”, señaló el Cardenal Ángel Rossi.
El texto destaca que muchos trabajadores "golondrina" sostienen la temporada desde la precariedad, sin cobertura social ni derechos básicos, y que algunas pérdidas de los comercios terminan trasladándose directamente a los empleados: descuentos por mesas impagas, jornadas extenuantes, falta de descanso y ambientes laborales inadecuados.
El comunicado también alertó sobre la vulneración de la infancia: niños y adolescentes que, en las peatonales durante la noche, venden productos mínimos para poder comer, un fenómeno que “no toma vacaciones” y que interpela al Estado, empresarios y sociedad civil.
La mirada de quienes están en la calle
En diálogo con Punto a Punto Radio 90.7, Melchor López, dirigente de base y referente de los equipos de la Iglesia en barrios populares y zonas turísticas, profundizó sobre estas problemáticas: “Que lo normalicemos no quiere decir que esté bien. Niños a altas horas de la noche mendigando por las peatonales entre las mesas, vendiendo cualquier cosita o lo que sea para intentar mendigar algo de pan. Esto no es normal. Aunque esté normalizado, aunque sea abundante, aunque estemos acostumbrados”, afirmó.
López también describió la realidad laboral de muchos cordobeses: “La informalidad es un signo de exclusión que se ha instalado como cultura en nuestro país. Vemos gente que trabaja muchísimas horas a altas temperaturas, en pequeñas cocinas sin lugares para descansar”.
“La situación es más o menos la misma que en 10 años: no hay diferencia. Estructuralmente no hemos cambiado. No se ha modificado la base de vida: un trabajo estable, una vivienda, un entramado social ordenado, armónico, donde poder permanecer en la escuela, jugar en la plaza o en la calle, desarrollar una vida tranquila”, agregó.
Una temporada que brilla sobre la vulnerabilidad
La combinación del comunicado y la experiencia de Melchor López ofrece un retrato integral de la temporada turística en Córdoba: mientras los números macroeconómicos muestran crecimiento, en la realidad cotidiana de los barrios populares y de los trabajadores temporales, la precariedad, la informalidad y la vulneración de derechos continúan siendo la regla, no la excepción.
Como lo indican en el comunicado, “el éxito de una temporada no se mide sólo en ocupación hotelera, sino en la dignidad con la que vive y trabaja cada cordobés que la hace posible”.
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